El Banco Central aplicó un fuerte tijeretazo a su proyección de crecimiento económico para Chile en 2026, reduciéndola desde un rango de 1,0-1,75% estimado en junio a solo 0,25-0,75% en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre. La corrección, que representa una rebaja de hasta 1,0 punto porcentual en el techo del rango, responde a un deterioro más acelerado de lo anticipado en la actividad productiva del país.
En apenas tres meses, el escenario cambió radicalmente debido a los efectos de la desaceleración de la demanda interna, la menor producción minera, la caída de la inversión, el deterioro del empleo, el incremento en el precio de los combustibles y el debilitamiento del consumo privado, entre otros factores.
Desaceleración de la demanda interna
Según el informe del ente emisor la economía de Chile se ha debilitado en el transcurso del año, con una demanda interna que se desaceleró durante el segundo trimestre. Este fenómeno ocurrió a la par del deterioro del mercado laboral, de los indicadores de confianza y de los efectos negativos del alza de los combustibles en el ingreso de empresas y hogares. Mientras a principios de año predominó el impacto de factores de oferta en el PIB, su evolución reciente incorpora el bajo desempeño del gasto interno.
En concreto, señaló que la demanda interna creció apenas 0,1% trimestre a trimestre en su serie desestacionalizada durante el segundo trimestre (0,1% anual, serie original) . Ello repercutió en la actividad de los rubros no mineros, entre los cuales destacó la debilidad del comercio, algunos servicios —restaurantes y hoteles, transporte, entre otros— y la construcción, este último de forma más sostenida.
En tanto, la minería del cobre «sigue afectada por la menor ley del mineral y detenciones en la operación de algunas faenas importantes».
Menor producción minera golpea la actividad económica
En julio, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) cayó 1,5% anual, en buena parte influido por la menor producción minera y por el efecto de las condiciones climáticas adversas en varios rubros.
En el componente no minero, destacó la caída mensual del comercio, servicios —en particular servicios personales— y la industria manufacturera, principalmente incidida por un descenso en la elaboración de combustibles y productos químicos a causa de las condiciones climáticas.
Contracción del consumo privado
Según el IPoM, el consumo privado se desaceleró en el segundo trimestre, observándose una contracción de sus distintos componentes respecto del primer trimestre. En concreto, experimentó una reducción del «0,5% t/t en términos desestacionalizados (+1,2% anual, serie original)».
El informe, destacó la caída del gasto en bienes no durables (-0,9% t/t, serie desestacionalizada; -0,3% anual, serie original), con énfasis en la reducción del consumo de combustibles. En menor medida, el gasto en durables y servicios también exhibió descensos. En paralelo. el consumo de gobierno se desaceleró respecto del primer trimestre (-3,8% t/t, serie desestacionalizada; +1,8% anual, serie original).
Destrucción de puestos formales y desempleo al 9,5%
En su análisis, el Banco Central relacionó el comportamiento del consumo privado con un contexto «en que algunos de sus determinantes se han deteriorado» y se refirió a la «destrucción de puestos de trabajo en el margen, particularmente de empleos formales».
Además, indió que la tasa de desempleo del trimestre finalizado en julio subió a 9,5% (9,3% en términos desestacionalizados).
Según el organismo financiero, el empleo ha mantenido un desempeño débil tras la pandemia de Covid-19, Un escenario al que se han sumado «factores de carácter persistente» como el alza de costos laborales—que ya hansido documentado en informes previos— y a los que se suman «nuevos antecedentes que destacan la importancia del proceso de automatización que ha ocurrido en la economía chilena durante los últimos años, mediado por la alta exposición de ciertas ocupaciones a estos cambios y una reducción en el costo relativo entre la tecnología y el trabajo».
Caída sostenida de la inversión
El IPoM reveló que la formación bruta de capital fijo (FBCF) se contrajo nuevamente trimestre a trimestre, pero con menor intensidad que a principios de 2026. debido al impacto de la caída registrada en el primer semestre en los niveles de gasto en inversión pública.
«En su serie desestacionalizada, la inversión cayó 0,3% t/t en el segundo trimestre (sin variación anual en la serie original). El resultado se explicó, principalmente, por el componente de construcción y otras obras, que registró caídas trimestrales y anuales (-0,5% t/t, serie desestacionalizada; -2,4% anual, serie original)», planteó el ente emisor.
En el informe explicó, que esta reducción se encuentra vinculada con la finalización de algunos grandes proyectos de inversión —principalmente mineros— y la sostenida debilidad del sector inmobiliario.
«La serie de maquinarias y equipos tuvo un bajo dinamismo (0,1% t/t, serie desestacionalizada; 3,7% anual, serie original). Esto último, de acuerdo con la información obtenida de microdatos, seguiría ligado principalmente a una moderación de la inversión en el sector energético y minero«, especificó.
Falta de confianza por parte de empresas y consumidores
La demanda interna se desaceleró significativamente en el segundo trimestre, lo cual coincide con caída de la confianza de empresas y consumidores. Al respecto, el Banco Central señaló que según distintas fuentes consultadas las empresas y personas percibieron un deterioro del entorno económico durante el segundo trimestre de este año.
Indicó que desde el punto de vista de los consumidores, a partir de marzo se deterioró considerablemente su evaluación del mercado laboral, tomando en consideración el comportamiento de «la estabilidad laboral, pérdida del empleo y probabilidades de desempleo a futuro». Una situación similar se registró en la percepción de la ciudadanía sobre la situación económica del país para hacer compras para el hogar, dando cuenta de una mayor cautela en el consumo.
El organismo financiero hizo referencia a los antecedentes del Informe de Percepciones de Negocios (IPN) de julio en lis cuales se establece que ante la menor demanda percibida, las empresas han aplicado reajustes de precios acotados, absorbiendo total o parcialmente las alzas de costos y que para contener el deterioro de sus márgenes, «han reducido gastos mediante la renegociación o cambio de proveedores, la eliminación de gastos prescindibles y compras más parceladas de insumos».
A la par, las preocupaciones actuales han llevado a las empresas a postergar inversiones, «a la espera de definiciones sobre políticas públicas y regulatorias», por parte del Gobierno de José Antoinio Kast.
Asimismo, alrededor de la mitad de las empresas han optado por postergar o cancelar contrataciones de personal.
«Mientras la proporción de empresas que declara haber buscado personal en los últimos seis meses disminuyó respecto de inicios de año, aumentó la que declara haber desvinculado trabajadores. En algunos sectores más afectados, como la construcción y el comercio automotriz, se indica una reducción del tamaño de las operaciones«, destacó el ente emisor.
Deterioro en las expectativas económicas
El IPoM de septiembre advirtió que las expectativas económicas de las empresas y hogares se han deteriorado respecto de fines del año pasado, y especialmente a partir del segundo trimestre de este año, como consecuencia de la combinación de un conjunto de factores externos e internos, que habrían incrementado la cautela en las decisiones de consumo, inversión y contratación.
De este modo, el Banco Central dibujó un panorama donde la desaceleración de la demanda, de la inversión y la menor producción minera explican el fuerte recorte en las proyecciones, configurando un escenario de debilidad generalizada que el instituto emisor plantea debe seguir siendo monitoreado de cerca.
