El destacado académico e investigador en gestión financiera y fraudes empresariales, lleva años siguiendo las cuentas de la principal empresa estatal del país. Su revisión de los estados financieros de Codelco lo lleva a cuestionar la evolución de sus costos, el crecimiento de la deuda y, especialmente, la forma en que se presentaron el resultado del 2025 por la administración de Máximo Pacheco. Berríos sostiene que la utilidad exhibida por la corporación estuvo marcada por un mero efecto contable asociado a la nueva estructura del negocio del litio y plantea que, sin ese reconocimiento, Codelco habría cerrado el ejercicio con pérdidas, algo que Máximo Pacheco habría evitado a toda costa para no sufrir un golpe político a su gestión. También apunta a otra zona menos visible: las cuentas por pagar a proveedores y contratistas, donde advierte que podrían existir obligaciones no suficientemente transparentadas en los estados financieros. En esta entrevista, reconstruye las cifras que, a su juicio, muestran un deterioro que se arrastra por más de una década.
Por Bruno Sommer
-Cuénteme, ¿Por qué comenzó a interesarse particularmente en las cifras de Codelco y por qué lleva años siguiendo su situación financiera?
Mi interés comenzó en 2018, cuando era gerente de Finanzas de Geoassay, empresa que se había adjudicado un contrato para montar un laboratorio robótico de última generación destinado al análisis químico de muestras para las cuatro divisiones del norte de Codelco.
Lo llamativo fue que Codelco no pagó el costo de salida del contrato en la fecha establecida, sino prácticamente un año y medio después de su término, en mayo de 2022.
En ese contexto, y considerando además que llevo 27 años trabajando como docente de pre y posgrado y mi área de investigación está vinculada a la gestión financiera y los fraudes financieros en empresas, me pregunté por qué una empresa de esta envergadura tendría problemas para pagar sus obligaciones de forma íntegra y oportuna. Eso me llevó a mirar los estados financieros consolidados de Codelco con una perspectiva distinta y a compararlos con otros casos empresariales que he estudiado.
-¿Cuál fue el primer dato que le llamó la atención en Codelco?
-Fue una declaración de Nelson Pizarro en 2016, cuando era presidente ejecutivo de Codelco. En una entrevista radial dijo: “No hay plata, viejo, entiéndeme, no hay un puto peso”.
Una frase de ese nivel me llevó directamente a revisar los estados financieros de 2015. Y ahí apareció algo que me llamó mucho la atención: Codelco registraba más de US$2.501 millones en pérdidas correspondientes a su participación en asociadas y negocios conjuntos, contabilizadas mediante el método de participación.
Es decir, aunque había una caída de la ganancia bruta producto de menores ventas y del precio del cobre, una parte muy relevante del deterioro estaba relacionada con negocios realizados con otras empresas.
-¿A qué negocio atribuye principalmente esa pérdida?
-Principalmente al negocio conjunto de Codelco con Anglo American Sur. La inversión realizada en 2012 alcanzaba aproximadamente US$6.537 millones por una participación de 29,5%, que se mantiene hasta hoy.
Mi lectura fue que existía una diferencia importante entre el relato público respecto de la falta de recursos y lo que realmente mostraba el flujo de caja de la compañía.
-¿Entonces usted cuestiona que Codelco realmente haya estado sin dinero en ese momento?
-Cuando uno revisa el Estado de Flujo de Efectivo de 2015, particularmente el flujo de operación procedente de las actividades operacionales, no observa una disminución de caja de una magnitud que permita sostener literalmente que la empresa “no tenía un puto peso”.
Por eso me hice otra pregunta: ¿por qué se realizó esa declaración? No puedo afirmar cuál fue la motivación, pero siempre he manejado como hipótesis que pudo haber servido para desviar la atención respecto de la magnitud de las pérdidas vinculadas con Anglo American Sur y, al mismo tiempo, del escenario que enfrentaba Codelco ante las próximas negociaciones colectivas.
-Usted señala que el problema no termina en 2015. ¿Qué muestran las cifras acumuladas hasta 2025?
-Ese es precisamente uno de los puntos que más me preocupa. Al seguir año a año los estados financieros de Codelco, se observa una pérdida patrimonial muy significativa asociada a esa inversión.
Entre 2012 y 2025, la pérdida patrimonial de la inversión alcanza aproximadamente US$4.376 millones, mientras que las pérdidas reconocidas en los resultados anuales llegan a cerca de US$2.587 millones.
Lo que me pregunto es por qué esto no ha generado las alarmas que, a mi juicio, debería haber generado.
-¿Cómo se distribuye ese deterioro a lo largo del período?
-La evolución es bastante clara. En 2012 el valor patrimonial de la inversión era de aproximadamente US$6.537 millones. En 2015 se produce el mayor golpe, con una pérdida de unos US$2.597 millones y una caída del valor patrimonial a US$3.215 millones.
Después existen algunos años de resultados positivos o relativamente estables, pero vuelve a aparecer un deterioro importante en 2023, cuando se registra una pérdida cercana a US$677 millones. Al cierre de 2025, el valor patrimonial de esa inversión se sitúa en torno a US$2.162 millones.
En otras palabras, estamos hablando de una pérdida patrimonial acumulada de más de US$4.300 millones respecto del valor inicial de la inversión.
-Más allá de esa inversión, ¿qué le ocurre a Codelco como empresa?
-Lo preocupante es que los resultados consolidados de Codelco no parecen guardar relación con lo que uno esperaría considerando el precio del cobre.
Desde 2012 en adelante, con un precio del cobre que en varios períodos ha sido incluso superior al de aquel momento, los resultados son bastante menores de lo que cabría esperar. Y cuando uno analiza los costos de producción, aparece una señal todavía más fuerte.
El costo de producción Cash Cost o C1 de Codelco prácticamente se duplicó: pasó de 129,4 centavos de dólar por libra en 2020 a 208,6 centavos en 2025. El salto más importante se produjo entre 2022 y 2023.
-¿Qué significa esa cifra cuando se la compara con otras compañías mineras?
La comparación es especialmente relevante porque el C1 es una medida estándar utilizada para comparar los costos de producción entre compañías mineras.
Mientras Codelco llegó a 208,6 centavos por libra en 2025, BHP Escondida registró aproximadamente 119 centavos. En los datos citados en mi análisis, Minera Los Pelambres aparece con un costo cercano a 82 centavos y Minera Centinela con unos 75 centavos por libra.
Es cierto que estamos comparando a nivel consolidado y que los yacimientos de Codelco son antiguos y tienen particularidades geológicas que afectan sus costos. Chuquicamata y El Teniente, por ejemplo, tienen una historia operacional de más de un siglo. También influye la ley del mineral.
Pero esas particularidades no eliminan el problema: desde 2020 se observa una trayectoria claramente ascendente del C1 de Codelco.
-¿Cuál es entonces, en su opinión, el problema estructural que revelan esos costos?
-El problema es que Codelco está produciendo a costos cada vez mayores en un contexto en que el precio del cobre ha alcanzado niveles históricamente elevados.
Entre 2020 y 2025 el C1 pasó de 129,4 a 208,6 centavos de dólar por libra. En 2021 subió a 132,7; en 2022 a 165,4; en 2023 llegó a 203,1; en 2024 bajó levemente a 199,1 y en 2025 volvió a subir hasta 208,6.
La pregunta que nadie debería dejar de hacerse es muy simple: ¿qué ocurriría con Codelco si el cobre volviera a niveles significativamente menores?
-En su análisis también menciona la discusión sobre las toneladas producidas. ¿Qué relación ve entre ese episodio y los costos?
-Más allá de lo que ya ha aparecido públicamente sobre la eventual adulteración de toneladas producidas para efectos de bonos de producción, considero que existe una arista que debería investigarse.
Codelco tenía la necesidad de mostrar mejoras en su eficiencia productiva debido a sus elevados costos comparativos con otras empresas del sector, especialmente en materia de C1.
Por eso me parece importante determinar si existieron incentivos para presentar determinados resultados productivos de una manera que permitiera mejorar los indicadores de eficiencia. El C1 justamente sirve para establecer una comparación homogénea y evaluar si realmente existe una mejora productiva.
-Llegamos a 2025. Codelco presentó utilidades. ¿Por qué usted sostiene que ese resultado debe ser mirado con especial cuidado?
-Porque, según mi análisis de los estados financieros, la utilidad de 2025 está explicada fundamentalmente por el reconocimiento contable de la participación en negocios conjuntos.
En concreto, Codelco reconoció aproximadamente US$3.391 millones por su participación en asociadas y negocios conjuntos valorizados mediante el método de participación, mientras que la inversión asociada aparecía registrada por unos US$3.344 millones.
Sin ese reconocimiento, el resultado del ejercicio habría sido negativo: aproximadamente US$968 millones de pérdida, equivalente a cerca de un 5% negativo sobre la utilidad neta.
-¿Está diciendo que las utilidades de 2025 no representan una generación real de recursos?
-Lo que estoy diciendo es que una parte fundamental de la utilidad consolidada de 2025 proviene de un efecto contable y no de una generación equivalente de caja.
Ese resultado está vinculado a la nueva estructura societaria asociada al negocio del litio. Mi interpretación es que, al integrar esas participaciones mediante el método de participación, Codelco pudo reconocer una ganancia que impactó fuertemente el resultado consolidado
-¿Por qué le genera dudas específicamente el caso de Nova Andino?
-Porque Nova Andino fue creada el 27 de diciembre de 2025, a partir de la fusión de Minera Tarar SpA y SQM Salar SpA, y Codelco participa con un 50% más una acción a través de Salares de Chile SpA.
Me parece llamativo que una empresa creada a fines de diciembre tenga un efecto tan significativo en el resultado del mismo ejercicio. De esta forma surge la hipótesis que esto habría permitido reconocer una ganancia por participación que terminó evitando que Codelco mostrara una pérdida en 2025.
-Usted plantea que ese resultado habría evitado un golpe político a la administración de Máximo Pacheco. ¿Por qué?
-Sí, porque cerrar 2025 con pérdidas habría cambiado completamente la lectura pública de la gestión de la administración de Máximo Pacheco.
Por eso sostengo que el resultado debe analizarse más allá de la cifra final de utilidad. Hay que mirar de dónde proviene esa utilidad, cuánto corresponde a generación operacional y cuánto responde a reconocimientos contables derivados de la estructura societaria.
Mi crítica apunta justamente a eso: se puede presentar una utilidad consolidada positiva, pero eso no significa necesariamente que hayan desaparecido los problemas estructurales de costos, deuda y generación de caja.
-¿Qué ocurre con la deuda de Codelco durante este período?
-Aquí encontramos otro elemento preocupante. Como Codelco tiene como moneda funcional el dólar, podemos comparar en términos reales la evolución de su deuda entre 2012 y 2025.
La deuda de largo plazo pasó de aproximadamente US$9.262 millones en 2012 a US$25.288 millones en 2025.
Es decir, hablamos de un incremento de más de US$16.000 millones en trece años
-¿Y qué muestra la evolución intermedia?
La tendencia es ascendente prácticamente durante todo el período. La deuda de largo plazo pasó de US$9.262 millones en 2012 a US$10.848 millones en 2013, US$12.951 millones en 2014, US$14.027 millones en 2015 y US$14.931 millones en 2016.
Luego se mantuvo en torno a los US$14.600-14.700 millones durante 2017 y 2018, volvió a crecer desde 2019 y llegó a US$18.075 millones en 2020.
En 2023 alcanzó US$19.814 millones, en 2024 US$21.544 millones y en 2025 llegó a los US$25.288 millones.
-¿Qué opinión le merece entonces la decisión de capitalizar el 100% de las utilidades de 2025?
-Considero que es fundamentalmente una decisión política en torno a Codelco.
Es la primera vez que se realiza una capitalización del 100% de las utilidades del ejercicio, aunque en el pasado sí existieron capitalizaciones bajo distintas modalidades y porcentajes.
El problema es que capitalizar esas utilidades no modifica por sí mismo la estructura de deuda ni resuelve el problema de los costos operacionales. Y hay que considerar, además, que una parte importante de la utilidad de 2025 provino precisamente del reconocimiento contable asociado a Nova Andino.
-Entonces, ¿qué efecto real tiene esa capitalización?
Puede tener un efecto político importante, porque evita retiros de utilidades desde Codelco. Pero eso no significa necesariamente que haya ingresado a la caja de la empresa un monto equivalente a la utilidad contabilizada.
Sería contradictorio considerar como efectivo disponible una utilidad cuya generación está relacionada, en buena parte, con un reconocimiento contable de una participación societaria y no con una transferencia real de recursos desde ese negocio.
Por eso creo que hay que diferenciar cuidadosamente entre utilidad contable, generación de caja y fortalecimiento efectivo de la situación financiera.
-¿Dónde pondría usted ahora el foco de una investigación periodística o financiera sobre Codelco?
-En las cuentas por pagar a proveedores y contratistas.
Creo que ahí puede existir una arista muy relevante y que todavía no ha sido suficientemente estudiada. Sería necesario determinar cuántas empresas han enfrentado dificultades financieras o incluso han quebrado como consecuencia de retrasos en pagos de Codelco, y cuál es el volumen real de obligaciones pendientes.
-¿Cómo funciona concretamente ese sistema de pagos y dónde podría estar el problema?
-Codelco trabaja con sus contratistas sobre la base de contratos que se pagan mensualmente a medida que se emiten las HES, las Hojas de Entrada de Servicios.
Estas se emiten a mes vencido y, según mi experiencia como gerente, su autorización podía demorarse entre cinco y diez días hábiles. Cuando eran rechazadas por diferencias o problemas administrativos, el proceso podía extenderse 20 días o más.
Mientras la HES no sea aprobada, el contratista no puede facturar. Y una vez emitida la factura todavía puede existir un nuevo proceso de validación en el portal de Codelco, donde una observación en alguna línea o detalle puede obligar a emitir nuevamente el documento.
-¿Por qué esto puede tener relevancia en los estados financieros de Codelco?
-Porque existe una pregunta contable que, a mi juicio, debe responderse con absoluta claridad: ¿en qué momento Codelco reconoce esa deuda?
Si la obligación se devenga cuando se emite la HES, entonces al cierre del ejercicio podría existir una determinada cantidad de obligaciones pendientes. Pero si el reconocimiento ocurre recién con la emisión de la factura, el monto de deuda no contabilizada podría ser considerablemente mayor.
Por eso considero fundamental conocer el modelo exacto de devengamiento utilizado por Codelco y, además, determinar cuál es la antigüedad real de sus obligaciones con proveedores y contratistas.
Bruno Sommer
*Fundador El Ciudadano
