Nace el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el contrapeso chino al dominio de Occidente

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China, junto a otros veinte países asiáticos, lanzó este viernes la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII),  una entidad bancaria que nace como contrapeso a otras instituciones crediticias globales bajo la órbita de Estados Unidos. La iniciativa se suma al Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) lanzado este año por el bloque de los BRICS, con el propósito de crear una nueva arquitectura financiera.

Representantes de los gobierno de China, Bangladesh, Brunei, Camboya, India, Kazhajistán, Kuwait, Laos, Malasia, Mongolia, Mianmar, Nepal, Oman, Pakistán, Filipinas, Uzbekistán, Catar, Singapur, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam firmaron este viernes en Pekín el memorando de entendimiento para la creación del BAII, cuyo objetivo será financiar las infraestructuras del continente.

Corea del Sur, Japón e Indonesia, tres de las cinco mayores economías asiáticas, han decidido no participar de la propuesta producto de la presión que ejerció Estados Unidos -por medio de diplomáticos norteamericanos que actuaron en Pekín, Washington y otras capitales-. Aún así, China espera continuar más adelante las conversaciones para concretar sus incorporaciones.

El gigante asiático es el gran impulsor de la entidad bancaria que se centrará inicialmente en construir la “Ruta de la Seda del siglo XXI” para abrir nuevas rutas comerciales hacia Europa. Los proyectos incluyen una conexión ferroviaria directa de Pekín a Bagdad.

En octubre de 2013, el presidente chino Xi Jinping, propuso su creación durante una visita al sudeste asiático detrás del objetivo de promover la conectividad y la integración económica de la zona.

Tras la firma del memorando en el Gran Palacio del Pueblo, el líder chino aseguró que el establecimiento del BAII “contribuirá al perfeccionamiento de la gobernanza financiera global”.

Asimismo, Xi expresó su deseo de que todas las partes interesadas hagan esfuerzos conjuntos para convertir el banco en una plataforma de financiamiento para la construcción de infraestructuras caracterizada por los principios de igualdad, inclusión y alta eficiencia, así como en un banco de desarrollo multilateral que satisfaga la demanda de todos los países en la región.

La sede de la entidad bancaria se ubicará en Pekín y tendrá un capital autorizado de 100.000 millones de dólares, con un capital suscrito inicial de 50.000 millones de dólares que será aportado mayormente por China. Se espera que para el 2015 los miembros fundadores completen la firma y ratificación del acuerdo para que el BAII se establezca formalmente hacia fines de ese mismo año.

Se trata de una iniciativa, tendiente a crear una nueva arquitectura financiera como alternativa a las estructuras bajo la órbita del Departamento del Tesoro de Estados Unidos como el Banco Mundial (BM) y al Banco de Desarrollo Asiático (BDA).

De esta manera, se abren nuevos espacios de cooperación financiera frente a la volatilidad del dólar y la instauración del yuan como principal divisa, junto a alternativas de financiamiento para países en situación crítica por fuera de los programas de ajuste estructural y reconversión económica.

En la misma línea, el pasado julio el bloque de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- anunciaron la creación e un banco propio de desarrollo junto a un fondo de reservas monetarias, para hacer frente a los déficits de infraestructura en estos países y que tendrá su sede en Shanghái.

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