El derrumbe de la cotización del cobre y el movimiento de los trabajadores del mineral

La caída del precio del Cobre ha traído consecuencias que no han sido aún analizadas con el detalle que se merece. En el presente artículo el economista Hugo Fazio no da algunas luces.

Por Director

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La baja del cobre llevó al  el duro conflicto en los yacimientos de Codelco, que condujeron al inaceptable costo de la vida de un trabajador víctima del accionar de las fuerzas especiales de Carabineros. Fue un conflicto que no debiera haberse producido. La Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) hizo la petición que funcionase la mesa del acuerdo marco entre Codelco, las empresas contratistas y los trabajadores. La presidencia ejecutiva de la empresa cuprífera la rechazó tajantemente, posición que se mantuvo durante la semana. Paralelamente Codelco dio a conocer un documento titulado “Hacia una política de subcontratación sustentable, transparente y de mutuo beneficio”, que coloca el tema en una dimensión más de largo plazo. Es un análisis autocrítico de los mecanismos utilizados mirados desde una perspectiva actualizada, que proyecta un proceso de re-internacionalización de funciones en actividades que están en el “corazón” de la producción. Ello tuvo lugar cuando la situación en general de la industria cuprífera, y particularmente de Codelco, se encuentra complicada, agravada durante julio por caída aún mayor de la cotización del metal rojo en los mercados internacionales. Esta baja se inscribe en un proceso generalizado en el sector de las materias primas, que sin duda tiene implicancias globales y especialmente fuertes en una economía como la chilena.

 

En julio, el tema del cobre fue gran protagonista por dos acontecimientos diferentes, pero que necesariamente establecen una relación entre ellos: una nueva caída en su cotización y la movilización de trabajadores de las empresas contratistas de Codelco en defensa de sus derechos. La Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) propuso una mesa de negociaciones con las empresas contratistas y Codelco, para analizar el acuerdo marco existente desde julio de 2007, luego de un largo conflicto que se prolongó durante 37 días, como se hizo en 2009-2011 y 2013.

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Codelco no aceptó el funcionamiento de la mesa para analizar el tema. Su presidente ejecutivo, Nelson Pizarro, anticipó esa posición cuando en el Reporte de Sustentabilidad de la empresa estatal algunas semanas antes afirmó taxativamente: “Los contratistas no son trabajadores de Codelco. Lo digo fuerte y claro” (26/07/15). Es cierto, no son trabajadores directos, pero ello no quiere decir que sea un hecho frente al cual deba la empresa permanecer al margen. Se trata, de 45.640 trabajadores, de acuerdo a cifras de fines del año pasado. Superan en número largamente a los trabajadores propios que a la misma fecha eran 19.078. A su vez, los trabajadores de empresas contratistas se dividen en 26.562 que atienden funciones de operación y servicios, mientras 18.778 están vinculados al sector de inversiones, fundamental para el proceso productivo y como constató posteriormente Codelco hay un porcentaje de estas actividades que están en el “corazón” de su producción, planteando la posibilidad de su re-internacionalización.

Su alto número no tiene una causal única. De una parte hay empresas contratistas que actúan en esferas determinadas que aportan a procesos productivos y otras que fueron estimuladas con la idea no lograda en muchos casos de abaratar costos[1]. En el acuerdo de 2007 se estableció la renegociación de los beneficios para estos trabajadores cada dos años, lo cual correspondía efectuarla ahora como demandó la CTC, y Codelco asumió el compromiso de garante de los acuerdos, de los cuales pretendió distanciarse.

Existen trabajadores subcontratados que efectúan funciones que se encuentran en el giro propio de Codelco. Se está ya incorporando trabajadores subcontratados en tres esferas: mantención, desarrollo de minas y control de los procesos geominerometalurgicos, que le permiten una mayor explotación. Desde luego, la problemática de los subcontratos no se reduce solo a Codelco sino que alcanza al conjunto de la gran minería. Según cifras de Sernageomin, trabajan en la minería 229.000 personas y se considera que en la gran minería por cada trabajador de planta hay dos que lo hacen en empresas externas.

Codelco: número de trabajadores propios y de contratistas

(Fuente: Codelco, Cochilco. En n° al 31 de diciembre de cada año)

Año 2010 2011 2012 2013 2014
Personal propio 19.347 18.247 19.019 19.242 19.078
De empresas contratistas de oper. y servicios 23.138 29.108 28.360 26.523 26.562
De empresas contratistas de inversión 18.103 15.956 27.347 21.214 18.778

 

En el lapso 2005-2014, las remuneraciones del personal propio y de contratistas explicaron, según cifras de Cochilco, un 21% de los costos promedio de operación. Su movimiento futuro deberá efectuarse considerando tanto la situación de los trabajadores como la evolución en materia de costos y precio del cobre en los mercados internacionales. De allí la importancia de analizar el tema y no descartarlo en un momento particularmente complejo para la empresa estatal, dada la caída de las cotizaciones del cobre y el molibdeno en los mercados internacionales y los elevados costos de producción.

La violencia de las fuerzas especiales de Carabineros condujo a la muerte de un trabajador en la división de El Salvador, Nelson Quichillao, yacimiento cuyas instalaciones fueron ocupadas por los trabajadores a contrata. Luego de una reunión de la CTC con la ministra del Trabajo, Ximena Rincón, su presidente, Manuel Ahumada, declaró. “Desde el 6 de julio estamos demandando una mesa de negociación, pero producto de la tozudez de Nelson Pizarro hemos visto como este conflicto laboral ha escalado en violencia y represión. (…) los trabajadores –agregó- se encuentran movilizados en todas las divisiones de Codelco, y pese a la militarización en los territorios no nos van a amedrentar. Los trabajadores de la CTC vamos a seguir movilizados hasta que no se establezca una mesa de negociación (…). La muerte de nuestro compañero Nelson Quichillao no será en vano” (28/07/15).

Poco después, refiriéndose a la continuación del conflicto y al rechazo de Nelson Pizarro a establecer la mesa de negociación Manuel Ahumada declaró: “Es impresentable que pidamos diálogo, se asesina a un trabajador, continúe el conflicto y él no se siente a conversar. Es injustificable. Ahora -añadió- tratan de instalar el supuesto de que esto pasa por un tema de lucas, y claro que sí porque ¡el instrumento colectivo es cuantificable! Pero, hasta aquí no hemos hablado de revisar, mejorar y ampliar el acuerdo marco en una mesa” (30/07/2015).

A su vez, la Federación de Supervisores del Cobre (Fesuc) en un comunicado demandó la designación de un fiscal especial para investigar las responsabilidades penales existentes, además de que se esclarezcan las políticas y las administrativas de Codelco. “Para avanzar hacia un modelo de explotación sustentable –recalcó- es necesario considerar a todos los sectores del mundo del trabajo, incluidas las empresas contratistas”. Afirmando que la subcontratación ha sido un fracaso desde el punto de vista laboral y con malos resultados económicos para Codelco. Por su parte, el expresidente de la CTC, Cristián Cuevas, renunciando a la agregaduría laboral en España como protesta por la represión, llamó a Codelco “a la urgente necesidad de instalar una mesa de trabajo y negociación entre la Confederación de Trabajadores del Cobre, la cuprífera estatal y las empresas contratistas, para poder resolver un conflicto extendido innecesariamente durante meses y que debió haberse resuelto en primera instancia a través del diálogo” (28/07/15).

Durante el fin de la semana Codelco dio a conocer un documento titulado “Hacia una política de subcontratación sustentable, transparente y de mutuo beneficio”, que constituiría señaló “un camino de solución al largo conflicto”. Este documento se entregó después de una presentación efectuada por Nelson Pizarro al directorio acerca de políticas referente a subcontratación, las cuales en un cierto grado ya venían implementándose desde el año pasado luego de asumir la presidencia Oscar Landerretche, alcanzando un mayor impulso con la designación de Pizarro en la presidencia ejecutiva.

Oscar Landerretche manifestó que “Codelco requiere una nueva política de subcontratación que aborde el conjunto de los desafíos que hoy enfrentamos en esta materia, buscando soluciones de largo plazo y que genere beneficios para Codelco, para las empresas contratistas y para sus trabajadores” (31/07/15). Estas formulaciones incorporan a las temáticas a abordar el futuro del sistema de subcontratación. En el diálogo deberían analizarse las apreciaciones diferentes sobre las temáticas a resolver.

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En su texto la empresa estatal hace un análisis autocrítico de la política de subcontratación seguida, reconociendo que existen contratos de esta naturaleza en sectores claves de la operación minera. “Si bien esos procesos pueden haber tenido justificación y lógica en su momento –expresó el texto-, mirando hacia adelante y pensando en una situación de régimen, existen funciones, que por su carácter permanente y cercanas al core del negocio, probablemente deben ser re-internacionalizadas. (…) siempre que se puedan incorporar bajo esquemas de competitividad y productividad que constituyan una contribución a la creación de valor”. Ello se traducirá, añade, en la incorporación “del 10% de aquellas labores que se encuentran actualmente externalizadas durante los próximos años” (31/07/15). Así gana Codelco y se produce el traspaso de un porcentaje de trabajadores a su planta.

Al mismo tiempo, el documento se pronuncia por considerar en la “instancia de conversación” los llamados beneficios nobles, habitabilidad, seguridad y calidad de vida de los trabajadores, así como formas que conduzcan a su mayor capacitación y mejorar sus competencias profesionales. Las diferencias sobre los temas a tratar en la “instancia de conversación” lo lógico es que se consideren en ella.

CTC realiza cortes de ruta en adhesión al Paro Nacional

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La situación de Codelco es difícil la cual requiere ser enfrentada. En la segunda quincena de julio la libra de cobre en la Bolsa de Metales de Londres (BML) cayó a US$2,35, su nivel más bajo desde julio de 2009. En ese momento, el precio promedio alcanzado en el año era de US$2,66, no solo por debajo de la estimación con que se elaboró el presupuesto fiscal, de US$3,12 la libra, sino también de la proyección para el año efectuada pocos días antes por el ministro de Hacienda al estimar su nivel promedio en US$2,75 y Cochilco en US$2,77. En 2014 los costos se redujeron levemente con relación a los registrados en 2012 y 2013, cifrándolos Cochilco en US$2,17, influyendo positivamente en ello la reducción de la cotización del petróleo y la devaluación del peso, la cual tiene incidencia positiva en los gastos en moneda nacional, que incluyen las remuneraciones. Desde luego la relación entre costos y precios de venta tiene efectos devastadores en la pequeña e incluso mediana minería, debiendo tenerse presente también en el análisis de la situación en la empresa estatal. Julio en la BML cerró en US$2,37 la libra, experimentando un retroceso de 8,76% en el mes y de 17,5% en lo transcurrido del año.

Precio promedio del cobre 2005-2015

(Fuente: Cochilco. En dólares por libra)

Año Promedio Año Promedio Año Promedio
2005 1,67 2009 2,34 2013 3,32
2006 3,05 2010 3,42 2014 3,11
2007 3,23 2011 4,00 2015 (a julio) 2,66
2008 3,15 2012 3,61

 

Ello se corresponde en general con lo que acontece en la cotización de los commodities. Al finalizar julio el Bloomberg Commodity Index, que mide la variación de un amplio abanico de 22 materias primas, anotaba en lo transcurrido de 2015 una caída de 11%, su menor nivel en 24 años, volviendo al nivel que tenía cuando se estableció en enero de 1991, con el oro descendiendo bajo los US$1.100 la onza, la plata por debajo de US$14,50 la onza con una reducción en doce meses de 29,9% y el metal rojo con la disminución ya anotada. Sus ventas a futuro mantenían niveles de precios más o menos similares. Las cotizaciones bursátiles de las empresas mineras se desplomaron. Antofagasta Minerals, la estructura minera del grupo Luksic, el 24 de julio en la Bolsa de Londres vio descender la cotización de su acción a el menor nivel desde julio de 2009, a pesar que su deuda neta es prácticamente inexistente y que le habían ingresado cerca de US$1.000 millones por la venta de Aguas Antofagasta a la colombiana EPM.

En el caso del petróleo, su cotización durante 2015 alcanzó su punto más alto en mayo al llegar el barril West Texas, usado como referencia en la economía chilena, a US$65 el barril, después descendió llegando a fines de julio a US$47,12 el barril, fue el peor mes en lo transcurrido del año al descender un 20,8%. El Banco Mundial estimó que su promedio anual será de US$57 el barril. Considerando que en su nivel incidiría el consumo de India y China, las potencias asiáticas que explican el 28% de la demanda global, así como las repercusiones que tenga el acuerdo alcanzado con Irán. Los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) han mantenido alta su producción, a pesar del descenso en el precio. Sus formulaciones durante julio fueron considerar –cono señaló su secretario general, Abdullah Al-Badri- que los precios del crudo no descenderán más “debido a que la demanda está creciendo” (31/07/15). La Opep produce aproximadamente un 40% del total global.

Las consecuencias negativas se manifiestan en los países con una alta incidencia de los recursos mineros. Un país desarrollado como es Australia experimenta una fuerte caída de su actividad económica, hablándose incluso de la posibilidad que entre en recesión. La desaceleración se expresó igualmente en Nueva Zelandia. Obviamente el impacto también se registró en las empresas mineras cupríferas. La transnacional Anglo American, presente en la economía nacional y que es la mayor productora de platino a nivel global, anunciaba fuertes reducciones de su número de trabajadores, mientras intenta reducir activos en diferentes países, entre ellos Chile. En el país el consorcio anglosudafricano tiene en venta la fundición Chagres y El Soldado en la región de Valparaíso, Mantoverde en Atacama y Mantos Blancos en Antofagasta, en total estas empresas cuentan con 6.000 trabajadores. La estadounidense Freeport-McMoRan, una de las mayores productoras mundiales de cobre, anunció también que considera reducir la producción.

Un estudio de AméricaEconomía Intelligence, con antecedentes de 2013 y 2014, constató que durante esos dos años las quinientas empresas más grandes latinoamericanas por volumen de ventas, las vieron reducirse y que en una dimensión aún mayor lo hicieron sus beneficios netos. El año pasado el descenso fue respectivamente de 4,5% en las ventas y 41% en los beneficios. De acuerdo a su director, Andrés Almeida, estas disminuciones constituyen una tendencia más que un hecho coyuntural. Entre los factores explicativos de este nuevo escenario mencionó el descenso en los precios de los commodities y el fin del superciclo de varias materias primas, entre ellas el cobre, así como los menores ingresos originados en el comercio y el financiamiento desde China.

Rodrigo Valdés en sus proyecciones macroeconómicas para el año, entregadas a la Comisión Mixta de Presupuestos del Congreso vinculó la menor cotización del cobre, ante todo, a dos fenómenos. La preocupación de los mercados por la evolución de la economía china y a la revaluación del dólar a nivel global. La desconfianza en China proviene, constató El Mercurio, “de que ese país pueda mantener un crecimiento de su demanda por cobre en torno al 4%. De hecho –añadió-, es altamente improbable que una economía que representa el 13% del producto mundial pueda continuar consumiendo el 50% del mineral” (25/07/15).

En la incidencia de esas dos causales se produce una amplia coincidencia de opiniones. Pero hay otras. Una de ellas es que inversionistas financieros proceden a vender commodities, entre ellos cobre. La información de la Comisión de Comercio de Futuro de Materias Primas de EEUU constató que en la segunda quincena de julio, como relató The Wall Street Journal, “los gestores de dinero (…) incrementaron sus apuestas a la caída de las cotizaciones del cobre a su postura más pesimista de los últimos años”. Añadiendo que “persisten las preocupaciones de que la economía global está en una trayectoria descendente, lo que genera más dudas sobre el valor de las materias primas como instrumento de inversión” (27/07/15). El responsable de materias primas de la poderosa sociedad de inversión norteamericana Pimco, Nicholas Johnson, agregó como otra causal la posible alza en las tasas de interés de EEUU y el Reino Unido prevista por sus bancos centrales.

En los países exportadores de materias primas se produce como consecuencia de la caída en la cotización de materias primas la devaluación de sus monedas, al tener una oferta menor de divisas. Durante el año 23 de las 24 monedas de la canasta emergente se depreció, con la única excepción del dólar de Hong Kong indexado a la divisa estadounidense. El índice JP Morgan Emerging se precipitó a su nivel más bajo desde cuando se creó en 1999. Al finalizar julio el real brasileño se había depreciado a su punto inferior en trece años, el peso colombiano en doce y el rand sudafricano, la rupia india y el peso mexicano anotaban mínimos históricos. Por su parte, el Banco Central de Rusia debido a la “creciente volatilidad en el mercado doméstico de moneda” suspendió el 28 de julio su compra de divisas extranjeras. A su turno, el peso chileno sobrepasó los $670, cerrando el mes en $672,35, anotando su nivel más elevado desde diciembre de 2008, en pleno proceso recesivo. Estando entre las monedas de países emergentes más depreciadas en el año, siendo superada en América Latina solo por el real brasileño y los pesos colombianos y mexicanos. En Australia y Nueva Zelandia, tratando de frenar la caída en la actividad económica, sus bancos centrales disminuyeron las tasas de interés.

Esta devaluación de sus divisas, al incrementar la moneda nacional obtenida de sus ventas al exterior, debería manifestarse en un claro incremento de las exportaciones. Sin embargo, ello no ha acontecido ante todo por la desaceleración que experimenta la economía global. “El crecimiento de las exportaciones de economías emergentes (…) –constató The Wall Street Journal- (…) se ha desacelerado a sus niveles más bajos en más de media década. (…) el flojo crecimiento en Estados Unidos, Europa, China –añadió-, combinado con los menores precios de las materias primas eliminaron cualquier tipo de repunte esperado” (27/07/15).

China, el mayor consumidor de materias primas, en algunas esferas utiliza parte de las importaciones efectuadas para colocar en los mercados internacionales producción industrial elaborada a bajo precio a partir de ellas. Es lo que acontece en el sector siderúrgico. Las organizaciones empresariales en este rubro de varios países latinoamericanos, incluido Chile, se han dirigido de conjunto a los diferentes gobiernos para que se tomen medidas de protección frente a esas importaciones.

HUGO FAZIO

 

 

[1] Véase, Chile en Tiempo de Reformas. Editorial Usach, 2015, pág. 174.

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