Boston ante el dilema de desarmar el juego de LeBron James

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LeBron James y Marcus Morris

Por sexta vez en su historia y segundo año consecutivo la final de la Conferencia Este de la NBA será entre Boston Celtics y Cleveland Cavaliers. El rejuvenecido equipo de Massachusett, comandado por el novato Jayson Tatum retará el poder de LeBron James quien busca alargar su leyenda en el tabloncillo con la octava final consecutiva de su prolífica carrera.

Boston dejó en el camino 4-1 a los Sixers de Filadelfia aplicando una defensa agobiante y distribuyendo el ataque entre sus abridores, pues la estrella del equipo, el base armador Kyle Irving, ex socio de James en Cleveland, quedó apeado del equipo en la ronda regular por una lesión en la rodilla derecha que requirió pasar por el quirófano.

Cleveland viene de barrer  a Toronto (4-0) con la versatilidad de King James, capaz de anotar 29,6 puntos por juego, repartir 6,4 asistencias y tomar 6,8 rebotes por partido. 

El año pasado los Cavaliers superaron 4-1 a Boston, y durante la actual temporada ganaron dos de los tres enfrentamientos en la ronda regular.

La gran interrogante que debe despejar el técnico de Boston,  Brad Stevens, es cómo detener a esa máquina de armar juego, anotar, tomar rebotes, defender y asistir a sus compañeros llamada LeBron James, a partir del domingo cuando la serie de siete partidos se iniciará en Boston.

¿Quién defiende a LeBron?

El primer problema es asignar una marca para detener al jugador más completo de la NBA. El novato Tatum no tiene la experiencia ni la fortaleza física para aguantar a LeBron, además que se desgastaría en el esfuerzo y Boston perdería su capacidad para producir en el otro lado de la cancha. Así que el trabajo más duro le corresponderá a Jayle Brown con el apoyo de Marcus Morris y Marcus Smart.

Velocidad y juventud

Boston tendrá de su lado la velocidad que impone Terry Rozier para conducir el balón y atacar el aro. En la serie ante Filadelfia, Rozier promedió 16,7 puntos por juego y 47,1% de acierto en sus disparos. Si a ello se une los números del novato Tatum que en el último juego volvió a ser demoledor con 25 puntos (ocho de 15 en tiros de campo), cuatro asistencias, tres rebotes y un robo de balón, la posibilidades de los Celtics pasarán por las manos de este par de jugadores. 

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Duelo en la pintura

Otro de los grandes duelos de esta serie lo disputarán en la pintura el dominicano Al Horford por Boston que le tocará defender a Kevin Love de Cleveland. Horford se ha convertido en uno de los jugadores más decisivos de los Celtics con su fortaleza para cuidar la zona pintada, tomar rebotes, mientras que en la otra mitad de la cancha aporta puntos con su disparo de media y larga distancia y tiene una gran lectura de los partidos para habilitar a sus compañeros.

Love es un centro que prefiere jugar fuera de la zona pintada y se siente más cómodo lanzando de tres, por lo que Horford tendrá que irlo a buscar a las esquinas con el riesgo de abandonar el tablero y dejarlo a expensas de las penetraciones de James.

Si Boston quiere dominar la serie tiene que reducir el promedio de 121,5  puntos que los Cavaliers anotaron ante Toronto y evitar que Kyle Korver y J.R. Smith consigan tiros abiertos con los que masacraron a los canadienses exhibiendo un promedio de 63% de acierto.

El dilema es que si defienden a los tiradores externos, LeBron ataca el aro y destruye la defensa. Boston enfrenta el reto de desarmar el poder del King James para avanzar a la final ante Golden State o Houston.

Indiana y Toronto ya sucumbieron en el intento.