En solo unas semanas podríamos tener la primera imagen real de un agujero negro supermasivo

Simulación del disco de acreción de un agujero negro del ‘Event Horizon Telescope’

En abril del año pasado, un trabajo colaborativo internacional intentó hacer algo inédito: tomar una imagen de Sagittarius A*, el agujero negro supermasivo que está en el centro de la Vía Láctea. El último envío de datos fue recibido el mes pasado y ahora los investigadores han comenzado a analizarlo en su totalidad, lo que significa que pronto tendremos la primera imagen real de un agujero negro.

Puede parecer extraño que pase un tiempo tan largo entre la observación y el análisis, pero hay una razón muy interesante. Para tener una imagen de tan alta precisión, los astrónomos tuvieron que usar una técnica conocida como interferometría de referencia, donde los radiotelescopios, que están muy lejos uno de otro, se conectan para hacer un telescopio virtual tan grande como la distancia entre cada uno.

El Event Horizon Telescope, como se conoce a esta unión, usó telescopios de todo el mundo, incluida la Antártida, donde tuvieron que esperar que las condiciones climáticas fueran adecuadas para enviar el disco duro con los datos al Haystack Observatory del MIT. Las observaciones, que se recibieron el 13 de diciembre, también se enviaron al Instituto Max Planck de Astronomía, en Alemania. En ambos lugares los astrónomos estarán analizando toda esta información.

En un comunicado de prensa del mes pasado, el equipo explicó que tomaría cerca de tres semanas completar la comparación de las grabaciones de los dos equipos, después de lo cual puede comenzar el análisis final. Los datos podrían ofrecer una nueva visión al debate de la mecánica cuántica frente a la relatividad. Los agujeros negros son un área temática donde las dos teorías luchan por operar juntas.

Mientras tanto el mundo tendrá que esperar. Afortunadamente, las observaciones han sido exitosas, lo que significa que pronto tendremos una imagen del horizonte de sucesos de Sagittarius A*, el borde del agujero negro en sí mismo. Más allá de este borde la gravedad es tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar.

Sagittarius A* pesa 4 millones de soles, y tiene «solo» 44 millones de kilómetros de diámetro. Estar a 26.000 años luz de distancia de la Tierra le da un tamaño aparente en el cielo, similar a mirar un CD en la superficie de la Luna desde la Tierra. Esta es la razón por la cual los investigadores necesitaron un telescopio tan ancho como la Tierra para verlo.

El Ciudadano, vía IFLScience

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