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Plus Ultra: La hora de los Empresarios

 

Ilustración realizada por Harol Bustos

 

Por estos álgidos días se llevó adelante una nueva versión de la Enade 2013, que así como todos los años reúne a los más acaudalados y singulares empresarios de nuestro país. Aquí concurren indistintamente lobbistas, billonarios, cabilderos y eminentes figuras a cargo de defender el modelo neoliberal, sus estatutos de segregación, como su política de shock y concentración del poder económico en pocas manos. Lo más henchido de nuestra elite. Este año la versión que aúna a los magos y brujos de la economía, los negocios y las finanzas, lleva por título “Plus Ultra”, en latín sería algo así como “Ir más allá”. Este slogan, entre medieval y alegórico, sugiere y promete un breakpoint, un punto de quiebre a las maneras estáticas y cautelosas de hacer las cosas, es decir al conservadurismo ortodoxo, a la poca audacia y abundante escasez de ingenio y, en definitiva, parece la ornamental tentativa de imprimir potencia y una mayor energía cinética a la forma de obtener resultados y al modo anticuado de proceder de nuestra élite empresarial.

Ciertamente, es un acto de arrojo y de audacia. Y no es chiste. Durante años nuestros emprendedores han vivido casi ocultos, con austeridad y sigilo, moviéndose casi en silencio y bajo la fronda amistosa de los árboles poderosos. Pero quizá los mismos árboles no les han dejado ver el bosque. Esta puede ser la oportunidad y el punto de inflexión para cambiar y divisar el panorama abierto y los grandes desafíos que aguardan, los grandes desafíos que hay en las pequeñas metas y claros objetivos, como primer paso.

En estas últimas décadas los genios de la mercadotecnia nos han enseñado la importancia de la Piramide de Maslow –que jerarquiza la satisfacción de las necesidades, desde la autorrealización dentro de un medio social participativo, hasta la satisfacción de las necesidades más accesorias y poco importantes-, pero la han enseñado al revés. Es decir, haciéndonos creer que todas aquellas cosas inútiles son en realidad las más importantes. Este enfoque puede engañar o sorprender a un consumidor distraído y poco exigente. Pero no puede sorprender al Estado en el cumplimiento de su rol y función, en su esencial tarea de entregar cobertura a las necesidades más básicas y relevantes como son la seguridad de la población para obtener su realización individual y social, la estima superior de un buen futuro en un entorno de sana convivencia cotidiana. Algunos estadistas le llaman a esto unidad nacional o cohesión social.

Y en esto los empresarios no se pueden quedar atrás. El mundo se mueve, la gente se mueve y la tierra es cada vez más plana. Es fácil. Tenemos que entender que habitamos una superestructura con diversas estructuras holísticas dentro. Las personas se mueven por la pasión de las ideas y del conocimiento, y en esta dinámica buscan reconocimiento y un afán de nuevos logros. El ciudadano actual está dispuesto a participar en los juegos, especialmente en aquellos donde “Tú Ganas, Yo Gano”. Es hora de valorar la cultura donde todos ganan. El ciudadano actual busca horizontalidad, respeto, motivación para dar lo mejor de sí.

El reto de un liderazgo contemporáneo es la capacidad de recoger esa energía y esa pasión para hacer nuevas transformaciones en forma permanente, en una positiva constante, al contribuir con diferentes aportes marginales a la sociedad. Un mal líder obliga a que todos trabajen. Impone el castigo como estímulo. Todo el mundo los conoce o los ha visto. Un buen líder, en cambio, enseña que todos son líderes y hace que todos quieran trabajar. Un buen líder es la espiga más fértil, la que se dobla y pasa inadvertida, porque cuenta con muchas más simientes, aunque no se ve a causa del buen resplandor del trigal.

En este mundo que va de la mano de un pensamiento que agrupa a millares de ciudadanos van algunas sugerencias y consejos que pueden ser puestas a prueba por ustedes, señores empresarios, agregando si lo desean nuevas ideas, innovaciones y emprendimientos, más allá de las que aquí se desprenden. No es un salto cuántico, pero es una forma plausible para realmente dar un primer paso e Ir Más Allá. Para comenzar la tarea deberíamos:

 

  • Disolver o suprimir los monopolios.
  • Lograr una salud y una educación digna y acorde a los estándares de los países pertenecientes a la OCDE.
  • Exigir obligatoriamente el establecimiento o la creación de sindicatos en la empresa por norma constitucional.
  • Aumentar en 7 puntos los indicadores de Felicidad y Bienestar, de acuerdo a los patrones internacionales.
  •  Disminuir en 10 puntos nuestro índice de Giñí, que mide internacionalmente la concentración del Pib o del Ingreso nacional, para salir de una vez del fondo de la tabla de posiciones y contar con alguna posibilidad real de acercarnos al desarrollo.
  • Velar para que la vida de nuestros viejos y la infancia de nuestros hijos sea en el futuro un recuerdo fluorescente y no una pesadilla.
  • Divulgar el amor y el compañerismo entre los colaboradores. Liderar para que otros lideren, sin pisotearlos. Es una de las mejores inversiones en la empresa.
  • Estimular y fomentar la creación de una nueva constitución, realmente representativa y democrática, a través de una asamblea constituyente.
  • Proponer una reforma tributaria que elimine la segregación, o la formación de una sociedad de castas y élites, propios de un apartheid.
  • Escuchar a los demás, y asomarse fuera de la oficina estableciendo diálogos y un feedback nutritivo. Saludar en la mañana y despedirse al terminar la faena, es gratis. Pero da vuelto.
  • Disminuir las 45 horas semanales. Está probado en todos los países de alto desempeño que con 35 horas a la semana es posible realizar un buen trabajo y concluirlo.
  • Compartir con la sociedad. Austeridad no significa encierro ni andar triste. Persista, además, en entablar nuevos puentes de su empresa con los ciudadanos. Posicionará la marca.
  • Elimine los gastos superfluos en los lateros y muy repetitivos comerciales de TV. Aburren. Es más barata la publicidad en diarios y revistas independientes, así estará dando mayor impulso a las Pymes. Visite las villas y poblaciones con todo su Staff de asesores y publicistas. Enseñe sus productos “en terreno”.
  • Envíe al excusado el paraguas, el impermeable y el guatero.
  • No olvide integrar a la clase media a la expansión global y apoyar a los movimientos ciudadanos. Lo contrario de toda buena idea, también puede ser una buena idea. Las ideas son el nutriente de una sociedad que se expande.
  • Prohíba o regule la presencia de lobbistas (ex ministros-ex renovados-ex voceros) en beneficio del bien común. Ellos buscan solo ganancia personal.
  • Venda su Mercedes o su BMW y trasládese en el tren Metropolitano o en colectivo. Recibirá impresiones directas y bien fundadas acerca de la marca y de su nueva línea de productos.
  •  Fortalezca el núcleo de la marca y de la empresa y tienda a estimular el ingenio, la creatividad y la tontera. Es, lejos, el mejor entorno de alta producción.
  •  Cultive la pasión por la excelencia al realizar y cumplir los acuerdos anteriores y añada a la lista todos los factores necesarios para obtener una sonrisa en nuestra sociedad. Es el mejor aliciente y la verdadera riqueza por la que vale la pena trabajar duro. El sindicato se subirá de inmediato al carro de la victoria y le apoyará en su estrategia.
  • El éxito depende mucho de los fracasos. El mejor acero, el más resistente, necesariamente pasa por el fuego.

 

Por  Emanuel Garrison

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