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Política Ficción: Matthei Presidenta

felipeoviedo

Un día, ningún ser humano pudo dejar de reír.

Aparecían en sus bocas satisfechas el horror de volver absurdo todo lo que pasa en este mundo, este mundo que de a poco les quitaba el deseo. Sin deseo de sonreír, sonreían. Sin deseo se vive mejor, proclamaban en los reportajes de las 7 de la tarde, mientras la presidenta Matthei se bajaba la falda amarilla para cagarnos de nuevo, una vez más: Te puse un policía en la cocina hijo de puta, repetía casi en silencio, con sus susurros rubios. Te amo de todas formas, le gritaba entonces el obrero caliente, absorbido por los bonos de marzo.

Me río y se ríen todos en esta ciudad planificada entre retratistas millonarios y ofensas a mujeres desiertas.

Vo’ te merecí’ la puta cadena perpetua, vo’ que votaste por la Matthei, me dice un incendiado pobre que bebe 12 grados en medio del tráfico de Mapocho. Mientras llegan todos los policías juntos, hijo de puta, hijo del dueño del mini market ideológico, aprovecha de robarme ahora que no te puedo disparar. Sigue gritando.

Yo tengo pega. Tengo tanta pega que puedo postular al beneficio de “Los hombres sin tiempo” que da el Gobierno, un préstamo en dólares con el cual podemos viajar a otro continente para tomar unas merecidas vacaciones. Yo ya postulé, aunque no sé adónde ir.

Cuando llego a mi casa por fin puedo dejar de sonreír, me duele la cara. Esta inmundicia estaba en el programa legislativo 2014.

Sí, confieso haber votado por los fascistas.

Le di mi voto, la proclamé e ipso facto me sentí desalmado.

Cómete tu educación parcelada, trágate tus políticas sociales al 1000 por ciento de interés, entiérrate tu vocación policiaca para que puedas atropellar a los seres más atropellados del Sur.

Voy y vuelvo por estas calles donde la derecha Pinochetista se ata a la banda presidencial de una democracia que causa risa.

A mí nadie me dijo que la miseria humana sería tan ciega. Económicamente andamos de perillas, nos dice el primer Ministro, mientras en el corazón de la multitud no late ni una idea nueva.

Tienen la basura que se merecen, parece decirnos la Presidenta en sus discursos del 21 de Mayo. Yo la miro sin poder creerlo. Pero le creo al fin.

Llevamos más de 5 años con la derecha, 5 años con el paladar rasgado, con menos poesía que un fusil, los ministros se turnan según el alfabeto de sus herencias, los Larraines le pasan la cartera de economía a los Subercaseaux y éstos a su vez, le pasan la cartera de Salud a los Echeñique. La vida nos traiciona y eso nos parece normal, dar la mano es un acto de burla y mirarse a los ojos está casi penado por la Corte Suprema. Somos todos hijos de las cifras, si un niño quiere rayar la muralla le caen tres lumazos en la boca, si una niña quiere gritar, nadie la escucha.

Vivimos en este sub suelo ético, los torturadores han ganado en la urnas. No nos queda nada, pijes de menos de 30 años piensan que los fascistas son el mejor gobierno y siguen votando por ellos, y seguimos votando por ellos. Mientras en el parque a las 6 de la tarde, nadie nos ve fumando las servilletas que escribimos escondidos en el bar.

Por Felipe Oviedo

El Ciudadano

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