Psicóloga cuestiona a Ossandón: No reconoce que la sexualidad no sólo busca la reproducción sino el placer

sexualidadLos cuestionamientos del senador Manuel José Ossandón acerca del libro «100 preguntas sobre sexualidad adolescente», un manual que fue lanzado por la Municipalidad de Santiago, volvieron a reabrir una vieja discusión acerca del rol del Estado en la enseñanza de una sexualidad sana y responsable.

“Eso no es sexo, eso no ha sido nunca sexo. Ese es un tema de ellos. Hay que ser súper cuidadosos por el respeto a la educación de cada persona. Eso no es educación sexual. Ese sexo anal no es sexo, es otra cosa. No sé si están tratando de meter alguna ideología, porque en el fondo para los padres una educación como esa, muchas veces, puede ser una falta de respeto para lo que creen los padres», argumentó el senador.

Durante años, el conservadurismo de la derecha chilena ha obstaculizado el acceso de las niñas, niños y adolescentes a la comprensión de estos contenidos. En 1996, por ejemplo, debutaron las Jornadas de Conversación sobre Afectividad y Sexualidad (JOCAS), con el desafío de romper el férreo tabú sobre la educación sexual. La instancia planeaba reunir durante tres días a alumnos, profesores y padres para escuchar las charlas de médicos y especialistas.

La instancia, como medida polémica, incluía información sobre métodos anticonceptivos y su uso, lo que alertó a la Iglesia Católica. El uso de un plátano para enseñar a ocupar correctamente un condón terminó por colapsar a los sectores políticos más conservadores. Por ello, aunque las Jocas siguieron aplicándose en algunos colegios hasta el año 2000, el intento pasó a la historia como un nuevo fracaso en el tratamiento de esos temas.

Una historia que se ha repetido desde entonces, cada vez que ha surgido un esfuerzo estatal por abordar la sexualidad de un modo íntegro: en 2014, la publicación del libro infantil «Nicolás tiene dos papás», que pretendía abordar la existencia de familias diversas, generó la ira de la Iglesia Católica y Evangélica.

UNA VISIÓN DE LA SEXUALIDAD REDUCCIONISTA

Ossandon2.jpg-620x330Janet Noseda es psicóloga clínica y especialista en diversidad sexual. Desde su perspectiva, teniendo en cuenta que existe un alza de 74% de contagio por VIH en adolescentes y que el sistema carece de educación sexual afectiva.

«Este libro es de gran ayuda. Hoy en día el embarazo adolescente, el alza en enfermedades de transmisión sexual, las prácticas sexuales de alto riesgo, tales como sexo anal sin protección, junto con la nula educación sexual, es un tema que debiese ser abordado en la agenda pública. Es urgente un plan nacional de educación sexual dirigido a adolescentes pero no sólo con la entrega de un libro, sino también con capacitación a docentes, padres y apoderados», enfatiza Noseda.

La especialista enfatizó que el senador Ossandón está desconociendo o haciendo vista gorda de la alta tasa de adolescentes contagiados con VIH y ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y cuestionó sus dichos sobre la práctica del sexo anal: «El señalar que el sexo anal no es sexo, responde a una visión de la sexualidad reduccionista a la reproducción y no reconoce que la sexualidad también incluye prácticas no dirigidas a la reproducción sino al placer, como el sexo anal. Me preocupa que en el Congreso se legisle según las creencias religiosas y no según las estadísticas de salud pública».

La psicóloga aseguró que, en su experiencia en el tema, ha constatado que existe en los adultos el prejuicio de que si hablan de sexualidad con adolescentes, les estarán dando una especie de libertinaje sexual. El problema es que esto, en la práctica, provoca que los adolescentes tengan relaciones sexuales de todas formas, aunque sin protección alguna. Ese es el riesgo más latente de una educación que evita enfrentar estos temas.

«El no hablar con los adolescentes de sexualidad sólo los expone a riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o a embarazo adolescente. Creo que la derecha, en vez de demonizar la sexualidad, debiese sacarse la venda de los ojos y saber que los adolescentes tienen relaciones sexuales y necesitan de la orientación y guía de un adulto para protegerse«, recalcó.

Hoy, el Estado carece de políticas públicas de educación sexual e incluso, algunas organizaciones de la diversidad sexual han acusado que no se ha realizado una campaña de prevención de VIH en el último tiempo, a pesar del alza en los contagios.

LA EXISTENCIA DE UNA DOBLE MORAL

sexo analEl texto, que fue patrocinado por el Ministerio de Salud y se distribuye en recintos educacionales de Santiago, responde a preguntas hasta ahora inéditas en la difusión de contenidos de este tipo. Por ejemplo: ¿Qué es una zona erógena?, ¿Qué es el clítoris?, ¿Tragar semen es malo? o ¿El ano se lubrica solo o con ayuda? Contenidos que, además, revisan e integran a la diversidad sexual y sus prácticas a la publicación, contribuyendo a saldar una deuda histórica de la educación sexual chilena.

Según explicaron sus creadores, las preguntas incorporadas al libro fueron recopiladas desde talleres de sexualidad realizados en colegios de la comuna, que los adolescentes formularon de forma anónima.

Sin embargo, para el diputado UDI José Antonio Kast, se está «buscando intervenir la sociedad y reemplazar a los padres», además de mostrar el sexo como algo exclusivamente físico y deshumanizador. Kast agregó una frase curiosa, que contradice el actuar de su conglomerado político respecto a estos temas, entre los que se cuenta el aborto en tres causales y el matrimonio igualitario, por ejemplo: «No le corresponde al Estado meterse en la cama de los chilenos ni forzar a los adolescentes a adelantar su sexualidad”.

Para la psicóloga clínica Janet Noseda, cuando los adultos tienen trabas con su sexualidad y su forma de enfrentarla, traspasan esos mitos a sus hijos. Esto se traduce en la falta de conversación acerca del sexo, de cómo cuidarse y evitar embarazos. Esta es una realidad que golpe fuerte, sobre todo, en los sectores más populares.
«La Pintana, comuna vulnerable, tiene el primer puesto de número de embarazos adolescentes. Claro que hay una doble moral: por un lado no se quiere hablar de sexualidad, creyendo que si no se habla, no habrá sexualidad y por otro, se silencia acerca de los abusos sexuales de sacerdotes hacia menores de edad», cerró la especialista.
Revisa el libro «100 preguntas sobre la sexualidad adolescente» aquí.
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