Las plantas cyborg se podrían usar para cultivar sistemas computacionales en el futuro

La nueva rosa cyborg supercondensadora Thor Balkhed/Linköping University
La rosa cyborg supercondensadora. Imagen: Thor Balkhe, Linköping University


Imagina que pudieras inyectar un fluido especial, conductor de electricidad, dentro de una rosa; el que luego se esparciera por la planta y creciera dentro de ella. Imagina crear todo un jardín de plantas ciberorgánicas que actuaran como gigantes redes de computación biológicas, informa IFLS.

Un grupo de científicos de la Universidad Linköping, en Suecia, está trabajando en ello de manera exitosa. Como se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), llenaron el xilema de una rosa con ETE-S, una solución conductora que espontáneamente forma conexiones a través del tallo, hojas y pétalos de una flor, de manera que los procesos propios de la rosa actúan como un catalizador para la proliferación del gel, sin necesidad de estímulos externos.

Este circuito se integra a sí mismo entre las paredes celulares y las membranas de plasma, sin interrumpir el funcionamiento biológico normal de la planta.

Una versión muy básica de esto se logró en manos del mismo equipo científico sueco en 2015, pero entonces, el fluido PEDOT, no se esparcía de manera autónoma, por lo que los investigadores debían hacerlo de forma manual, en un procedimiento demasiado engorroso. Ahora, en cambio, la red conductora se ha intricado completamente entre la estructura de la rosa en sólo dos días, y por sí misma.

Rosa de 2015 Eliot Gomez Univerdidad Linköping
La rosa ciberorgánica de 2015. Imagen: Eliot Gomez/Univerdidad Linköping


Los investigadores lograron crear un transistor completamente funcional poniendo electrodos de oro en la rosa. El tejido de la planta es un aislante tan eficiente, que el circuito no colapsó en ningún momento.

«Hemos sido capaces de cargar a la rosa cientos de veces sin ninguna pérdida en el desempeño del sistema», dice la líder de la investigación, Eleni Stavrinidou, profesora asistente en el Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping. «Los niveles de almacenamiento de energía que hemos logrado están en el mismo orden de magnitud que los de los supercondensadores», agrega la científica, en un comunicado.

Tal como un condensador convencional o un transistor forman parte de un sistema electrónico dentro de un computador, esta planta electrónica constituiría un componente similar en un sistema híbrido biotecnológico, donde se podrían construir circuitos y formas de sensores totalmente nuevos, a partir de este tipo de vegetación cyborg (ciberorgánica).

Puede que actualmente no sea fácil pensar en los usos para una tecnología cibernética que crezca orgánicamente, pero este método se presenta como un campo totalmente nuevo y abierto a ser usado en formas inimaginables.

Lo cierto es que la tecnología aún está en sus primeras etapas y este primer experimento con ETE-S fue realizado con una rosa cortada que, para cuando el circuito la había permeado, estaba en proceso de morir. El próximo paso para los investigadores es ser capaces de inyectar a una rosa viva con este gel conductor, y así ver si permanece viva después de haberla intervenido.

Si esto funciona, estaremos preparándonos para un futuro en el que se podrá cultivar sistemas computacionales.

El Ciudadano

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