Carta del Padre Pizarro a Sebastián Piñera en el marco de la reforma tributaria

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Señor Director:

Llueve con tempestad eléctrica. Estoy en medio de los pobres y empobrecidos. Mi casa, arrendada en una Población de Puente Alto, se inunda y se llueve copiosamente. Me albergo en casa de una familia amiga. Me acuesto y comienzo con Biblia en mano a hacer oración. Nace en mí, impulsado por el Espíritu de Jesús, un imperioso deber de conciencia a hablar: orando no lo hago en nombre propio. «Los pobres no pueden esperar».

Me recuerdo de la propuesta de Reforma Tributaria hecha por Don Sebastián Piñera. Quiero hablarle a él, y en él, a todos mis hermanos chilenos: ‘no se quede corto en su Reforma’. Aproveche y recoja el ferviente y ejemplar testimonio del Empresario Sr. Lamarca, hablándole a sus colegas los grandes empresarios: ‘ Nosotros hemor crecido grandemente económicamente en este último tiempo. Nosotros debemos recoger las demandas de nuestro hermanos pobres y de los estudiantes, pagando más impuestos a través de una buena Reforma Tributaria’. Yo agregaría: tomando en cuenta especialmente a los hermanos terremoteados del Sur. Hay que liberarse de la «sacralización» del modelo económico: no es un dogma. Además, siendo creyente católico, usted Don Sebastián, sabe que la Doctrina Social de su Iglesia critica y más bien condena este sistema. El Papa lo llamó «capitalismo salvaje».

En mi oración me viene a mi mente el Cobre de nuestra tierra. Usted sabe, no obstante, mi deseo de  cambiarla, la Constitución del 80, mantiene el artículo de 1971 referente a Nacionalización del Cobre.

Con voluntad política y patriótica,usted puede con un sólo Decreto Supremo suyo, «ipso iure» hacer que el Cobre sea chileno. Recuerde, qu e no en vano se le ha llamado el sueldo de Chile.

Estoy cierto que tomando en cuenta al Sr. Lamarca y recurriendo a su facultad, según derecho («ipso iure»), todos nos alegraremos y cooperaremos al engrandecimiento y a la práctica de una verdera fraternidad y justicia social en nuestra patria. ¡Creamos en «el Dios de lo imposible»! ¡Luchemos como «quijotes» en el logro del «sueño imposible».

Como ciudadano y sacerdote, con ánimo de servicio.

Pbro. Eugenio Pizarro Poblete+