De una transición pactada hacia la instauración del plan Colombia para la Araucanía

Por Mario Ramos
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Columnas

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La estrategia de militarizar la Araucanía partió en la concertación, y tomó cuerpo en la extrema derecha que actualmente siembra la guerra en nuestro país. La Araucanía es hoy una triste réplica del plan Colombia que le permitió a los EEUU sustentar su intervencionismo político, militar y económico en A.L. imponiendo bases militares con el subterfugio de perseguir y erradicar el narcotráfico, que trajo consigo la modernización del arsenal de guerra del ejército colombiano, su sistema de operaciones, y expandir contra las comunidades los intereses de los latifundistas colombianos.

Fue esta inspiración y sus relaciones con el presidente Duque de Colombia, las que le han permitido a Piñera diseñar esta nueva arremetida contra el territorio Mapuche. Los resultados son desastrosos, carentes de una pisca de política o de sentido común, muestra de una ignorancia rayana en lo demencial: Un presidente que se dirige al país por TV, rodeado de comandos carapintadas preparando una guerra.

Luego de la operación Huracán y la actual, lo único que han podido demostrar, aparte de la brutalidad policial, son unas matas de mariguana cargadas sobre una camioneta de la PDI.

Aquí está el clasismo y el racismo casi puro, en los intereses de las forestales, de los dueños de los predios que se pasean armados, de la mafia de camioneros, alcaldes de derecha, de la clase política que sirve los intereses de los señores Matte y Angelini… Piñera duplicó su fortuna… la guerra mediática es una burda defensa de sus negocios, atacados por el despertar social.

La operación de guerra de Temucuicui, no se improvisa, es planificada por los altos mandos. Una operación política y militar de esta índole tiene que tener el pase y la venia del ministerio del interior y su ministro. Sacar a medianoche desde Iquique, Santiago o Arica, a policías que desconocían el terreno, para trasladarlos a invadir territorios ancestrales de un pueblo hermano… movilizando a 850 efectivos y más de 200 vehículos que  alcanzaron a desplegar en 5 de 12 predios, tanquetas, drones, y armamento de alto calibre, todo, el mismo día del veredicto del juicio del asesinato de Camilo Catrillanca, con una PDI que aún  no se había metido al fango que está pudriendo a otras instituciones. Un ejército completo para 10 kilos de mariguana. Tremenda volada. Se pegaron al techo.

Despertando se dieron cuenta que la Araucanía no es Colombia, que es una zona de gente violentada históricamente por el estado chileno, y que a las mujeres no les permiten vender sus lechugas en la feria del pueblo, y han sido víctimas de montajes y asesinatos por la espalda de parte de la policía.

Finalmente sangre para la suma… Sembrar  terrorismo de estado trae consecuencias, y los indios, como los llama el racismo, finalmente ganarán, no han dejado un día de luchar en estos largos 500 años y seguirán hasta el final, porque cuando todo es abuso, la desobediencia tiene que ganar si queremos seguir vivos como especie en este planeta.

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