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Leonardo Farkas un ricachón buena gente


El rubio empresario lo tiene todo. Ayuda al estresado transeúnte, critica a sus pares ricachones, y se da el lujo de donar mil millones de pesos a la Teletón. El Mesías de las lukas se saca el sombrero y a Chile se le abren las pepas: atentos, la función comienza.

Tiene plata, mucha plata. Además es rubio, crespo, y quiere ser más que un simple empresario. Ha dicho que presidente no quiere ser, pero por momentos deja abierta una puerta que lleva a la incertidumbre. La moda de que un empresario millonario es capaz de dirigir los destinos de un país se ha entremezclado de forma tal, que los pobres hombres de sueldos normales pueden perfectamente llegar a cuestionarse su capacidad intelectual. La moda está instalada,  el que tiene muchas lucas, puede postulante a La Moneda. La moda la popularizó Piñera, quien más de una  uña se debe haber comido ante la arremetida feroz del “Blondie Head”.

“La gente me dice que soy socialista porque quiero ayudar a los pobres. Y entonces ¿hay que dejarlos botados? Lo que pasa es que yo vengo de otro lado, yo he hecho de todo, mil cosas, veo la cosa de otra forma”, cuenta Leonardo Farkas en una entrevista. Y de política, se nota que mucho no sabe, y tampoco se complica en confesarlo. “Ah, bueno, mira, en mi visión no soy de izquierda ni de derecha. Soy capitalista, eso sí, si este vaso con agua lo producimos por un dólar y vamos a ganar tres, perfecto, pero que de los dos dólares que ganamos demos algo para ayudar a la gente”, agrega.

Claramente es un empresario distinto, un hombre alejado, muy ajeno a lo convencional. No es una maravilla, pero sí un rico que critica a los ricos. Aquello en los tiempos aristocráticos podría parecer un suicidio social dentro del mismo mundo elevado, de elite. Pero Farkas, quizás con la excentricidad de su rubio cabello, poco es lo que le interesa. Él sale a la calle colgando en sus bolsillo fardos de 20 mil pesos, se para en el centro, regala plata, habla un poco, le pide a un fotógrafo que angule bien su cámara, y le pregunta el precio de una portada. El hombre lo puede todo. Es un súper ciudadano, con buenas intenciones, y por sobre todo,  con muchas lucas.

Los Empresarios Malos

“En estos momentos los empresarios tenemos que subirle el ánimo a la gente, porque si tú eres un trabajador en tu casa que gana lo mínimo, yo también estoy contra eso, con sueldo ético, ¿qué puedes hacer tú?”, expresaba el extrovertido Farkas luego de la Enade 2008, esbozando una fuerte crítica a los empresarios chilenos bien vestidos y de sonrisa fácil.

“Nosotros los empresarios tenemos un deber, estamos encargados de la economía de este país”, agregaba Farkas, haciendo un llamado a “incentivar y no cortar empleos” y dedicarse mucho más a la filantropía y a las donaciones.

Quizás su conciencia social lo tiene dominado. Tanta plata, tanto pobre. En fin. Farkas parecía sacarse sus zapatos de gamuza y ponerse una alpargata, interpretando la voz del sin voz. Y es que su afán de pararse en cualquier lugar a dejar caer los billetes para que los aproblemados transeúntes fueran las pirañas de los pesos, ha despertado críticas de todo su círculo de elite empresarial tacaña. “No es por criticar, pero creo que no se hace la cantidad de donaciones suficientes. Los empresarios tienen que cuidar su bolsillo, pero yo soy de la mentalidad que mientras uno más da, más recibe, entonces en época de crisis da más donaciones, ayuda más”, les respondía el noble rubio.

Teletón: los empresarios siguen malos

Y una gran tribuna para seguir demostrando su caridad sin duda fue la Teletón. El padrino Kreutzberger  levantaba su voz en el estadio nacional informando de una nueva donación, y quien aparecía era el empresario que levantó los gritos presidenciables. Ante tamaña ovación, los mil millones de donación hicieron que prácticamente todo el nacional sitiera un orgasmo social.

Luego vino otro empresario donando mil millones más. Ambos ricachones ajenos a las campañas mentirosas del Líder u otra empresa que no dona ni el 30% de lo que dio Farkas y que más encima la mayorías de esas donaciones provienen de las campañas de 70 mil compras del público antes de tal o determinada hora o de las mismas compras directas donde Don Francisco sale promocionando los productos.

Además, los que más lucran con Chile, tampoco se hicieron presente. Angelini, Luksic, ni el mismísimo Piñera, ninguno apareció para soltar alguna cantidad suculenta que permitiera hacer crecer el sueño de la rehabilitación. Entonces tienen sentido las palabras de Farkas contra estos individuos.

Ante tamaña realidad, el inversionista rubio es un rey. Dueño de  mineras y con una cuenta corriente fuera de todo alcance, Farkas recibe los halagos de Chile pero la prensa se encarga de farandulizarlo, o tal vez el mismo da  pie a ello pensando en que como hombre orquesta gustó de las luces y el estrellato.

Es un hombre de riqueza, de la vanguardia económica que alerta y remece. Farkas un ricachón buena gente, que esperamos siga tal cual, y  no le vuelva el deseo de ser presidente, pues sólo enfermará más esta política chilena que  ya agotó sus rostros, perdió credibilidad,  y pueda ser que lo busque para deslumbrar con dinero, la sed del pueblo de Chile.

Por Julio Sánchez

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