Activista José Emilio Alegre: “Entendíamos que podíamos deconstruir los modelos de gestión social para que sean menos asistencialistas y más promotores de la vida”

El Argentino explica cuáles son las perspectivas y principios de la fundación Miremos con Amor en el acompañamiento a las comunidades indígenas Wichí
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Miremos con Amor es una Asociación Civil sin fines de lucro, con personería jurídica, que acompaña a las Comunidades Wichí de Salta y Formosa, en el norte de Argentina.

Tiene como prioridad, a través de la educación como herramienta de cambio, construir oportunidades para las infancias Wichí. El trabajo va en la dirección de que las nuevas generaciones puedan tener herramientas para operar en las lógicas del poscapitalismo que les cercó la vida tal y como la entendían hasta hace un puñado de años.

Por eso, Miremos con Amor habla de abrir horizontes, en la sociedad y no en el monte, que es lo que les ha traído la agricultura intensiva y agroquímicos o la explotación petrolera. Estas prácticas han colocado a las Comunidades Wichí y otros Pueblos Originarios de la zona como Qom, Nivaclé, Pilagá, Chorote, Guaraní, Chané y Tapieté en emergencia territorial, ambiental y alimentaria.

Rehuno conversó con José Emilio Alegre, que es Fundador de Miremos con Amor y Coordinador de Proyectos.

REHUNO: ¿Cómo y cuándo nace este proyecto?

José Emilio Alegre: Miremos con Amor se gesta en la conjunción de varias inquietudes que derivan de una gran insatisfacción con el statu quo y surge la militancia social como una alternativa concreta para operar en la realidad. Por otra parte la necesidad de saldar la deuda social que adquirimos por el privilegio de transitar todos los estadios de la Educación Pública y gratuita, que dotó de las herramientas y nos permitieron diseñar nuestro futuro laboral, personal y profesional (un privilegio al que la mayoría de los que sostienen el sistema, particularmente terciario y universitario no pueden acceder, ni seguramente sus hijos y nietos producto de una brutal asimetría).

También entendíamos que podíamos deconstruir los modelos de gestión social o al menos ponerlos en crisis, para que sean menos asistencialistas y más promotores de la vida. Por último pero, prioritario, intervenir en la realidad de los Pueblos Originarios en la Argentina, aquellos anteriores a la conformación de la Nación, que han sido excluidos y aún siguen aferrados a la vida haciendo frente, luego de más 200 años, a un genocidio sistemático con las pocas herramientas que poseen y una resiliencia innata fortalecida en su amalgama con el territorio que es mucho más que la tenencia de la tierra.

REHUNO: ¿Nos podría contar un poco por qué Miremos con Amor trabaja con los pueblos originarios en la Argentina?

José Emilio Alegre: En la sociedad argentina, los Pueblos Originarios, que son más de 40 etnias o naciones aborígenes preexistentes, no forman parte de la agenda social y la sociedad transita este conflicto como el espectro de lo real: no lo nombra, no lo simboliza porque de negarlo depende su subsistencia y cohesión como dice el filósofo esloveno, Slavoj Zizek.

Empezamos Miremos con Amor en el año 2012 poniendo en crisis también las motivaciones reales que nos impulsan y desde qué lugar pensábamos aportar. Y comenzamos a diseñar y producir este organismo vivo que es Miremos con Amor, que se reformula todo el tiempo pues como dice Paulo Freire, “el mundo no es, el mundo está siendo” y decidimos promover la educación en la escuelas con matrícula Wichí y visibilizar la realidad de los Pueblos Originarios, en particular del pueblo Wichí como los dos temas centrales.

REHUNO: Cuéntenos, por favor, acerca del pensamiento colectivo de ustedes frente a las palabras “Caridad/Solidaridad”.

José Emilio Alegre: Eduardo Galeano inspira y fundamenta varios de nuestros haceres y también cuando sentencia que “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”.

Y esta afirmación es nodal en la mirada que le imprimimos a lo que hacemos pues la caridad sostiene las estructuras de exclusión y sometimiento, está pensada para que nada cambie, es autoritaria y en un solo sentido (para regocijo del que da) mientras que la solidaridad es dialéctica, es a la par, es con el otro. La caridad no perturba la injusticia, sólo se propone disimular y la justicia la reserva para el alto cielo.

La violencia institucional y las religiones son los co-responsables de sostener la exclusión de estas comunidades originarias, siendo los católicos hasta mediados del siglo XX, luego los anglicanos y ahora las iglesias evangélicas y pentecostales que son en América Latina un nuevo y extendido poder que atraviesa todos los estamentos sociales y políticos.

En Miremos con Amor sostenemos que la mayor transformación que podemos hacer las personas comunes, los que andamos de a pie. Es ver al otro, ejercer el principio de alteridad, trabajar con la noción de la otredad para la construcción de oportunidades, y a través la interculturalidad como el puente de construcción colectiva, el que no escinde.

El verbo “ayudar” en esta OSC (Organización de la Sociedad Civil) no está permitido y usamos “acompañar” que es proactivo, establece alianzas, comparte objetivos y fundamenta algo nodal para nosotros: acompañamos personas, no necesitados y respetamos su propio sistema de necesidades. En definitiva los reconocemos como sujetos de derecho.

REHUNO: ¿Cuáles son las acciones que lleva adelante la organización?

José Emilio Alegre: En lo escolar, proveemos de útiles escolares y material didáctico a casi 500 alumnos en cinco Escuelas Primarias y sus respectivos niveles Inicial, dos Escuelas Secundarias rurales y dos Escuelas Primarias para Adultos.

Estamos construyendo con la Comunidad Fwinafwas un Comedor escolar pues hoy comen a la intemperie, además de que fundamos todos los años una biblioteca escolar y/o comunitaria de más de 2000 volúmenes.

También aportamos 750 kgs de leche en polvo a los cinco Comedores Escolares y un merendero por año, para mejorar el aporte nutricional de las exiguas partidas estatales; proveemos de insumos informáticos cuando la escuela tiene electricidad (solo dos de las que participan del programa).

Promovemos la continuidad de estudios en nivel secundario y terciario; desarrollamos y financiamos en Mar del Plata una Feria de Artesanxs Anual con la modalidad de Comercio Justo, habilitando este canal de comercialización de sus artesanías, lo que promueve el empoderamiento y vida digna de lxs Artesanxs y preservar la cultura material e inmaterial que representan.

Acercamos ropa y calzado para más de 160 familias censadas de dos comunidades y a partir del Programa Familia Solidaria invitamos a otras familias a sumarse al trabajo del Ropero Solidario de la OSC; alcanzamos las donaciones que recibimos de colchones, mantas ,frazadas; iniciamos un Ropero solidario en un hospital zonal para bebés y recién nacidos; acercamos insumos a las salas de primeros auxilios; formulamos programas como el de Agua para la Vida (en fase de proyecto) que tiene por objeto proveer de agua potable en cantidad suficiente y necesaria a tres comunidades que están en emergencia hídrica.

REHUNO: ¿Cuál es la incidencia del Estado para con Uds.?

José Emilio Alegre: No desarrollamos ninguna acción conjunta con el Estado, no recibimos subsidios y algunas veces dificultan las acciones que llevamos adelante.

REHUNO: ¿Cuántos voluntarios colaboran y cuál es el criterio de admisión?

José Emilio Alegre: Alrededor de 20 personas, con un grupo sólido de 5 o 6 voluntarios que sostenemos y coordinamos el proyecto. Hemos ido institucionalizando la OSC en un sentido sustentable pues se inició como un proyecto bastante personal y personalizado, que es una de las dificultades de estas organizaciones para sostenerse en el tiempo. Desde hace poco más de tres años estamos en ese camino, realizando protocolos de trabajo, modelizando proyectos, armando una estructura interna y en ese camino hemos comenzado a ser más explícitos en la convocatoria a voluntarios. Buscamos personas que puedan sostener el proyecto con una dedicación mínima de tres horas semanales y que asuman esta tarea con mucha responsabilidad pues toda la organización descansa en cada uno de sus voluntarios.

Cortesía de Claudia Mónica García Pressenza

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