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Perú: Desbaratar el golpe electoral en mesa

La disputa es fuerte y enconada, por igual dentro y fuera del Jurado Nacional de Elecciones, como en el Congreso, Poder Judicial y FFAA

Por Director

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Chile / Columnas

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Danilo Quijano

La disputa es fuerte y enconada, por igual dentro y fuera del Jurado Nacional de Elecciones, como en el Congreso, Poder Judicial y FFAA. Keiko Fujimori lo sabe y cuenta con apoyos dentro y fuera de esas entidades, en la CONFIEP y las élites. Todos ellos buscan preservar su estatus social y no aceptan que la “república de indios” haya marcado el LÁPIZ en contra de la “república oligárquica”. Por cierto, también, quieren impunidad (ODEBRECHT, «club de la construcción», «cuellos blancos», y un largo etcétera). Para eso les resulta imprescindible evitar el triunfo electoral de los de abajo, les urge hacerse del gobierno y evitar que sea el maestro Pedro Castillo quien nos gobierne y los gobierne. Por eso, una vez más, en el ámbito electoral y festinando el estado de derecho, como en su momento demostraron los abogados Ronald Gamarra y Julio Arbizú, el fujimorismo y las élites deliberadamente hacen con la ley y procedimientos y plazos, un enredo o nudo; un «nudo gordiano» o «nudo colonial peruano», y lo hacen el mismo año del “bicentenario de la república peruana”. Es decir, después de doscientos años, el poder y las relaciones sociales que implica,  la racialización de las diferencias, sus entidades y simbolismos, las ciudadanías, nuevamente re/aparece en disputa; aunque esta vez, es oportuno decirlo, los de abajo asoman con nombre, rostro y decisión propia. Por eso el esfuerzo denodado del fujimorismo y las élites, su cinismo y sus golpes en las puertas de los cuarteles, como sus afanes por mellar la legitimidad del proceso electoral, para luego asociarlo a un plan siniestro y a una supuesta persecución política en contra de Keiko Fujimori, Fuerza Popular y sus coinculpados. Estamos, pues, ante un “nudo colonial peruano” que urge ser desatado o cortado, ojalá pronto, literalmente por la salud pública y el bien común. Y es crucial desatar o cortar dicho nudo, porque el asedio al maestro Pedro Castillo aumenta cada día que pasa, casa adentro y casa afuera. Hasta un destacado periodista, hace unos días, literalmente lo interpela y conmina a nombrar un gabinete ministerial presidido por Siomi Lerner. Es decir, la colonial «prueba de blancura» o «limpieza de sangre», para el caso entiéndase «vocación democrática», irrestricto respecto al “libre mercado» y “libertad de expresión” (impunidad incluida), sigue igual o más intenso que antes, en circunstancias que el maestro Castillo todavía no es oficialmente elegido presidente. Poco importa el significado del voto y los votantes mismos del maestro, el denominado «Perú profundo» y cambio anhelado en y desde las profundidades peruanas. Todo sea por el estatus social, todo sea por el lucro y el mercado, todo sea por la impunidad, todo sea por esa “democracia” de los últimos veinte años. Por lo dicho, entonces, es crucial decir y señalar que el fujimorismo y las élites están tensando al máximo sus y las correlaciones de poder/es, por igual en la sociedad y estado, y por lo visto están dispuestos a todo, como perturbar los próximos cinco años de gobierno. Bueno, pues, en un escenario así, también enrarecido por la pachocha del estado de derecho y sus entidades respectivas; como en el año 2000, hoy resulta urgente que la ciudadanía, organizaciones sociales, mancomunadamente y de modo pacífico, a nivel nacional se vuelquen a las calles a “TOMAR LA CALLE”; para ejercer su soberanía y desplegar su “poder popular constituyente”, y poner fin al golpe electoral en mesa.  En ese caminar y con igual propósito, es de esperar que las izquierdas burocratizadas y progresismos y entidades de la «sociedad civil» (Acuerdo Nacional, CNDH, ANC, etc.), ocupen el destacado lugar que por mérito les corresponde.  

“TOMA LA CALLE”

Por Danilo Quijano


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