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Recuperar el cobre para la educación gratuita

A partir de la movilización unitaria que diferentes sectores de trabajadores y estudiantes hemos preparado durante el último tiempo y que fue impulsada oficialmente este fin de semana para el 26 de junio, es que se ha levantado la renacionalización del cobre como demanda central. Esto no es de ninguna manera casual, y por lo mismo me parece relevante poner en contexto la demanda y hacer un breve recuento del desarrollo que ha tenido, lo que trataré de hacer en las siguientes líneas.

Sin lugar a dudas, es en tiempos de movilización y al calor de la lucha cuando las reflexiones y análisis en torno a nuestras problemáticas, desafíos y propuestas se desarrollan de la forma más profunda. Es en esos momentos, cuando desarrollamos con más fuerza el compañerismo y solidaridad. Es así como durante el 2011 logramos unificar a los estudiantes y luego a la gran mayoría del pueblo chileno tras la bandera de la educación gratuita. Sin embargo, nuestras discusiones no se quedaron sólo en el “qué”, sino que logramos dar avances en el “cómo”; es entonces cuando aparece en el horizonte del movimiento un elemento central que sin darle muchas vueltas comenzó a hacer sentido en todos nosotros y por supuesto en nuestras familias.

Desde que somos muy pequeños se nos habla de la gran diversidad de recursos que Chile posee, de lo rica que es nuestra tierra y nuestro mar; pero a pesar de esto, en ese momento nos encontrábamos dando la pelea por un derecho social básico, y se nos decía que los recursos eran escasos, que no se podía financiar la educación. Entonces llegar a una conclusión fue bastante simple: Si tenemos un país tan rico, pero no hay recursos para nuestros derechos; entonces alguien nos está robando, esos recursos no están siendo realmente chilenos, y el ejemplo más palpable, notorio y estratégico que podemos encontrar es el cobre. Es ahí cuando se levanta la lucha por la recuperación de los recursos naturales de las manos de los empresarios nacionales y extranjeros, la renacionalización del cobre para financiar la educación gratuita.

Por otro lado, nos damos cuenta que la renacionalización del cobre y la recuperación de los recursos naturales, no es solo un mecanismo de financiamiento, sino que es una bandera de lucha que implica la transformación estructural del modelo económico en el que nos encontramos sumidos. Las lógicas de la sociedad de mercado establecen que son las empresas privadas las que deben hacerse cargo del desarrollo económico y la producción de un país, mientras el Estado es un mero espectador de estos procesos; en ese sentido, la bandera de la renacionalización del cobre es totalmente contradictoria con estas lógicas, pues implica la intervención directa del Estado en la administración de los recursos y la cadena productiva. Por tanto es una demanda estratégica, que ha sido levantada también por diferentes sectores sociales como por ejemplo los trabajadores subcontratistas de la gran minería del cobre, que nos permite levantar el horizonte de lucha de nuestro pueblo y dejar en evidencia uno de los más grandes robos avalados por los gobiernos de la Concertación en los años 90’, la privatización del cobre.

Estos elementos se suman a un escenario político nacional sumamente complejo. El cierre de ciclo político enmarcado en escenario electoral que se avecina, hace visibles los intentos desesperados de los grupos económicos que se esconden tras la Concertación, quienes han tratado de acaparar en su discurso y programa las demandas levantadas por los diferentes sectores sociales de una manera tangencial, de forma tal de cooptar dichas demandas para así calmar los ánimos de las grandes mayorías. Ante esto es imprescindible que desde los diferentes sectores se pueda levantar la bandera de la renacionalización del cobre, pues como plantean los compañeros del Siteco en la declaración convocando a la jornada del 26 de junio, el cobre “Es justamente también el punto de conflicto, la demanda que divide aguas y separa radicalmente a la clase política del pueblo chileno.”.

Durante el último mes hemos visto cómo a nivel nacional un gran número de liceos y universidades han comenzado a desarrollar procesos de movilización de carácter indefinido. La gran mayoría de estos espacios han levantado demandas internas hacia sus directores, sostenedores o rectores, y ante esto muchos se han preguntado si este fenómeno corresponde a un retroceso. Sobre estas dudas hay que ser categóricos y plantear que no existe contradicción alguna entre las demandas internas que en cada espacio local se han levantado y las demandas y transformaciones estructurales que a nivel nacional hemos planteado desde el 2011.

Todas y cada una de las demandas internas tiene una conexión con la estructura del sistema, ya sean los problemas de financiamiento, infraestructura o participación democrática dentro de cada espacio, todos son elementos que se conjugan perfectamente a nivel nacional y que en términos discursivo y de reflexión deben tener necesariamente una orientación de cambio estructural para que no se queden en el gremialismo o localismo. Por tanto, en cada uno de los espacios donde se están desplegando movilizaciones se debe dar la pelea por conseguir las demandas, y de esta manera volver a posicionar la movilización social como el mecanismo del que disponemos como estudiantes para lograr nuestros objetivos; pero por otro lado está la necesidad de que el movimiento pueda dar un salto cualitativo en torno a sus exigencias y formas de lucha, para así ser capaces de sumar a diferentes sectores sociales, especialmente de los sectores productivos estratégicos que son quienes realmente mueven el país, y de esta forma no dejarle el camino libre a la Concertación, para de esta manera proyectar nuestra lucha como un proceso de largo aliento, pero que si se hacen bien las cosas podemos dar pasos de gigante en momentos impensados, como el que se ha dado este fin de semana al sumar a mineros y portuarios en una movilización que es por los derechos sociales y la recuperación de nuestros recursos, y que tiene especial énfasis en el cobre y la educación gratuita.

Es en este escenario en el que nos tenemos que mover los estudiantes, haciéndonos cargo del ciclo que abrimos el 2011 y convocando a la mayor cantidad de compañeros y compañeras a movilizarse para lograr los cambios.

¡RECUPERAR EL COBRE PARA LA EDUCACIÓN GRATUITA!
¡NUNCA MÁS SOLOS!
¡ADELANTE!

Título original: Recuperar el cobre para la educación gratuita. Forjando horizontes de batalla.

Por Javier Miranda

Presidente Federación de Estudiantes Universidad de Concepción

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