Bárbara López, directora musical de Mendicantes: Cuando se junta la música y el teatro se crea un lenguaje distinto

El grupo Teatro Mendicantes tiene una larga historia, que se remonta a 1997, donde su trabajo de teatro callejero, siempre ha tenido una fuerte relación con la música

Por berenguer

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Artes / Entrevistas / Música

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El grupo Teatro Mendicantes tiene una larga historia, que se remonta a 1997, donde su trabajo de teatro callejero, siempre ha tenido una fuerte relación con la música. En ese proceso Bárbara López, su actual directora musical ha estado de diversas formas: primero como una integrante invitada, luego como parte del grupo de música callejera que era parte del grupo, y hace unos años como su directora musical. Proceso que ha sabido de crisis y de hermosos trabajos teatrales, donde la clave siempre ha estado en la conjunción de música y teatro, o viceversa. Por eso señala que “desde el año 2003 que he estado a cargo de la dirección musical de Mendicantes, haciendo diferentes obras, intervenciones, pasacalles, etcétera, con un trabajo de creación que es muy colectivo entre los músicos”.

¿Cómo se trabaja la música para teatro?

Creo que hay muchas formas, depende de la compañía, del tipo de lenguaje que se ocupe, del género de la obra, si es de calle o de sala. Pienso que no hay una sola forma de hacerlo, además creo que es más bien un trabajo que se ha traspasado de manera oral e instintivamente entre los músicos, entonces pienso que cada uno ha buscado su propio método. Hay gente que sólo lo ve con el director de la obra, compone y luego llama a los músicos para que toquen, otros que están presentes en todos los ensayos e improvisan con la escena, otros que hacen propuestas desde un guión y luego prueban, otras que son en vivo, otras grabadas, etcétera.

¿Pero en eso el teatro callejero plantea otra forma de abordarlo?

Creo que la diferencia hablando del teatro como un todo, y no sólo de la música, es que el espectador en sala va preparado para que le entreguen una función de teatro. Él ya está en su butaca esperando, en cambio en la calle la música al igual que la escena debe ser algo que cautive a la gente, que capture y lo saque de su cotidiano. El teatro callejero con todo lo que integra (música, diseño, danza y más) llega a todo tipo de gente y más todavía a la que no está acostumbrada a ir al teatro, programarse para ver la función y pagarla. Además depende mucho de donde se haga la obra, pero generalmente uno se encuentra con ese tipo de personas que no destina su tiempo y dinero para pagar una entrada, la que por lo demás no es barata. Es por eso que la música y la escena debe ser un todo, tiene que sorprender, debe ganarle a todos los estímulos que están presentes en la calle, lograr que la gente se acerque y se olvide de lo que iba hacer en ese momento y se quede a ver la función.

¿Cómo se trabaja esto en Mendicantes?

Actualmente se trabaja con los músicos siempre presentes en los ensayos. Nosotros hacemos el entrenamiento con los actores y luego vemos la música,  a improvisar en base a las escenas que se van proponiendo. También trabajamos con propuestas de los músicos según el guión, personajes o momentos que pueda tener la obra. Además hacemos trabajo de investigación musical y luego creamos de acuerdo a lo investigado. Tenemos ensayos con todo el elenco y ensayos de sólo los músicos.

¿Hay alguna exigencia extra para ser músico de un grupo de teatro? Por ejemplo manejar técnicas de la actuación u otras.

No, para nada, todo se aprende. Lo importante es estar dispuesto a trabajar y por supuesto entender el teatro como un todo.

¿Qué trabajo musical del realizado por Mendicantes destacarías especialmente?

Los más significativos han sido Entransito y Gran Baile Gran. El primero porque fue como un primer hijo y por la gran evolución que ha tenido esa música a lo largo del tiempo, y hasta hoy. El segundo por el aprendizaje que tuvimos con esa creación, ya que compusimos e interpretamos temas de diferentes estilos musicales populares de distintas épocas de la historia de Chile, lo cual fue un desafío gigante porque tocamos muchos instrumentos, ritmos y además en un formato diferente, ya que estábamos sentados y siempre presentes en la escena. También se que la música de la Procesión fue muy bonita y recordada, pero nunca la pude escuchar porque no fue grabada y la del Dios de la Feria que marcó un cambio de lo ambulante a lo estático. Y de lo bello y emotivo que pueden llegar a ser los temas para la escena teatral.

¿Cuál es el aporte de la música al teatro? y viceversa…

Creo que estas dos manifestaciones artísticas son grandiosas por si solas, pero cuando se juntan para mi lo son aún más. La música en el teatro es una herramienta que a veces es fundamental, que ayuda a que el actor llegue a las emociones más profundas, que sea dinámico, alegre, sorprendente, sutil, mágico, y logra que el espectador se cautive e identifique. La música ya es parte del teatro, porque cuando hablo de teatro hablo de muchas cosas y ella no está ausente. Para la música el teatro ha abierto una nueva forma de ver la melodía, la armonía, el ritmo, etcétera, donde ellos están al servicio de una escena, donde se relata algo, donde no importa que haya virtuosismo sino un timbre o una nota bien puesta, cuando se junta la música y el teatro se crea un lenguaje distinto, una forma de comunicar en que necesariamente tienen que estar los dos para poder percibirlo.

El Ciudadano


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