Nuevo escándalo de dopaje sanguíneo sacude al mundo del deporte

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Dopaje en atletas
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Al menos 21 deportistas de ocho países, así como cinco deportes diferentes (tres de disciplinas de invierno) están implicados en el nuevo escándalo de dopaje sanguíneo que fue revelado por la fiscalía de Munich y el fiscal de Erfurt, Kai Graeber, que investigan la red de este flagelo atribuida al médico alemán Mark Schmidt, la cual fue descubierta en los Mundiales de Esquí Nórdico a finales de febrero en Seefeld (Austria).

Los involucrados en este hecho están siendo investigados por presuntamente haber recibido transfusiones dirigidas por el citado médico alemán, quien a principios de siglo inició su trabajo en el deporte con el equipo ciclista Gerolsteiner y posteriormente fue encarcelado cuando se produjo la «Operación Aderlass».

Ya el pasado lunes fue llevado a prisión una quinta persona sospechosa de haber transportado bolsas de sangre y ayudar a los atletas a transfundirse su propia sangre por encargo del galeno alemán. Las otra cuatro personas fueron encarceladas tras la redada realizada hace un mes.

«En aquel momento, la policía requisó 40 bolsas de sangre que los investigadores están intentando asociar a sus propietarios», recuerda el medio deportivo Marca, donde se reflaj que estos hechos se extendieron entre 2011 y el evento realizado en Austria.

En el mes de enero el fondista austriaco Johannes Dürr, durante una entrevista televisiva en el canal público alemán ARD, fue quien dio detalles sobre este nuevo escándalo, que un mes después llevó a realizar las detenciones en Alemania y Austria.

Cinco esquiadores de fondo fueron están tras las rejas, así como Mark Schmidt. Después, dos ciclistas, entre ellos uno de la formación francesa Groupama-FDJ, el austriaco Georg Preidler, también fueron detenidos. Sin embargo, todos los arrestados en ese momento fueron liberados, pero están suspendido de participar en competencias.

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«Tenemos una historia interesante y emocionante, con muchos giros. Sus últimos capítulos están lejos de escribirse», dijo el fiscal alemán, quien además reveló que cada deportista pagaba entre cuatro mil y 12 mil euros por el tratamiento en los últimos ocho años.

Según Graeber, además de sangre de su propio organismo, recibían otro tipo de productos prohibidos como la difícilmente detectable hormona del crecimiento.

El ministro de Baviera, Georg Eisenreich, abogó por un cambio en la ley antidopaje para que se aumenten las consecuencias penales del dopaje y, también, que se facilite la reducción de penas a quienes confiesen voluntariamente estar involucrados con este flagelo.

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