Rompiendo el manto de la Clase Política y la irrupción del movimiento ciudadano

El 40% de los constituyentes que proviene de listas independientes permiten, a priori, bloquear cualquier intento de la Clase Política de mantener las viejas estructuras neoliberales. Aquí hay que poner especial atención a los independientes nacidos desde las asambleas locales que vienen ya mandatados por lo que las mismas han decidido y decidirán, rompiendo desde abajo la forma de hacer política de la élite.

Por: Grupo de estudios cívico militares Pelantaro

Semanas antes de las elecciones de constituyentes, gobernadores y gobiernos locales del 15 y 16 de mayo, la estabilidad política estaba en el peor momento desde el retorno de la democracia. El llevar al Tribunal Constitucional el tercer retiro del 10% fue el ápice de una seguidilla de malas decisiones y políticas públicas nacidas desde el gobierno. Fue tan frágil el momento, que obligó a la ex Concertación, encabezada por la presidenta del Senado (DC) a generar unos “mínimos comunes” que permitiera ganar tiempo hasta las elecciones. Nuevamente la clase política se une para salvar a los privilegiados.

El oficialismo estaba preocupado porque, según sus cálculos, perdían en las cuatro elecciones. En agosto de 2018 y antes del Estallido Social, la Alianza por Chile calculaba que de las “16 regiones, diez tendrían un resultado en primera vuelta, con cinco zonas que quedarían al mando de cada sector, lo que refleja una estrecha disputa. Las otras seis involucrarían un balotaje[1]”. La realidad fue que en primera vuelta salieron tres gobernadores pertenecientes al Frente Amplio y dos a la ex Concertación; solo dos candidatos de los nueve del oficialismo sacaron mayoría en su región y van a segunda vuelta. Esta situación terminó de lapidar el maridaje entre el gobierno y el oficialismo.

El síntoma del profundo desgate de la clase política librecambista se vio reflejado en las urnas o, mejor dicho, en la ausencia de las urnas. Para este proceso se movilizaron 6.187.930 de los 14 millones de personas habilitadas para votar. Sería maniqueo de nuestra parte asumir que casi el 60% de los ciudadanos se restaron por desvalorar el sistema democrático representativo actual, pero la evidencia nos demuestra las floridas y múltiples instancias de participación ciudadana que se han creado a espaldas del poder.

El apoyo en las elecciones fue apoteósico a favor del movimiento ciudadano. A nivel constituyente, la derecha sacó 37 representantes; la ex Concertación, 25; y el Partido Comunista, 7. O sea, la clase política neoliberal suma 69 representantes de un total de 155: el 55% de los constituyentes respalda un cambio profundo y rotundo del modelo.

En alcaldías la Alianza por Chile perdió 57 comunas y la ex concertación, 4; los independientes ganaron 55 en relación con las elecciones de 2016. Los ingenieros electorales les prestan una especial atención a las elecciones a concejales que, según ellos, muestra mejor las “fuerzas políticas”: de los 2.252 puestos, la Alianza por Chile y la ex Concertación perdieron 380 representantes, siendo el Frente Amplio, Partido Comunista, Federación Regionalista Verde Social e independientes los colectivos con mayor crecimiento, con 277 representantes por sobre las elecciones de 2016.

Este panorama nos permite colegir el hundimiento de la clase política neoliberal y nos abre un escenario donde el movimiento ciudadano puede arrebatar otros espacios de poder,  a tres niveles, en la Convención Constituyentes,  donde se puede dar una nueva forma a la convención y avanzar en la propuesta de movimiento ciudadano;  en el espacio local en estas elecciones nos dio 106 alcaldes independientes, esto sumando a los 30 independientes que fueron en la lista de la ex concertación que podría sumarse al proyecto ciudadano, se tendría una capacidad de abarcar asambleas locales, cabildos barriales y otras formas de participación en todo el país. El tercer espacio que hay que disputar es el Parlamento, lo más probable que la Clase política intentará atrincherarse en ambas cámaras y desde ahí seguir protegiendo los intereses de la oligarquía, ante esto este espacio es fundamental para frenar los “contragolpes” desde este sector.

El 40% de los constituyentes que proviene de listas independientes permiten, a priori, bloquear cualquier intento de la Clase Política de mantener las viejas estructuras neoliberales. Aquí hay que poner especial atención a los independientes nacidos desde las asambleas locales que vienen ya mandatados por lo que las mismas han decidido y decidirán, rompiendo desde abajo la forma de hacer política de la élite.

Ante un escenario positivo para los objetivos del Movimiento Ciudadano corremos algunos riesgos: el personalismo de algunos independientes que den vuelta la espalda a la voluntad popular; que el Frente Amplio vuelva a unirse a la Clase Política para salvar el modelo (como en noviembre de 2019); que el Partido Comunista se reencauce en su histórica tendencia de traicionar el movimiento popular; y que se intente la desestabilización para dar argumentos a “golpes blandos” como los 16 efectuados en América Latina durante este siglo.

En términos de paridad de género,  las 66 constituyentes electas para la Convención, en los 28 distritos del país, sólo 17 inscribieron sus campañas como independientes. Representando intereses de tipo regional y algunas participando con roles  de activistas en luchas locales. De esta manera, la convención paritaria con perspectiva de género,  continúa representando en gran parte, los intereses partidistas más tradicionales de las fuerzas políticas en Chile. Y en menor medida, las demandas locales de las diversas realidades del país.

Las convencionales de la zona norte, emergen bajo el mandato de la Lista del Pueblo, no obstante estarán acompañadas por la Unión Demócrata Independiente, y el Partido Comunista. Estableciendo, una correlación de fuerzas muy ligada a representar los intereses de los partidos políticos.

Las representantes de los distritos más centrales del país (nº 6 al 17), están comprometidas con alianzas políticas ligadas al -autodenominado progresismo-, y la postura de la independencia o mandato representativo de la Lista del Pueblo, Convergencia, Comunes, Revolución Democrática. Y en menor medida el Partido Socialista, el Partico Comunista , Federación Regionalista Verde Social,  la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional. Quedando fuera las representantes de las fuerzas populares que demandan vivienda o tuvieron liderazgos significativos en el movimiento de pobladores (UKAMAU), las víctimas de traumas oculares en Plaza Dignidad y los feminismos más radicales en torno al tema transexual. En el caso de las minorías ligadas a la lucha de los derechos de la comunidad LGTB sólo se ven representadas a través de una representante del Partido Comunista. Desde el punto de vista del mandato representativo, las minorías y disidencias, quedan fuera de una representación directa.

Las constituyentes de la zona sur (18-28), se encuentran vinculadas a las fuerzas políticas de la centro derecha, como Evopoli, Renovación Nacional, Unión Demócrata Independiente y en menor medida se representan los intereses de partidos como el Igualdad, Revolución Democrática y el Partido Socialista. En una especie muestra representativa de la tradición política chilena, en donde la moderación primará frente a los fuertes vientos de cambio.


[1] https://www.latercera.com/politica/noticia/gobernadores-regionales-estudio-rn-proyecta-estrecha-disputa/303542/


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