Crisis económica, más profunda que una simple recesión

Mario-BrionesLas caídas de los mercados bursátiles durante enero y febrero están dando cuenta de los riesgos que enfrenta Estados Unidos para entrar en recesión, como lo señala un gráfico de la FED de San Luis, en Smoothed U.S. Recession Probabilities, y de otras opiniones como la agencia de valores Value Tree.  La recesión para EE.UU., la habíamos anticipado a partir de la información surgida en numerosos análisis y discusión coyuntural que se realiza sobre economía y finanzas, pero sin profundizar en otros aspectos que permitan explicar al sentido común de cualquier ciudadano, ¿por qué algo nos está avisando sobre un peligro mayor?  De eso comentaremos en la parte final.

En enero las caídas bursátiles según el índice MSCI ascienden a un 7,6% afectando a Wall Street, la principal plaza bursátil mundial, además de las recientes bajas cuyos efectos tiene en alerta a los inversionistas privados y mucho más a los fondos previsionales de los trabajadores, que ven esfumarse sus esperanzas de una mejor renta para jubilar.

La discusión sobre la crisis mundial se ha dado principalmente en los medios de comunicación especializados, banca, fondos de inversiones, prensa financiera, economistas, fuentes oficiales, etc., de donde surgen numerosos artículos e informes orientados a convencer al mercado y al público en general que Estados Unidos se está fortaleciendo.  Los principales directivos de los fondos de inversión, la banca y los operadores bursátiles, intentan mantener una actitud de calma debido a las gigantescas inversiones que administran. Para opinar si Estados Unidos está entrando o no en recesión, igual que el resto del mundo, existen datos claves que nos pueden orientar hacia una conclusión adecuada.

Cada vez que mejora el PIB, la riqueza generada fluye desproporcionadamente a 62 personas que tienen la misma riqueza equivalente a 3.500 millones de personas (Informe Oxfam).  La riqueza de los más ricos aumentó un 44 % desde 2010 a 1,76 billones de dólares el 2015, mientras que la riqueza de la mitad inferior cayó un 41% a un poco más de 1 billón. Es importante tener presente este tipo de datos y otros similares, porque dan a conocer fallas estructurales de porqué no funciona la economía, igual que los tratados como el TPP, que van agregando rigideces a la demanda para favorecer el lucro de las grandes empresas concentrando la riqueza. En ese mismo sentido la colosal deuda global creada por la expansión monetaria, convertida en impagable, es una barrera de más de US$ 225 billones, equivalente a 2,8 veces el PIB mundial, que está impidiendo el consumo trabando el crédito.

La gran deuda no ha surgido por accidente. Las decisiones y los volúmenes del dinero involucrado, asignan  la primera responsabilidad a la Reserva Federal de Estados Unidos, (FED) y ahora a los bancos centrales de los grandes países. Recordemos que en diciembre de 2008 la FED rebajó  los tipos de interés al mínimo histórico entre el 0 y el 0,25%, cifras que se mantendrían hasta el año 2015. Con anterioridad había operado la Operación Twist (Venta de bonos de corta duración y compra de bonos de larga duración), luego ocurrió el QE3, por un valor de US$ 4,5 billones, y aún hoy, se sigue comprando activos financieros con los intereses de la deuda adquirida, montos que se desconocen.

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En apenas algo más de un mes de haber incrementado las tasas en 0,25% a 0,50% ya tenemos efectos colaterales. Desde finales de noviembre de 2015, dos meses después de detenerse la impresión de dinero, la economía de EE.UU.,  ha venido sintiendo los efectos adictivos al dinero barato. Si la FED no sube las tasas o incluso las baja en marzo, se confirmará esa mala noticia. Aquí no hay improvisación de los bancos centrales, están perfectamente coordinados para seguir una política ultra expansiva en Europa con el BCE, en Japón el BOJ, en Inglaterra el BOE, etc., Ahora, la FED intenta hacer un giro normalizador para salir de la política de tipos cero y de excesos de hace siete años. Demasiado tarde.

Los datos que se mencionarán son muy importantes respecto a la recesión. Los ferrocarriles de carga en Estados Unidos señalan que la caída en el sector energético de aquel país ocurrió mucho más rápido de lo que tenían previsto en sus proyecciones económicas. La carga cayó un 6,4 %  para las grandes compañías ferroviarias estadounidenses en el trimestre, liderados por una caída del carbón de 20%, según la Asociación Americana de Ferrocarriles. Los fabricantes de computadores que envían 75,7 millones de equipos  bajó en el cuarto trimestre, en comparación con alrededor de 82,6 millones del año anterior.  Las ventas cayeron un 3,1 % en los EE.UU. a US$ 16,9 millones en el trimestre.

El mayor exportador del mundo, China, experimentó en 2015 el primer retroceso de su sector exterior desde el estallido de la crisis 2008. El volumen total de comercio con otros países cayó un 7% durante el año pasado en comparación con el anterior, según anunció la Administración General de Aduanas del país. El valor de las importaciones disminuyó en un 13,2% principalmente por la caída de los precios de las materias primas y las exportaciones retrocedieron un 1,8%.

Según el Departamento de Comercio de EEUU, las ventas minoristas cayeron en diciembre un 0,1 % hasta los US$ 448.100 millones, una contracción estimulada por las presiones del petróleo de menor precio y que en el caso de  las ventas subyacentes, que no consideran automóviles, gasolina, materiales de construcción y los servicios de alimentos, bajaron un 0,3 % después de avanzar un 0,5 % el mes anterior. En el 2015, las ventas minoristas crecieron un 2,1 %, reflejando su menor crecimiento en los últimos seis años.

El índice manufacturero Empire State de la región de Nueva York se contrajo profundamente en enero hasta los -19,4 puntos desde los -6,3 puntos registrados en diciembre. Una lectura que se postula como la más baja desde marzo de 2009, punto álgido desde la Gran Recesión.  Cuando se analiza la caída del sector industrial de Estados Unidos, se argumenta que la economía norteamericana está centrada en un 70% en los servicios. Precisamente, datos más débiles a lo previsto mostraron que el sector de servicios de Estados Unidos se expandió en enero a un ritmo más lento que en el mes anterior y que el índice dólar, que mide su valor  frente a una cesta de seis importantes monedas, tocó los 97,461, su menor nivel en más de siete semanas.

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Si bien es cierto que el precio del petróleo no anticipó la crisis del 2008, sí logró subir a un record de US$ 140 el barril después que se produjo la crisis de la burbuja inmobiliaria, posteriormente el precio del  petróleo cayó a US$ 42 el barril, una baja del 70%. Este dato, según algunos analistas, estaría indicando que el petróleo no anticipa recesiones y que luego se habría recuperado la economía. En este aspecto hay fuertes desacuerdos, hay quienes señalan que la crisis anterior no se recuperó según los parámetros anteriores al 2008, con un sector construcción e inmobiliario que en todo el mundo perdió la fuerza para ser el gran motor que impulsa la actividad económica, como indica la caída del acero.

El economista Francisco Blanch señala que si se prolonga en el tiempo este descenso del crudo, «se pasarán US$ 3.000 millones de dólares al año desde productores hacia consumidores, dando pie a la mayor transferencia de riqueza de la historia humana». Esa es una utopía que parece más un deseo que una realidad, porque el dato de los consumidores está reportando una baja en el consumo del sector servicios, porque puede estar aumentando el kilometraje por mayor uso de vehículos, pero los recursos empleados en combustibles provienen de no comprar  otros servicios o bienes.

Si salimos del análisis coyuntural que mayoritariamente apunta a la recesión y buscamos en la relación petróleo/dólar, encontraremos el factor clave que nos falta. La crisis tiene una causa que explica el fundamento del descalabro del modelo y vuelve más desolador el panorama.  El analista económico Pepe Escobar (*) sostiene que “el matrimonio entre EE.UU. y Arabia Saudita empieza a fragmentarse». Un dato que parece ser nuevo señala que empresarios del Golfo Pérsico aseguran que Arabia Saudita posee US$ 8 billones en valores y bonos del Tesoro de EE.UU y que resulta imposible determinar con certeza la cantidad de valores que posee el país árabe. «Esto parece explicar un escenario en el que una facción de los príncipes árabes ordenó romper el mercado de valores  y el país se desprendió de al menos un billón de dólares en valores estadounidenses en el mercado, haciendo estrellar los mercados mundiales.»

¿Por qué se desploman las bolsas en USA?  Existe riesgo, sin duda, pero lo que siempre se ha sospechado y que  se desconoce oficialmente, es la cantidad de dólares que están en el extranjero por concepto de deuda y del déficit de Estados Unidos. Si sólo en poder de Arabia Saudita se mencionan US$ 8 billones, casi el triple de las reservas en dólares de China, utilizado para pagar el petróleo que ha exportado Arabia Saudita por décadas. ¿Cuál es la deuda? Debemos sumar a los países con déficit presupuestario, podrían estar liquidando sus activos en fondos soberanos para sobrevivir.

Teniendo en cuenta lo anterior, el sentido común nos dice que Arabia Saudita con US$ 8 billones, o tal vez más, podría hasta regalar el petróleo por su molestia con los norteamericanos debido a la competencia del petróleo obtenido con el “fracking”, y además, tener que comprarles deuda. Esas podrían ser razones técnicas, porque están las razones más profundas y poderosas como la guerra del Medio Oriente y la resistencia religiosa que impulsa al mundo musulmán.

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Se están manifestando efectos del agotamiento del modelo neo liberal en las estructuras financieras aplicadas por décadas para financiar al gobierno y sus guerras, desde los tiempos de Ronald Reagan hasta hoy, existe una deuda estadounidense de billones de dólares que podría encontrar dificultades para seguir financiándola y su desplome haría colapsar el dólar y a toda la estructura financiera denominada en dólares que domina en el mundo.

Hace un año, los analistas de Bank of America Merrill Lynch dibujaron un paralelo entre la caída de las hipotecas subprime y la caída anómala del precio del petróleo. “Teniendo en cuenta que tanto los precios de la vivienda y del petróleo fueron alimentadas a alturas espectaculares en los dos períodos por la expansión del crédito masivo, probablemente es algo más que una coincidencia que las respectivas ‘burbuja’ estalla patrones que son tan similares”.

Lo que se desprende de dicho estudio, que además de los problemas estructurales del modelo, se está sumando el pinchazo de la burbuja del petróleo que lleva años formándose y que amenaza con la quiebra de las grandes petroleras, el sector energético, de tal modo que si acomodan el precio del petróleo, se acentuará la parálisis económica mundial.

Existe una gran nebulosa para distraernos de un gran trasfondo desconocido, que acrecienta el peligro de optar por la solución de una guerra. Es a través de las guerras como se ha impuesto el modelo y esa presión más los acuerdos de comercio como el (TPP), es lo que sostiene a EE.UU. Lo más probable es que volverán a insistir en su modelo, porque aún hay quienes creen que pueden recuperar algo del sueño americano que existió en los 60´s. Después de siglos de despilfarrar los recursos no renovables del mundo, ya no es posible. China, probablemente asumirá el liderazgo económico pero desde una perspectiva economía más básica, porque habrá muy poco para que alcance para todos.

Por Mario Briones R.

(*) http://sputniknews.com/columnists/20160129/1033920936/saudi-arabia-plays-russian-roulette.html

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