Lagos y «los famosos cisnes»

Lagos respondió a los cuestionamientos sobre sus méritos para ocupar el cargo internacional en el que fue nombrado, declarando que la gestión ambiental de su gobierno marcó un «antes y un después» a partir del cierre de CELCO en Valdivia

Por Director

03/05/2007

Publicado en

Columnas

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Lagos respondió a los cuestionamientos sobre sus méritos para ocupar
el cargo internacional en el que fue nombrado, declarando que la
gestión ambiental de su gobierno marcó un «antes y un después» a
partir del cierre de CELCO en Valdivia. Los hechos son muy distintos y
hablan por sí solos.

El cierre de CELCO-Valdivia, decretado en enero del 2005 por la COREMA
X, se debió a gravísimos incumplimientos de la resolución ambiental.
Entre ellos, sobreproducción (en hasta un 80% de los niveles diarios
autorizados), descarga de residuos no tratados (registradas en los
monitoreos realizados por CELCO) y la construcción de un ducto no
autorizado, entre las más graves.

Estas irregularidades constaban en un informe que CONAMA conocía desde
agosto del 2005 pero sólo se hicieron públicas a través de la
filtración que hicieron los ciudadanos. Las autoridades no tuvieron
más opción que reconocer las denuncias aunque se demostraba que la
fiscalización había sido casi nula. Tanto, que el análisis de los
monitoreos que CELCO debía entregar mensualmente a CONAMA recién se
conoció 1 año después de iniciada la operación de la planta.

Fue Acción por los Cisnes que, datos en mano, le demostró al
Intendente Vives -el mismo que tomó agua de la mancha con metales
pesados- que CELCO estaba sobreproduciendo. COREMA X no pudo sino
decretar el cierre temporal. El mismo dato llevó a la Corte de
Apelaciones de Valdivia a acoger por unanimidad el recurso que
ordenaba un nuevo estudio de impacto ambiental de la planta. Pero la
industria fue reabierta un mes más tarde por la COREMA X sin un solo
cambio en el proceso de producción o la tecnología ambiental. Los
niveles de contaminación en el Santuario aumentaron tras la
reapertura, como consta en los monitoreos realizados por la empresa.

La verdadera motivación de Lagos para respaldar el cierre temporal de
CELCO-Valdivia fue darle piso político a la negociación que su
Ministro Dockendorff realizaba en esa fecha ante la OCDE con el fin de
suavizar las críticas de dicho organismo sobre la gestión ambiental
del gobierno de Chile. Aún así, el informe de la OCDE fue lapidario,
reflejando en su real magnitud la brecha ambiental del país.

Pero la mayor inconsistencia de Lagos ocurrió en mayo del 2005, cuando
ya se conocía el informe de la Universidad Austral que concluyó que
las descargas de CELCO bastaban para explicar el desastre, y que
además demostró que CELCO había estado descargando enormes volúmenes
de 4 compuestos (Sulfatos, Aluminio, Cloruro y Manganeso) no evaluados
ambientalmente ni autorizados para ser vertidos. La CONAMA conocía
estos datos por mediciones de diciembre del 2004 de la
Superintendencia de Servicios Sanitarios (que detectaron 470 kilos
diarios de Aluminio y 59 toneladas diarias de Sulfatos en la descarga
de CELCO) pero no los entregó al equipo de la Universidad Austral que
ella misma contrató. Una vez más los datos se filtraron.

Los organismos técnicos competentes reunidos en Valdivia el 18 de mayo
de 2005 acordaron, según consta en acta, que la planta de CELCO debía
detener de inmediato la descarga de los compuestos no autorizados.
Ello significaba que tenía que dejar de operar hasta no someterse a
una nueva evaluación ambiental. El encargado nacional del SEIA, Raúl
Arteaga, le aseguró a Acción por los Cisnes que cualquier solución
pasaría por un nuevo estudio de impacto ambiental.

La COREMA X se reunió el 25 de mayo de 2005 para emitir su resolución.
Pero una llamada de La Moneda le ordenó no detener nuevamente la
planta de CELCO. El resultado fue la resolución del 10 de junio del
2005 que autorizó a CELCO a continuar descargando hasta hoy los
compuestos no evaluados que diversos estudios han vinculado
causalmente con el desastre. Es decir, por orden directa de Lagos la
planta de CELCO-Valdivia cuenta con un permiso ambiental ilegal,
entregado al margen del SEIA.

A fines de julio de 2005 representantes del movimiento valdiviano le
pidieron personalmente explicaciones a Lagos por estos hechos. El ex
mandatario guardó silencio. Más aún, al recibir una copia del recurso
ciudadano interpuesto ante el Consejo de Ministros de CONAMA para
impugnar el permiso ilegal dado a CELCO, Lagos advirtió que no
aceptaría más acciones administrativas. El recurso, cumpliendo las
formalidades, fue declarado inadmisible por CONAMA. Hasta la fecha
ninguna autoridad ha respondido los argumentos sobre la ilegalidad del
permiso entregado a CELCO.

La planta de CELCO sigue funcionando hoy tal cual lo hacía cuando el
desastre se conoció públicamente en octubre de 2004. El Santuario
sigue sin señales de recuperación. Y nadie ha respondido las
interrogantes sobre riesgos de contaminación de aguas, cultivos o
alimentos. Todo gracias a la intervención de Lagos, que paralizó los
tímidos avances que los funcionarios públicos habían comenzado a hacer
para asumir los impactos de la planta de CELCO. Después del telefonazo
de La Moneda que los obligó a revertir sus opiniones técnicas estos
funcionarios se atrincheraron en un solipsimo que fue la única forma
para tolerar la ruptura moral de verse obligados a hacer lo contrario
a lo que dice la ley, recomienda la ciencia y señala la ética.

Lagos equivocó el ejemplo para demostrar que su gobierno realizó una
gestión ambiental meritoria. Si el ejemplo de CELCO Valdivia era el
mejor que podía mostrar, más vale ni preguntarse cómo serán entonces
los malos.

Claudia Sepúlveda Luque
Socióloga, Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente
Valdivia

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