El proyecto de ley «Escucha su corazón», impulsado por parlamentarios de ultraderecha, ha desatado una oleada de rechazo y críticas transversales desde distintos sectores políticos, organizaciones feministas y especialistas en salud. La propuesta obliga a los médicos a ofrecer a las mujeres escuchar los latidos del embrión o feto antes de practicar un aborto en las tres causales legales, y establece que el profesional debe negarse a realizar el procedimiento si la paciente no acepta esta condición. Organizaciones como Miles Chile califican la medida como «cruel y revictimizante», mientras que expertos en obstetricia advierten que se trata de una forma de violencia obstétrica que agrava innecesariamente el sufrimiento de mujeres que ya enfrentan situaciones límite.
La iniciativa modifica el artículo 119 del Código Sanitario, específicamente el procedimiento de consentimiento informado que deben seguir los médicos antes de practicar un aborto. Establece que el facultativo está obligado a informar a la mujer, de manera previa y con carácter veraz, sobre la actividad cardíaca del embrión o feto, y debe ofrecerle «de manera verbal y directa» la posibilidad de escuchar los latidos mediante instrumentos electrónicos,, «junto con una descripción objetiva de los mismos».
Según el texto impulsado por los diputados Cristóbal Urruticoechea (Partido Nacional Libertario) .Chiara Barchiesi (Partido Republicano), Catalina Del Real (Partido Republicano),Álvaro Jofré (Partido Nacional Libertario); Ximena Ossandón (Renovación Nacional) y Claudia Reyes (Partido Republicano), la existencia de actividad cardíaca constituye «un dato clínico objetivo y verificable» que, según el planteamiento del proyecto, «robustece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita el aborto».
Sin embargo, el punto más controversial establece que, si la mujer declina escuchar los latidos, el médico igualmente deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo, convirtiendo lo que aparenta ser un ofrecimiento en una condición obligatoria.
Proyecto «cruel, revictimizante y contrario a toda lógica de autonomía y dignidad»
La organización Miles Chile fue una de las primeras en alzar la voz contra esta iniciativa. Su directora ejecutiva, Javiera Canales, enfatizó que las tres causales legales de aborto en Chile ya implican situaciones de extrema vulnerabilidad: riesgo vital para la madre, inviabilidad fetal o embarazo producto de una violación. «A eso le quieren sumar un trámite adicional», denunció, calificando la medida como una práctica que atenta contra la autonomía y dignidad de las mujeres.
Canales fue enfática al señalar que «es cruel, revictimizante y es contrario a toda lógica de autonomía y dignidad», consignó Diario Usach.Cl.
Exministra Orellana denuncia «crueldad legislativa»
La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, también se pronunció mediante una carta al director publicada en La Tercera, titulada «Crueldad legislativa», en la que cuestionó duramente la pertinencia del proyecto y su impacto en mujeres que ya enfrentan decisiones médicas de alta complejidad.
«El diputado Urruticoechea ha presentado un proyecto que pretende obligar a quienes atienden a mujeres y niñas en las causales de interrupción del embarazo por violación, inviabilidad o riesgo vital a proponerles escuchar el pulso del embrión», señaló
«¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá?», se preguntó la exautoridad, añadiendo que la medida resulta especialmente inhumana en casos de riesgo vital donde el procedimiento debe realizarse con urgencia.
La exministra fue más allá al señalar que «sorprende que mujeres concurran con su firma a ese acto», refiriéndose a los apoyos parlamentarios con que cuenta la iniciativa por parte de Barchiesi. Del Real, Ossandón y Reyes-.
. Orellana concluyó que el proyecto, más que estar en contra del aborto, «está contra la más mínima humanidad», posicionando la discusión en el terreno ético.
«Es una forma de violencia obstétrica«
Marcelo Ahumada, matrón, ecografista y jefe de carrera de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, entregó una mirada técnica que desmonta la supuesta necesidad médica del proyecto. «No es necesario bajo ninguna circunstancia, para hacer esta evaluación, tener que escuchar los latidos cardíacos», afirmó el profesional, explicando que existen múltiples métodos para evaluar la vitalidad fetal sin recurrir al sonido del corazón.
Ahumada calificó la iniciativa como «una medida aberrante e inneceraria» especialmente porque se aplicaría en escenarios donde las mujeres ya saben que el embarazo no llegará a término.
«Ofrecerles o obligarles a escuchar el corazón del feto, sobre todo en estos tres casos en que las personas ya se encuentran en un estado específico donde saben que se va a producir un aborto o que ese embarazo no va a llegar a su fin, no solo es innecesario, sino que es una medida aberrante que solo agrava la situación clínica en la que se encuentra», enfatizó el especialista en declaraciones a Diario Usach.Cl.
Desde la perspectiva médica, el ecografista fue contundente al señalar que «claramente es una forma de violencia obstétrica». Además, recordó que la Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología establece explícitamente no escuchar los latidos del embrión bajo las 11 semanas de gestación, lo que añade un cuestionamiento técnico a la propuesta legislativa de la ultraderecha..
*Imagen destacada: Crédito Jonnathan Oyarzun /Aton Chile.
