El negocio del medio ambiente y el miedo ambiente

Cuando las nuevas políticas ambientales dejaron de ser un desafío utópico y se constituyeron en normas obligatorias para el ingreso de los recursos naturales al mercado extranjero

El negocio del medio ambiente y el miedo ambiente

Autor: lefraru
17/02/2011

Cuando las nuevas políticas ambientales dejaron de ser un desafío utópico y se constituyeron en normas obligatorias para el ingreso de los recursos naturales al mercado extranjero. En paralelo, comenzaron a constituirse grupos de reflexión ambiental, de ensayo, que enfocaban su actuar bajo el modelo de la protección ambiental y sus recursos.

El desarrollo productivo de quienes explotaban recursos naturales, con el avance de los tiempos, no tan solo estaban bajo la mirada del mercado extranjero, esta vez se sumaba la institucionalidad ambiental, representada por las más diversas autoridades, las que involucraban además a una sociedad organizada, aprendiz y dispuesta a imponerse frente a las grandes industrias explotadoras.

Estas nuevas organizaciones, atentas a los movimientos vinculados a la explotación de los recursos naturales, se empoderaron de problemáticas ambientales y comenzó el negocio, para quienes de la especulación hacen una vida.

En el caso la Región de Aysén y las rivalidades con las agrupaciones que cuestionan a HidroAysén hay mucho que reflexionar. El negocio del ecologismo es rentable. Tras el ecologismo las cifras son millonarias, y ajenas a una causa ideológica como lo pensaría cualquier joven que porta una chapita contra HidroAysén. Hay intereses superiores, para Douglas Tomking no es conveniente comercializar agua de la patagonia filtrada por represas, de ahí su interés por la protección del medio ambiente. Es decir, seguirán trabajando robusteciendo y perfilando una causa, pero siempre distante a los principios de la verdadera ecología. Inteligentes, han implementado un negocio parasito de la especulación. Según lo que planteo, creo, reflexionando por supuesto, que en las pasadas campañas parlamentarias, hubo financiamiento. Todos lucran, cada cual a su estilo.

Las propagandas, financiadas por grandes grupos económicos, están encubiertas bajo la causa ecologista, impulsando mecanismos de la supuesta “rebeldía verde”, que no es más que una flecha de guerra de corto alcance, sin proyección, y distante de perfilarse un día cualquiera en una verdadera oposición. Ejemplo preciso, fue la entrega de más de tres mil observaciones, que repetitivas, no contaban con un enfoque técnico que remeciera en lo más mínimo a la institucionalidad ambiental, la que estando en pañales, sin especialistas y vulnerable, se ha mofado y hecho parte de la chacota.

¿Será rentable para la causa, en vez de lucrar en propaganda, invitar  a cuanto científico o estudiante de doctorado a tiempo completo desee unirse a la causa? Creo que de los miles que existen, unos cuantos serían capaces de hacer temblar la institucionalidad ambiental, pero el negocio es la mantención de la causa, y seguramente los líderes  imaginarios lo impedirán.

El famoso sobre azul, donde se solicitaba al ex intendente Selim Carrasco su renuncia, no fue más que eso, una mofa, que solo atrajo personas honestas, que fueron capital para su instrumentalización mediática, donde a la hora de sacar cuentas, resultan vitales para seguir dando vida a la supuesta causa. Sin remuneración no hay causa, por lo que prolongar la vida de HidroAysén, asegura buena calidad de vida, ya que la industria del ecologismo, mueve montañas.

Fotografía: El Mostrador


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