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Las multas no garantizan derechos laborales

A pesar de la acción fiscalizadora de la Dirección del Trabajo y de la infinidad de multas aplicadas, las empresas siguen vulnerando los derechos de los trabajadores. Cabe señalar que para estas empresas (que facturan en miles de millones de pesos) los montos resultan ser económicamente marginales en razón de los beneficios que obtienen incumpliendo la ley.

Al hacer un análisis más detallado del informe de la Dirección del Trabajo respecto de las empresas que incumplen la normativa laboral, no podemos sino concluir que el marco actual no está resolviendo el tema de fondo. Lo que se esperaría es que la DT, mediante sus procedimientos de fiscalización y multa, aportara a la modificación de comportamientos empresariales que atentan contra los derechos de los trabajadores. Lamentablemente, vemos que en la práctica muy poco se logra con este sistema, especialmente en las grandes empresas, que son las que mejores condiciones tienen para cumplir con sus trabajadores pero que en último término no lo hacen.

Si tomamos a los grandes operadores del retail (Cencosud, Ripley, Falabella, Lider y La Polar) observamos que se les ha cursado 4.304 multas desde el 2002, donde el 40% de ellas han sido aplicadas entre el 2008 y el 2009, por un monto cercano a los $3.000 millones. Esto nos da cuenta que, muy a pesar de la acción fiscalizadora de la DT y de la infinidad de multas aplicadas, las empresas siguen vulnerando los derechos de los trabajadores. Cabe señalar que para estas empresas (que facturan en miles de millones de pesos) los montos resultan ser económicamente marginales en razón de los beneficios que obtienen incumpliendo la ley.

En este contexto, es imprescindible que la DT se reinvente y asuma mayores atribuciones. Es verdad que algo se ha avanzado con la nueva reforma ya que le permite hacerse parte en juicios relativos a derechos fundamentales, pero esto debería ampliarse a todos los derechos, donde el incumplimiento laboral es grande aún y afecta a un número importante de trabajadores y trabajadoras. Se debe adecuar entonces el marco jurídico en que se inserta la DT para que ésta resuelva el fondo de los asuntos laborales y no sea sólo un foco de ingresos para el Estado.

Resulta inaceptable que en Chile, donde todos los políticos se llenan la boca de su supuesta modernidad y aspiran a pertenecer al selecto grupo de la OCDE, se atropelle cotidiana e impunemente los derechos de los trabajadores; se les adeuda las remuneraciones y horas extra, se excede en la jornada máxima, se les impide ejercer efectivamente la negociación colectiva y se dificulte la representación sindical.

En este sentido, la reforma a la Justicia Laboral representa un aporte, tal como lo señalara la Directora del Trabajo, ya que disminuye sustantivamente la duración de los juicios, pero ¿generará esto un cambio real en la conducta empresarial? No podemos olvidar que el marco normativo que resguarda los derechos laborales en Chile no ha sufrido cambios sustantivos y sigue siendo el mismo Plan Laboral instaurado en dictadura. Entonces, por la aplicación de un nuevo procedimiento ¿cambiarán las relaciones laborales en nuestro país? Queda la pregunta planteada, en razón que ya de tanto golpe a los sindicatos uno se vuelve algo escéptico.

Ahora bien, nuestra labor sindical debe acompañar el cambio con mayor formación y dedicación respecto a los modos en que realizaremos las denuncias frente a los atropellos a los derechos laborales. Debemos actuar estratégicamente, tendiendo a la acción colectiva, para que logremos ciertos avances y esta reforma no se inmovilice como ha pasado con otras. Hay que ser conscientes de que existen sectores que no han dejado de cuestionar la reforma y que probablemente impulsen modificaciones que no irán en resguardo de los trabajadores, para esto debemos estar preparados.

Entonces, para concluir, es central que se acompañe las recientes modificaciones en el ámbito laboral con un cambio de fondo al Código del Trabajo, ofreciendo además un marco normativo que resguarde, de forma correcta y oportuna, los derechos laborales. Se necesitará entonces un conjunto de medidas que superen el actual sistema de multas, debiendo ser especialmente duras con las grandes empresas reincidentes.

No hacerlo agudizará las contradicciones entre las “buenas intenciones” de quienes gobiernan y la dura realidad a la que nos vemos enfrentados los trabajadores, con vulneraciones constantes a nuestros Derechos Humanos, especialmente los económicos. Es hora de que los Trabajadores y Trabajadoras asumamos en plenitud  que los Derechos Humanos son de todos y que los exijamos con fuerza.

Por Raúl Morales

Presidente , miembro de Federación de Sindicatos del Holding Cencosud

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