El Banco Central de Chile equivoca camino para enfrentar inflación

El presidente del Banco Central reiteró al finalizar septiembre que el instituto emisor procedería próximamente a subir su tasa de interés de política monetaria (TPM) que es la cobrada a los bancos comerciales, y que en términos reales es actualmente negativa.

Por Director

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Fundamentó este paso en actuar frente a presiones inflacionarias cuando su análisis de las causales de las alzas en los precios es que ella se produce fundamentalmente por o la aguda devaluación del peso chileno, en un fenómeno común a la generalidad de los países sudamericanos. El incremento de la TPM no incidirá mayormente en un mercado cambiario de flotación limpia, salvo que ingenuamente se piense que ello atraería divisas desde el exterior. El errado camino es tan claro que el departamento de estudios de un banco comercial advirtió que cometería un gran error al elevar su tasa de interés. Ello cuando, además, los adelantos de la asamblea semestral del FMI que se inicia en los próximos días constatará que el aumento económico global se acercará a lo que el organismo internacional considera su umbral, es decir al nivel que crecen los factores productivos, lo cual conduce a poner atención en políticas que estimulen y no afecten la demanda interna. Esos documentos ponen como ejemplo a Chile entre los países más afectados por el derrumbe en la cotización de los commodities.

 

 

 

 

Al finalizar septiembre el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, en un seminario organizado por la Confederación de la Producción y el Comercio en conjunto con la Sofofa, reiteró lo señalado en el Informe de Política Monetaria (IPoM) al comenzar el mes de un próximo incremento de su tasa de interés de política monetaria que permanece desde hace casi un año en un 3% nominal anual. “Cuando decimos corto plazo –subrayó- es (…) relativamente pronto” (25/09/15), en lo que se entendió procederían a hacerlo en el mes de octubre o poco después. La medida se adoptará en un momento en que la actividad económica permanece a un ritmo bajo. Se fundamentó la decisión en que “la convergencia de la inflación a 3% (…) requiere moderar el impulso monetario”. Se incidiría así sobre la demanda interna cuando no es ella el factor que presiona al alza en los precios. Vergara sostuvo que existirían “holguras de capacidad acotadas”, cuando desde hace ya un largo tiempo el crecimiento del producto permanece muy por debajo del incremento al cual crecen los factores productivos. Ello acontece incluso si se tiene como variable el nuevo concepto que empezó el instituto emisor a utilizar desde el IPoM de septiembre de un “PIB potencial relevante para las presiones inflacionarias”, en el cual se consideran fluctuaciones temporales de la productividad asociadas con la variación de los precios.

Ello no se condice con la constante afirmación de sus informes de que la causa principal de la inflación es la depreciación del peso, que no se verá influida por un alza de tasas de interés salvo que se tenga la esperanza, absolutamente alejada de la realidad, de un ingreso de capitales externos atraídos por ese incremento. Más aún cuando entre los riesgos existentes en la evolución económica de su propio IpoM figura la normalización de la tasa de política monetaria en Estados Unidos, que la Reserva Federal norteamericana, según recalcó su presidenta, Yanet Yellen, en los mismos momentos de la intervención de Rodrigo Vergara, hablando en la Universidad de Amherst (Massachusetts), esperaban subirla en el curso del año si la inflación se mantiene estable y si la economía es suficientemente sólida para impulsar el empleo. Para detener la devaluación del peso en Chile se requiere que el Banco Central intervenga activamente en el mercado, abandonando su actitud de que su nivel sea determinado exclusivamente por mecanismos de mercado y, por tanto, la política sea no tenerla. La paridad cambiaria al finalizar septiembre volvió a colocarse varios días sobre los $700 por dólar, cerrando el mes $696 por dólar. En ello influye poderosamente la caída en la cotización del cobre, que descendió hasta US$2,25 la libra.

Por lo demás, el derrumbe de las cotizaciones de las monedas es un escenario general en la región, demostrativo de que se produce en un elevadísimo porcentaje por factores externos, entre ellos la revaluación del dólar, la caída en los precios de las materias primas que exportan y el movimiento de capitales buscando refugio. “Muchas economías de Latinoamérica –comentó Economist Intelligence Unit- han sido afectadas por la volatilidad cambiaria desde mediados de 2014, cuando comenzó la especulación sobre el inicio del ciclo de ajuste monetario en EE.UU. y una caída en los precios globales de los commodities”. Calificando el curso seguido como “una depreciación particularmente dramática”. Advirtiendo de que “la decisión de subir las tasas (de interés) no será fácil, ya que la demanda interna sigue estando débil en muchas economías, de modo que podría sofocar una recuperación ya de por sí bastante moderada” (04/09/15).

Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, en entrevista con el periódico económico francés “Les Echos”, declaró que “ya no era realista” pensar en un crecimiento global de 3,3% en 2015, y que las nuevas estimaciones próximas a informar por el organismo internacional serían inferiores pero manteniéndose “por encima del umbral del 3%”, explicando que la corrección era resultado del menor crecimiento de los países emergentes (29/09/15). Bajo ese umbral se produce una recesión en crecimiento, al colocarse por debajo del incremento potencial. Poco después hablando en el Consejo de Las Américas destacó que la economía latinoamericana se ha “frenado bruscamente”, calificando las perspectivas generales de “mediocres” (01/10/15).

Paralelamente, el FMI adelantó la publicación de dos capítulos de su informe a la próxima asamblea general a realizarse en Lima en los primeros días de octubre. Uno de ellos se refiere al impacto en los países emergentes y en vías de desarrollo de la evolución en los precios de las materias primas destacando dos conclusiones basándose en lo acontecido en los últimos años. La primera es que el más reciente boom en los precios, que lo calendariza entre finales de la década de los noventa y mediados de 2014, fue más largo e intenso que en oportunidades anteriores conduciendo “a un crecimiento económico (…) mayor en estos países que en otras etapas de aumentos de precios precedentes”. La segunda es que “la caída de precios es ahora mayor, así que el descenso del crecimiento será probablemente también mayor en esta ocasión”, afectando principalmente a la inversión (29/09/15).

”En los países en los que se observan claras evidencias de que el producto ha caído por debajo de su nivel potencial, –señala el documento- las políticas de apoyo a la demanda podrían ayudar a evitar una subutilización de los recursos (…)”. Desde luego ello no se logra subiendo las tasas de interés. “La desaceleración –añade- no es un nuevo fenómeno, tiene también un componente estructural (…) la respuesta en materia de políticas debería ir más allá de la toma de medidas en el lado de la demanda, y debería incluir reformas estructurales”[1].

Este es uno de los grandes problemas que afecta al país. El FMI sostiene que ello debe enfrentarse poniendo “en práctica reformas estructurales orientadas a aliviar los cuellos de botella en el lado de la oferta. Esto significa –explicita- que las autoridades de los países exportadores de commodities deben ir más allá de la medidas del lado de la demanda y enfrentar las reformas estructurales para mejorar el capital humano, aumentar la inversión y, por último, provocar un crecimiento de la productividad”. En la esfera de las materias primas ello en el país exigiría poner atención a los temas de la propiedad, el apoderamiento de la renta por quienes lo explotan los recursos, reducir y/o controlar la exportación de concentrado del metal rojo, así como de su comercialización buscando incidir en el mercado, más aún en el caso del cobre en que Chile es el principal productor. Temas no presentes en el discurso oficial.

El informe se enfocó en el estudio de tres economías exportadoras de recursos primarios: Chile, Canadá y Australia. Destacando que nuestro país es donde la participación relativa del sector de los commodities en la economía es superior, considerando su porcentaje en el total de las exportaciones como en el producto. Ello se refleja en la evolución de los términos de intercambio en la etapa “dorada” así como en la actual, produciendo en un caso aumento de la inversión y del producto potencial y menor crecimiento o caídas en la etapa descendente.

Un ejemplo saliente del proceso devaluatorio de las monedas de la región se registra en Brasil, donde la paridad cambiaria en la segunda quincena de septiembre se colocó abiertamente sobre los cuatro reales por dólar. Una de las formas de intervenir de su banco central fue colocar documentos en dólares a futuro en el mercado a ser adquiridos en reales, como una forma de reducir la demanda directa por la divisa norteamericana. Las reservas internacionales, manifestó su presidente, Alexander Tombini, son un seguro que “puede y debe ser utilizado” (25/09/15), recurriendo a la intervención directa en el mercado. Ello cuando la depreciación del real en el año alcanzaba a un 35% y habían subido en cinco ocasiones durante 2015 su tasa de interés llevándola a un 14,25% nominal anual, sin que esta tendencia se revirtiese. Los seguros contra la cesación de pagos del país, CDS en su sigla en inglés, en lo transcurrido del año se duplicaron. “El precio de lo (…) que los inversionistas pagan al año para asegurar US$10 millones de deuda por cinco años –constató The Wall Street Journal-, ha subido de US$200.000 a comienzos de año a US$464.000 ahora” (24/09/15).

En un hecho poco habitual en el país, el departamento de Estudios de un banco comercial, el del BBVA, advirtió en una comunicación dirigida a sus clientes que el Banco Central está ante un “inminente riego” de cometer un error de política monetaria. “Subir la tasa de política monetaria en el contexto actual puede ser un paso en falso (…). Podría –añadió- estar minimizando la relevante debilidad cíclica (…) y en un contexto internacional caracterizado por escasas presiones inflacionarias y riesgos negativos de actividad” (24/09/15). Esta alza de la tasa de interés coincidirá con un incremento en el costo del financiamiento externo que apunta en la misma dirección.

Sin duda la preocupación por el nivel de inflación es absolutamente legítima, lo equivocado es el camino decidido por el Banco Central para enfrentarla. El IPC de agosto en doce meses se empinó a 5% aumentando en diez de sus doce divisiones. Un incremento particularmente elevado se produjo en alimentos y bebidas no alcohólicas que en cifras interanuales subieron 8,2%. El Diario Financiero calculó que el 20% de la población de menores ingresos experimentó por ello un aumento considerablemente mayor en sus precios alcanzando en doce meses a 6,1%. Ello hace que su impacto sea profundamente regresivo.

El IPC en doce meses se mantuvo elevado a pesar de ser un lapso con inflación externa baja y con caída en costos importantes en la economía mundial. El barril de petróleo, uno de los principales gastos en importaciones del país, que en 2014 estaba sobre los US$100 el barril en junio último promedio US$61,43 el barril para continuar descendiendo en el tercer trimestre, colocándose en septiembre por debajo de los US$50. El barril WTI, usado como referencia en el país, cerró el mes en US$45,09. Por su parte, el carbón –otro rubro de importación- disminuyó de US$100 la tonelada a US$60. A ello se añade un alicaído nivel de actividad económica que conduce a la no existencia de presiones alcistas por esta causal.

Ahora bien, sin duda, en algún momento no muy lejano la tasa de política monetaria (TPM) en términos reales del Banco Central debe dejar de ser negativa, lo cual le proporciona un gran beneficio a los bancos comerciales en sus financiamientos con el instituto emisor. La reducción de la inflación, si se ubica en los niveles de la banda que tiene como objetivo el Banco Central, entre 2% y 4%, disminuye inmediatamente este diferencial. Ello además, mantiene muy bajo la retribución al ahorro que se puede efectuar, desestimulándolo. Si la devaluación del peso es la causa prioritaria de la inflación ese es el tema a enfrentar prioritariamente.

 

HUGO FAZIO

[1] FMI, Perspectivas de la economía mundial octubre de 2015. Nota de prensa del Capítulo 2.

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