Analista Dmítri Suslov: «La OTAN necesita enemigos para justificar su existencia»

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha maniobrado últimamente mediante la inyección de recursos militares a Ucrania para sostener el gobierno de Volodímir Zelenski
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La OTAN siempre opera abiertamente mediante la construcción de la imagen de un enemigo como excusa para sus operaciones, consideró el analista Dmítri Suslov en conversación con Sputnik.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha maniobrado últimamente mediante la inyección de recursos militares a Ucrania para sostener el gobierno de Volodímir Zelenski, mientras al mismo tiempo busca rutas para intervenir en el sudeste asiático a manera de contener a China, subrayó el director suplente del Centro para Estudios Internacionales y Europeos de la Alta Escuela de Economía rusa.

A pesar de que Washington y sus aliados han otorgado más de 100.000 millones de dólares en respaldo a las autoridades y las fuerzas armadas de Kiev, el secretario general de la Alianza Atlantista, Jens Stoltenberg, sigue reiterando que no conforman una parte del conflicto del país europeo con Moscú.

No obstante, los análisis internacionales apuntan a que, indirectamente, mediante una guerra de intermediarios, la OTAN busca debilitar a Rusia, mientras que narrativamente buscan representar a China como una fuerza malvada.

La alianza militar multinacional «necesita enemigos externos para justificar su misma existencia y el propósito de mantener disciplinados a sus aliados», acusó Suslov en diálogo con Sputnik.

En vez de buscar la pacificación, a la OTAN le conviene atizar las tensiones alrededor del planeta como contribución a su agenda de institucionalizar la hegemonía estadounidense, valoró el especialista, si bien su presunta justificación es defensiva.

El vicepresidente ejecutivo del Centro de Eurasia, Earl Rasmussen, consideró La Alianza ha estado buscando una misión desde la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

En un recorrido por sus últimos 30 años de existencia muestran a la OTAN envuelva en acciones ofensivas contra Irak, Libia, Afganistán o Siria, mientras que ha avanzado sus fronteras hacia el este como parte de la estrategia occidental de contener a Rusia, examinó el también exmando militar, con 20 años de participación de las fuerzas armadas de Estados Unidos. «La Guerra Fría nunca terminó, sólo tomó una forma distinta», evaluó Rasmussen.

Suslov subrayó que el objetivo central de la OTAN no es defender a los países que la integran de amenazas exteriores, sino imponer y fortalecer la hegemonía de Washington en Eurasia y Europa, y el mundo mismo, mediante el debilitamiento de sus principales rivales, de modo que apuesta por la desestabilización de las regiones adyacentes a los que considera sus competidores.

Así, en ese relato tanto Pekín como Moscú figuran como los adversarios de la OTAN, definidos desde los países miembros como desafíos o amenazas, explicó Suslov, por lo que entender sus verdaderas intenciones permite perfilar sus acciones.

«El propósito de imponer la hegemonía estadounidense podría no resultar lo suficientemente convincente para algunos de los aliados de la Casa Blanca», valoró el especialista, «por lo que funciona mejor la imagen de un enemigo amenazante de la seguridad de la alianza, así como sus valores, intereses e incluso su existencia».

«Así desde tiempos de la URSS la demonización del otro ruso cumplió un rol central en la justificación de los gastos en defensa entre Washington y otros miembros de la OTAN», apuntó Suslov, «una línea que continúa hoy».

Sin embargo, el especialista consideró que existe cierta ambigüedad en algunos países europeos para respaldar a Estados Unidos en su confrontación contra China y Rusia, donde países como Alemania han expresado sus reservas ante la agenda estadounidense, en un momento en que el canciller Olaf Scholz visitó Pekín acompañado de un conjunto de líderes empresariales alemanes.

Esta fractura en la posición estadounidense se explicaría por el hecho de que países del oeste europeo no consideran a China su principal amenaza de seguridad nacional. Sin embargo, sí se muestran dispuestos a respaldar las posiciones antirrusas.

Uno de los factores que explican que Estados Unidos haya vuelto inevitable la confrontación entre Rusia y Ucrania, opinó el experto, es consolidar una subordinación de los países europeos en torno al norteamericano.

Rasmussen consideró que en muchos sentidos los europeos han rendido la defensa de su seguridad soberana a la OTAN, lo que implica cederla a Estados Unidos.

Fuente Sputnik


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