Analistas económicos coinciden en que se avecina un nuevo golpe al bolsillo de los chilenos, ya que se prevé que el precio de las bencinas volverán a subir como consecuencia de la ofensiva de Estados Unidos (EE.UU.) contra Irán y la respuesta de la nación islámica a los continuos ataques.
La volatilidad del mercado petrolero ha sido la protagonista de las últimas jornadas. Hace apenas una semana, los precios del barril de Brent rondaban los US$70, tras la firma de un memorando de entendimiento entre Teherán y Washington. Eso llevó a que la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) informara acerca de una fuerte reducción en el monto de venta de los combustibles. En ese entonces, la gasolina de 93 y 97 octanos bajó cerca de $100 por litro, y el diésel experimentó un descenso incluso mayor, de más de $155. No obstante, ese alivio financiero fue insuficiente para compensar los efectos del «bencinazo» de finales de marzo, gatillado por la decisión del gobierno de José Antonio Kast de modificar el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), trasladando el costo del aumento al consumidor.
La balanza se inclina nuevamente hacia el alza, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por terminado el acuerdo que incluía un alto al fuego Irán y reanudara las ofensivas militares, lanzando ataques contra la nación persa, que han en las últimas tres semanas han cobrado la vida de 50 personas, mientras que 500 han resultado heridas. El magnate republicano también volvió a aplicar un cerco naval sobre puertos y embarcaciones iraníes.
Irán ha respondido bombardeando bases militares de EE.UU. en Oriente Medio, así como sistemas de radar y aeronaves de la nación norteamericana. A la par, anunció el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, lo que han inyectado una elevada «prima de riesgo» al valor del crudo, ya que la simple reducción del tránsito marítimo y la incertidumbre sobre el futuro inmediato ya han hecho subir los precios.
El mercado se prepara para un escenario de oferta restringida, lo que anticipa un impacto directo en los precios de paridad que utiliza Chile para fijar sus combustibles.
Incremento de 30$ por litro de gasolina
Economistas consultados por Emol proyectan un incremento significativo en el ajuste programado para el 30 de julio. Juan Ortiz, del OCEC-UDP, advirtió sobre un aumento cercano a los $33 por litro para las gasolinas.
«Considerando el cambio de escenario en el mercado petrolero, producto de la renovación de ataques entre Estados Unidos e Irán a una escala limitada, pero que ha impactado fuertemente el tránsito a través del estrecho de Ormuz, podemos predecir que para el día 30 de julio los precios de la gasolina y el diésel deberían aumentar», declaró al medio citado.
«En el caso de la gasolina, el alza debería ser en torno a unos $33 por litro y, en el caso del diésel, en torno a unos $28 por litro aproximadamente», explicó, condicionando este escenario a que continúe la operación actual del Mepco, sin que el Ministerio de Hacienda, bajo las órdenes del jefe de la billetera fiscal, Jorge Quiroz, implemente cambios.
Por su parte, Jorge Hermann, de la Universidad de Chile, respaldó la estimación con una cifra similar, en torno a los $30 por litro.
«En base a un petróleo en US$85 el barril y un tipo de cambio en $925, se proyecta un alza de $30 el jueves 30 de julio, tomando en cuenta el funcionamiento del Mepco, en que el precio de paridad se ubica dentro de la banda de precios», señaló.
Josefina Romo, de la coordinación macroeconómica de Clapes UC también prevé que de mantenerse el nivel del crudo que se registra actualmente, las gasolinas y el diésel deberían experimentar aumentos en el ajuste del 30 de julio,
Indicó que si bien «la evolución del conflicto en Medio Oriente sigue siendo altamente incierta», es posible que modifique «significativamente los valores del crudo en los próximos días».
El panorama es volátil y dependerá de las decisiones y acciones de Washington y Teherán, pero por ahora, el mensaje es claro: la estabilidad en los precios de los combustibles se desvanece con cada ataque entre ambas naciones
