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El FMI y sus recomendaciones

El FMI en su informe anual sobre la economía chilena expresa plena coincidencia con las políticas seguidas durante la administración Piñera y en algunas esferas efectúa proposiciones que acentuarían el proceso de desaceleración de la actividad que caracteriza a las economías emergentes.  Coincide así, por ejemplo,  con la carencia de política monetaria expresada en no modificar la tasa de interés durante más de un año y medio.  La  evolución del tipo de cambio debe dejarse en su formulación entregada al mercado.  En el plano fiscal considera  “deseable” una política neutra, que obliga a restringir el crecimiento del gasto público, no haciendo uso de los recursos acumulados en los fondos soberanos.  Más aún se pronunció por acentuar la posición acreedora neta del sector público, que conduce a una política unilateral que no considera el uso alternativo de esos recursos en función de necesidades del país o de sus habitantes.  Esta orientación conduce a establecer restricciones en la elaboración del presupuesto 2014, cuyo proceso de elaboración ya está en curso, no informándose a la opinión pública de los indicadores de tendencia de crecimiento y precio del cobre, que inciden poderosamente en el gasto público a realizarse, buscando así evitar que el presupuesto sea materia de debate público.  Por tanto, su aprobación nada tendrá que ver con atender en mayor medida las demandas sociales.  En un contexto en que la evolución mundial, según destaca el propio Fondo, tiene como rasgo explicativo de su menor crecimiento mundial la desaceleración generalizada de las economías emergentes, lo que obliga a adoptar medidas para enfrentarla.

 
El informe del Fondo Monetario Internacional sobre la economía chilena, elaborado en correspondencia con la  Consulta Anual establecida en el artículo IV de su Convenio Constitutivo,  está lleno de elogios como era previsible con las políticas económicas seguidas por la Administración Piñera.  Incluso expresan coincidencias con el Banco Central en las conductas a seguir.  “El staff (del FMI) y el BC coincidieron en que una postura ampliamente neutral es apropiada –se señala en el comunicado hecho público al referirse a la política monetaria- y que podría haber un recorte si la inflación y las expectativas inflacionarias se mantienen bajas, la demanda doméstica se debilita más rápido de lo esperado, o se deteriora el escenario externo” (09/07/13).  Por tanto se coincide en la carencia de política seguida con la tasa de interés del Banco Central mantenida sin modificarse desde enero de 2012, siempre a la expectativa de que se pudieran generar presiones inflacionarias que nunca se dieron.  La reunión del Consejo del Banco Central efectuada en julio, manteniendo la tasa de interés de política monetaria en 5% anual, señaló a la vez su posible modificación al afirmar que “la consolidación de las tendencias delineadas en el último IPoM[1] podría requerir de ajustes en la Tasa de Política Monetaria en los próximos meses” (12/07/13).

El informe considera que al finalizar el año el IPC en doce meses se ubicará en 2,6%.  En junio su nivel se encontraba en 1,9%, 0,4 puntos porcentuales por encima de diciembre 2012 y por debajo de la banda entre 2% y 4% que tiene el instituto emisor como objetivo, a pesar del incremento mayor en el sector transable, es decir aquel conformado por bienes y servicios que se pueden comercializar internacionalmente, afectados por la devaluación del peso.

El FMI se pronunció por apoyar la actual moderación de la demanda y de la actividad económica, considerando “deseable” frente a esta evolución una política fiscal “neutra” y una posición acreedora neta del sector público.  En consecuencia, mantener un incremento del gasto público acotado, que se manifestó por ejemplo en rechazar la capitalización propuesta por Codelco[2], y de generarse superávits fiscales, que no se darán de mantenerse la baja en la cotización del cobre y la desaceleración económica, colocando los supuestos recursos excedentes en los fondos soberanos mantenidos en el exterior.  Cochilco estimó en US$3,27 la cotización promedio del cobre en el año, acortando su brecha con el indicador de tendencia fijado en US$3,06, al tiempo que el FMI estimaba que el producto crecería en 4,6% por debajo del índice  de mediano plazo usado para determinar el nivel del gasto público.

En 2013, reconoce Rosanna Costa, directora de Presupuestos, “probablemente, el déficit (estimado al definirse el año) de 0,7% sea mayor al revisar la proyección de las cifras efectivas del PIB y el nuevo escenario del cobre.  Hay que tener presente –agregó- que hicimos la Ley de Presupuestos en septiembre del año pasado (…).  Pero (…) hay un sesgo para corregir a la baja las proyecciones (…)” (14/07/13).

El documento del organismo internacional consideró que en 2014 el país por primera vez desde que existe la regla fiscal podría enfrentar una disminución de los ingresos estructurales del cobre.  El FMI estima que en 2013  y 2014 se dará un balance fiscal estructural negativo, ajustado por el ciclo económico y el precio del cobre,  de -0,6% del PIB y -0,8% del PIB, respectivamente, lo cual se produce al gastarse más de lo que permite la regla fiscal.  Eso quiere revertirlo.  De ser así se reduce por este concepto el gasto público, proponiendo además un superávit fiscal estructural modesto en los próximos dos años, lo cual dicho de otra manera significa gastar menos de lo que permite la regla fiscal  aplicada desde comienzos de siglo y que se abandonó por la caída en la actividad económica en los últimos años de la década pasada.  Ello acentuaría el proceso de desaceleración económica.  Las proyecciones con las cuales se elaboró el informe considera que tanto en 2013 como en 2014 se registrará un saldo fiscal corriente  negativo del Gobierno central, de 0,1% y 0,3% respectivamente.

Es de suponer, considerando las formulaciones coincidentes entre el FMI y el Gobierno Piñera que sus recomendaciones serán tenidas en consideración al elaborarse el presupuesto 2014.  Los indicadores de tendencia ya fueron entregados al ministerio de Hacienda.  Pero en la reunión del Consejo Fiscal Asesor (CFA) realizada en julio, se acordó mantener en reserva las estimaciones efectuadas hasta la presentación del Presupuesto, que se adelantará por la coincidencia que se produce en su despacho con las elecciones presidenciales.  El papel del nuevo CFA es revisar y comentar las proyecciones entregadas siguiendo la metodología del balance cíclicamente ajustado.  La eliminación del déficit fiscal estructural, y con mayor razón su superávit, conduce como ya se señaló a reducir la tasa de crecimiento del gasto público.

Los principales desafíos que enfrenta la economía según el texto  son “sustentar un aterrizaje suave en el contexto de un creciente déficit en cuenta corriente, un aumento en la entrada de capitales y una incierta perspectiva para el cobre” (09/07/13).  Un aterrizaje suave consiste en que el proceso de desaceleración económica se produzca gradualmente, sin sacudones bruscos, lo cual en un alto porcentaje depende de variables externas, entre las cuales figura muy destacadamente el curso que experimente el precio del metal rojo en los mercados internacionales.  Una caída de 10% en el precio del cobre reduce el producto en 0,8 puntos porcentuales por más de dos años, según las estimaciones del FMI.  El frenazo de su cotización es muy superior a ese porcentaje de reducción. Advirtiendo al mismo tiempo que una profunda y sostenida caída en el precio del cobre tendrá un fuerte impacto en la cuenta corriente de la balanza de pagos, la inversión extranjera directa y las finanzas públicas.  Su proyección base consideró, sin embargo, que el déficit en cuenta corriente descenderá de 4,7% del PIB en 2013 a 4,2% del PIB en 2014.

El jefe de la misión del FMI que elaboró el informe, Ulric Erickson, declaró que “Chile se ha beneficiado de favorables condiciones de financiamiento en el mundo que conducen a fuertes entradas de capital, en particular de inversión extranjera directa.  La reciente ampliación del déficit en cuenta corriente –advirtió- deja expuesto a Chile a cambios bruscos en los flujos de capital.  Consideramos esto –concluyó- un riesgo a corto y mediano plazo, con una posibilidad media de ocurrencia” (09/07/13).  Pero, las condiciones externas se modificaron: las cotizaciones de los commodities descendieron y las tasas de interés en los mercados financieros globales aumentaron desde que la Reserva Federal norteamericana se empezó a discutir abiertamente de rebajar las políticas monetarias.  En EE.UU., por ejemplo, desde ese momento las tasas de interés hipotecarias son un tercio más caras.

El documento sobre Chile considera que se producirá en 2014 un descenso de un punto en la demanda interna,  reduciéndose su expansión anual de 6,1% a 5,1%, con una fuerte baja en el crecimiento de la inversión desde 9,3% a 4,2% y en el consumo de 5,9% a 4,8%.  Desde luego, la moderación de la demanda interna tiende a frenar el incremento del déficit en cuenta corriente.  Este documento se hizo público pocos días antes que el organismo internacional  disminuyera su previsión de crecimiento mundial para 2013, principalmente por contraerse las tasas de crecimiento en los países emergentes, aunque los factores más fuertes de la crisis se expresan en los países avanzados, particularmente en la eurozona.  La expansión global, en un año que define de “débil recuperación”, lo cifró en 3,1%, reduciendo en dos décimas porcentuales su previsión anterior. El crecimiento de China lo visualiza estancado, Rusia se expandiría solo en 2,5% y el recorte más pronunciado en su estimación lo hace en Brasil, país para el cual considera un crecimiento también de solo 2,5%, mientras México lo haría en 2,9%.

“Tras años de un solido crecimiento, los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) –señaló Olivier Blanchard, economista jefe del FMI- están comenzando a encarar una senda llena de baches” (10/07/13).  América Latina y el Caribe crecería en 3%, igual que el año anterior.  “2012-2013 –constató la clasificadora de riesgos Fitch- será el período de menor crecimiento entre los grandes emergentes desde la crisis rusa de 1998” (14/07/13), el año en que también la crisis del sudeste asiático por el efecto contagio contribuyó igualmente al derrumbe de la economía de Brasil.  “Los riesgos a la baja  -consigna la revisión del FMI de sus Perspectivas Económicas Globales-, los nuevos y los antiguos, todavía dominan el escenario”.

China se acerca a constituir un 13% de la economía global.  Este porcentaje se seguirá ampliando mientras su tasa de crecimiento siga estando por encima del promedio mundial.  En 2006 su participación era de únicamente en 5%.  Las modificaciones en su estructura productiva tienen en los diferentes países ganadores y perdedores.  “Los que más se beneficiaron del auge de China –comentó The Wall Street Journal-  ahora se ven perjudicados.  En cambio, a los que apuntaron a los 1.300 millones de consumidores chinos les está yendo mejor.  El enfriamiento es particularmente duro –añadió- para los productores de commodities (…).  Países como Brasil y Chile han viso cómo los precios de sus mayores importaciones de materias primas a China se han precipitado, especialmente del mineral de hierro y el cobre” (16/07/13).

  La desaceleración de la economía chilena esta inserta en este cuadro general.  Ello conduce a que, como constató el sondeo trimestral que realiza el Centro de Encuestas La Tercera, el índice de confianza de los hogares descienda, experimentando en abril-junio su mayor retroceso desde 2011, tanto en los índices de confianza actual como futura.  Al mismo tiempo se redujo la credibilidad en las estimaciones de las autoridades económicas, si en marzo su porcentaje fue de 48% en junio fue de 37% (14/07/13).  Sin duda, en ello influyó que la desaceleración fue muy superior a la prevista oficialmente.

Como era previsible el informe anual se pronuncia por dejar entregada al mercado la evolución de la paridad cambiaria, considerando que de darse un fuerte descenso de la actividad “el tipo de cambio flotante es la primera línea de defensa”, ya que caerían las importaciones mejorando el saldo comercial produciendo una devaluación del peso.  En el blog “Diálogo a Fondo” del FMI, Erickson destacó “la falta de miedo a la flotación cambiaria”,  demostrada por las autoridades chilenas, sin detenerse en los múltiples efectos negativos experimentados en el largo lapso de apreciación del peso.  Es claro, es una evolución que no considera la incidencia de los acontecimientos externos, muy determinantes en una economía absolutamente abierta como la chilena, que es el esquema defendido por el Fondo.

El informe recordó problemas estructurales de la economía nacional, que deberían estar muy presentes en los debates y propuestas a efectuar en un año electoral y en la perspectiva realista de que se produzca un cambio de gobierno.  Para lograr un crecimiento sostenido, “fuerte e incluyente” se precisa enfrentar problemas como los energéticos, educacionales y en el mercado laboral, que el documento solo  menciona.   El documento considera que se estancará la reducción de la tasa de desempleo, creciendo ligeramente su nivel de 2012, de 6,4% promedio anual, a 6,5% en 2013 y 6,6% en 2014 cuando la proporción de las personas trabajando con relación a quienes están en condiciones de hacerlo continúa siendo baja.

Por Hugo Fazio

El Ciudadano

 

 



[1] Véase, Carta Económica 14/07/13.

[2] Véase, Carta Económica 21/07/13.

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