Volatilidad en la economía mundial y anuncios de una inminente recesión

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china accionesNo hay ningún motivo para pensar que la economía global, regional y local, ha iniciado su recuperación. El comportamiento del sistema financiero durante el mes en curso, aun cuando ha exhibido una mayor estabilidad que el masivo desplome de enero, ha vuelto a mostrar que se trata de un espejismo.

 

Este jueves las bolsas chinas volvieron a tener un desempeño similar a las jornadas de inicio del año, con caídas que llegaron a un siete por ciento. Un tropiezo mayor a días previos marcados por un yuan chino que retrocede desde el viernes pasado. El Shanghai Composite Index cayó esta mañana 6,4 por ciento, con cerca de 70 acciones rodando en estos rangos. Según informa Bloomberg, los títulos industriales y de tecnologías lideraron los desplomes, y añade que el descenso desafía las políticas económicas tomadas por las autoridades asiáticas para generar una imagen de estabilidad ante la declinación económica.

La expresión más recurrida durante esta semana es la volatilidad, que se suma a otras, como “incertidumbre” y “miedo”. Mercados inestables impulsados por los números erráticos que surgen desde las finanzas y la economía real. Inestabilidad que, en el mediano plazo, ha tomado un rumbo descendente.

Estamos en el final de un breve ciclo de relativa estabilidad económica y financiera, el que se inició tras la crisis de las subprimes desde la segunda mitad de la década pasada hasta inicios del año pasado. El Citigroup, en un informe emitido hoy y difundido por Bloomberg, afirma con bastante claridad que las probabilidades de entrar en una recesión global son  “muy altas y están en curso”.  Desde nuestro punto de vista, declara Citigroup,  la economía planetaria“está en un momento muy precario tras dos y tres años de calma”.

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El informe, liderado por el economista Willem Buiter, señala que la fragilidad en la economía mundial está relacionada con los cíclicos y estructurales descensos económicos en China y sus insustentable tasa de cambio, con el excesivo nivel de deuda en muchos países y sectores y con la incertidumbre regional y global causada por factores geopolíticos.

Con China desacelerada, cuyo producto ya no volverá a crecer a las tasas anteriores del diez por ciento anual, sino con suerte a un siete por ciento  y bajando, y con la Unión Europea sin señales de reactivación, las miradas estaban puestas, entre los países industrializados y grandes bloques, en Estados Unidos. Pero la inestabilidad ha vuelto a los números. El último trimestre registrado ha revelado que no hay una recuperación en esa potencia.

Si este es el caso de las grandes economías, entre los emergentes, entre los cuales se incluyen a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) las expectativas de una recuperación son muy bajas. Rusia, que depende  en buena medida de sus exportaciones de petróleo, ha sido golpeada con fuerza por la baja en los precios del commodity, en torno a los 30 dólares durante meses y sin señales claras de cambiar de esta tendencia. En el caso de Brasil, se estima que este año su economía registrará cifras recesivas.

Con los precios de las materias primas por los suelos, el grupo de países emergentes que basa su economía en la extracción de recursos naturales tendrá que adaptarse a las nuevas condiciones.