Chile campeón: Venció a Argentina y se queda con la Copa América Centenario

Para todo el mundo futbolero, la de Nueva Yersey era «la final de Messi». Y con mayoría de argentinos en un Metlife Stadiumd repleto hasta las banderas, todo parecía preparado para que al astro de Barcelona ganara su primer título con la selección absoluta. Más cuando su equipo superó ampliamente a Chile en los primeros minutos. Pero al frente había jugadores de categoría. Y allí, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Claudio Bravo equilibraron un partido que se veía en contra.

Y si faltaba un protagonista inesperado, ese fue el juez brasileño Hebert Lopez, uno que abusaba de tarjetas, llamadas de atención y que debió mostrar carácter en un momento en que el partido se puso violento. Porque si en el inicio, los trasandinos dominaban con Ángel Dí María activo, Lionel Messi inspirado y una Roja que no hacía pie en el campo de juego -hubo una de Banega a los dos minutos y otra de Di María a los 16-, la garra de Vidal y los regates de Sánchez equilibraron el juego y allí, los de Martino se encontraron increíblemente apostando al contragolpe y pegando en demasía cuando Sánchez o Aránguiz trataban de poner la pelota al piso.

1466986580-000cg9c8Con ese expediente, la apuesta era por el error. Y cuando falló Gary Medel a los 19′, Gonzalo Higuaín no pudo definir sólo ante Bravo. A los 23′ Otamendi tuvo el gol tras un tiro libre y pocos minutos después, con la tercera carga de contra, Messi encaró a Marcelo Díaz -que ya le había hecho una falta con tarjeta amarilla- y tras derribarlo, Lopez lo expulsó.

Se pensaba que allí terminaba el partido porque Argentina adelantó las líneas y metió a La Roja en su campo. Pero Pizzi tiene líderes dentro del campo. Primero, Vidal aprovechó una entrada fuerte de Macherano con Fuenzalida para dejarle la pierna y sacarlo del partido. Más adelante, en una arremetida de Messi al área pidiendo penal, Bravo y el mismo Vidal salieron a pedir tarjeta y el capitán albiceleste terminaba amonestado.

1466986721-auno684299Faltaba una. La del minuto ’42, cuando el rey Arturo le mostró la pelota a un Marcos Rojo fuera de sí y el juez brasileño lo mando a los camarines tras el patadón. De allí vino la polémica de los entrenadores peleando en el borde de la cancha. Así se fue el primer tiempo, con nuestra selección demostrando que si Argentina quería imponer personalidad, ellos tenían mucho para poner al frente.

Y Chile salió a buscar el partido en el segundo tiempo. Con Vidal manejando el mediocampo, con mucho toque en la zona posterior y un Argentina algo golpeada por el final del primer tiempo, un cambio de ritmo de Sánchez casi provoca la apertura de la cuenta en los pies de Vargas.

La presión se instaló. Argentina a la contra, poniendo un volante de marca más y apostando sólo a la movilidad de Messi y la potencia de Higuaín -y después con Agüero en su lugar- ante la tenencia chilena. Isla tuvo un remate desde distancia cuando la albiceleste corría detrás de la pelota.final-copa-america-kxUF--620x349@abc

Sánchez parecía no tener piernas pero en un arrebato de talento pinchó un balón y metió un pelotazo para que Vargas hiciera trabajar a Sergio Romero cuando Funes Mori no llegaba al cruce. La Roja asentaba supremacía y Argentina sufría. Isla y Aránguiz tuvieron tibias llegadas con el rival metido atrás.

Messi se logró sacar a Vidal de encima y dejó bien ubicado a Agüero pero el atacante de Manchester City desvió. Sánchez lo tuvo a los 90 minutos tras enorme jugada de Beausejour y en la contra, «La Pulga» desvió en un alarde personal que paralizó al estadio. Pero se fueron al alargue con el cero en el marcador y la sensación de que Chile, pese a la violencia de los trasandinos y el dominio marcado por Arturo Vidal como eje de un equipo con oficio, debió quedarse con el partido.

chileEl alargue fue cosa de coraje. Mientras los de Martino pegaban y apelaban a Messi, Chile intentaba con Sánchez y Aránguiz a medio físico. En las más claras del primer tiempo, Vargas se escapa por la banda zurda y Eduardo Vargas metió un cabezazo exigido que Romero logró ahogar cuando era el gol rojo. En la de vuelta, Claudio Bravo descolgó en el ángulo un cabezazo de Agüero tras un tiro libre de Lio.

Sin piernas, Sánchez y Vargas debieron dejar su lugar a Francisco Silva y Nicolás Castillo. Fue Argentina el que aprovechó que Isla, Medel, Jara -una de las figuras de la final- no podían más y se fueron con todo aprovechando el empuje de Mascherano y el ingreso de Erick Lamela. Pero el equipo de Juan Antonio Pizzi soportó y como en 2015, quedó todo destinado a los penales.

Arturo Vidal falló. Messi la mandó a las nubes. Castillo puso la ventaja y Mascherano igualó la tanda. Charles dejó parado a Romero y Agüero nuevamente equilibró la tragedia. Beausejour remató el suyo con clase y Bravo le tapó a Biglia. Francisco Silva se puso al frente y Chile, nuevamente gritó campeón. Un premio merecido para el equipo que más quiso en la final.

Los ningunearon pero la final de Messi terminó siendo de un equipo que sigue siendo histórico. Y que echó el favoritismo de la tradición futbolera al bolsillo. Un triunfo extraordinario para un grupo que pese a que partió con ripios, nunca dejó de creer…

Alexis Sánchez fue el Balón de Oro al mejor del torneo, Claudio Bravo el mejor arquero y Eduardo Vargas el goleador del campeonato. Fue la mejor noche en la historia del fútbol chileno.

 

 

 

 

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