jueves, octubre 17, 2019

Columna de opinión

Gobierno de Chile y Metro de Santiago no creen en la participación ciudadana

Fernando Manzur Freig, Concejal de Recoleta

La nueva Línea 7 de Metro de Santiago contará con una extensión aproximada de 25 kilómetros, conectando a las comunas de Renca, Cerro Navia, Quinta Normal, Santiago, Providencia, Las Condes y Vitacura. Contempla 19 estaciones y se estima que 1 millón 350 mil personas sean beneficiadas. Es una oportunidad para potenciar la conectividad en la Región Metropolitana y, al tratarse de una política de Estado, debiera garantizar al máximo la efectividad y el impacto social de las acciones emprendidas.

Sin embargo, el proyecto ha generado más dudas que certezas. Desde Recoleta, comuna estratégica y clave de la zona norte de la capital, hemos estudiado los documentos e información que Metro de Santiago ha publicado, de los cuales se desprenden las potenciales externalidades negativas que dejaría la ejecución de las obras en las estaciones de Metro Cal y Canto y Baquedano. Es preocupante que un proyecto de esta magnitud no haya sido ni siquiera consultado con la ciudadanía, lo cual refleja la neoliberalización de los proyectos del Estado.

Para Recoleta, tal y como conocemos el proyecto, solo traerá externalidades negativas durante todo el periodo de ejecución del mismo: Habrá instalación de faenas que se calculan que serían 12 canchas de tenis (2.430 m2) en el sector de Pío Nono con Bellavista, uno de los pocos ingresos a la comuna, sumado a la frecuencia ya extrema de vehículos en horas peaks, el tránsito de camiones, cortes de tránsito, material contaminante y suciedad.

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Los estudios realizados por Metro de Santiago, a través de un modelamiento realizado en junio de este año, no consideran todas las variables, no existe con exactitud cuál sería el verdadero impacto económico, social, medioambiental y urbanístico. La zona sur de Recoleta concentra barrios comerciales como Bellavista, Patronato, La Vega, el Mercado de Abasto Tirso Molina y la emblemática y tradicional Pérgola de las Flores Santa María. Estamos hablando de un total de 4 mil patentes comerciales, y sin contar patentes de vía pública. ¿Se imaginan el impacto que generará en el comercio? El tráfico vehicular crecerá en zonas ya consideradas saturadas, como lo es Avenida La Paz y Avenida Pío Nono, generando un aumento en los tiempos de desplazamiento, incluso de aquellos habitantes de otras comunas que día a día pasan por Recoleta.

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En agosto de este año, la Municipalidad de Recoleta envió un oficio a Andelka Vrsalovic Melo, directora regional del Servicio de Evaluación Ambiental de la Región Metropolitana, quien ni siquiera se ha dado el tiempo de contestar. En dicho documento, se proponen tres puntos: primero, realizar nuevos modelamientos que consideren todas las variables antes descritas; segundo, realizar un estudio de factibilidad para tener estaciones de Metro en Recoleta; y tercero, dar garantías para desarrollar nuevos accesos a la comuna de Recoleta que mitiguen las alteraciones y desvíos de tránsito, tanto vehiculares como peatonales.

Metro de Santiago y el gobierno del Presidente Sebastián Piñera deben asegurar un real proceso participativo, que involucre a todas y todos los actores en torno a este proyecto. Nadie se opone al progreso, pero hagamos las cosas bien y veamos esto como una real oportunidad de diálogo colectivo y participación comunitaria donde la voz mayoritaria esté fielmente representada.

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