Enrique Arias Gil, el «Edward Snowden español»: «Seguir luchando por España desde Moscú»

Su nombre saltó a la primera línea internacional tras la Operación Eastwood en 2025, siendo acusado de ciberterrorismo, daños informáticos y de facilitar datos clave para atacar supuestamente infraestructuras críticas occidentales. Tras huir de la justicia europea, hoy nos atiende en exclusiva desde Moscú, la ciudad donde el Kremlin le ha otorgado formalmente el estatus de asilado político, convirtiéndose en el “Edward Snowden” español.

Enrique Arias Gil, el «Edward Snowden español»: «Seguir luchando por España desde Moscú»

De analista respetado en los pasillos del Ministerio de Defensa español, Enrique Arias Gil pasó a convertirse en uno de los rostros más buscados por la Europol. Politólogo, doctor en Seguridad Internacional y, según la Audiencia Nacional de España, el cerebro y colaborador clave detrás de NoName057, una de las ciberbandas de hacktivistas prorusas claves del mundo.

Su nombre saltó a la primera línea internacional tras la Operación Eastwood en 2025, siendo acusado de ciberterrorismo, daños informáticos y de facilitar datos clave para atacar supuestamente infraestructuras críticas occidentales.

Tras huir de la justicia europea, nos atiende en exclusiva desde Moscú, la ciudad donde el Kremlin le ha otorgado formalmente el estatus de asilado político, convirtiéndose en el “Edward Snowden” español.

Enrique Arias Gil se define como un analista, profesor de inteligencia y contrainteligencia, especializado durante años en infiltrar grupos radicales en España: yihadistas, bandas latinas, neonazis y anarquistas.

Hoy vive en Rusia, desde donde reivindica una serie de filtraciones que, según afirma, han expuesto los datos personales de más de mil miembros de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia españoles.

En esta conversación con El Ciudadano, Arias Gil explica qué le llevó a romper con el sistema al que sirvió, denuncia lo que describe como una falta de soberanía de la inteligencia española frente a Estados Unidos, el Reino Unido e Israel, y acusa a las autoridades de colaborar con los servicios ucranianos en territorio español.

También habla de la orden europea para su captura y advierte de que vendrán nuevas filtraciones: «Con calma rusa, poco a poco».

Por Equipo de Investigación El Ciudadano

– Cuéntenos un poco sobre usted: ¿a qué se dedicaba antes, en su trabajo en inteligencia y como profesor especializado en la infiltración de grupos radicales?

– Fui operativo, analista y profesor de inteligencia y contrainteligencia, siempre en el ámbito privado y en una universidad privada. Hoy soy activista en la Federación Rusa. En la parte operativa, mi especialidad era la infiltración en grupos radicales de todo tipo: yihadistas, bandas latinas, grupos neonazis o de carácter anarquista.

– ¿Qué le motivaba a hacer este tipo de trabajo? ¿Había alguna motivación política detrás?

– Desde un punto de vista metapolítico más que político, siempre fue proteger a la gente. «Me atraían esos sectores porque me fascina lo misterioso, porque te permiten incluso tener varias vidas», no recuerdo haberla dicho, igual sí, porque me gusta lo misterioso, pero recuerdo que dije que hay gente que se mete a ese mundo por fascinación por lo misterioso, por dinero, por poder… pero que ese no era mi caso.

– ¿Cómo funciona la inteligencia española?

– Sobre todo, por la falta de soberanía en materia de seguridad e inteligencia, España era básicamente la casa de tócame Roque: todo tipo de servicios de inteligencia, británicos, marroquíes, franceses, entraban como Pedro por su casa. Había muchos miembros de la seguridad y de la inteligencia españolas trabajando para todo el mundo. Los había, sin duda.

– ¿Considera usted eso alta traición?

– Cómo es posible todo esto, lo iré explicando en las siguientes preguntas. Pero creo que eso también responde a uno de los motivos por los que no me callé.

– Hablemos primero de su evolución política. ¿Por qué ese giro? ¿Hubo alguna otra motivación, algún otro interés?

– Desde joven siempre me gustó todo lo relacionado con el frente antiimperialista: Rusia, Cuba, Venezuela. Siempre fui una persona política y tuve esa fascinación, absolutamente. Rusia es uno de los países de mi vida. También los Balcanes, sobre todo Croacia, Serbia, Yugoslavia, y todo el mundo socialista. La arquitectura… incluso mi abuelita me preguntaba por qué yo era así. Mi abuela lleva, la pobre, años difunta. Dije que tomaba el té con las abuelitas eslovenas.

Y la lengua también. Siempre sentí una enorme fascinación por todo lo soviético, y podría extenderme mucho más; es algo mucho más amplio.

– Pasemos a la cuestión principal: la filtración de datos y su motivación. ¿Qué ha ocurrido desde que la llevó a cabo?

– Hemos realizado tres grandes filtraciones, junto con otras tres grandes campañas en febrero. Con todas ellas, España pasó a ser por primera vez el país más expuesto del mundo, por delante incluso de Estados Unidos. Después conseguimos una segunda filtración, muy grande, de datos de la inteligencia militar española. Y finalmente hubo una campaña fuera del país.

Pero lo más importante fue que el año pasado pudimos exponer a todos los atlantistas y globalistas que operan dentro de la seguridad española. Así salieron a la luz los datos personales de más de mil miembros de la seguridad española: militares, policías y, sobre todo, gente de la inteligencia militar y del servicio de inteligencia español que colabora con la CIA y con servicios como el MI6 o el Mossad.

Dentro de poco publicaremos más: tenemos varios paquetes de datos. Pero, como siempre digo, no tenemos prisa. Con calma, con calma rusa, poco a poco.

– En esa línea, ¿qué descubrió sobre la infiltración y la colaboración entre la inteligencia española y las de Estados Unidos, Israel y Ucrania?

– Nada nuevo, porque España vive bajo los Acuerdos de Madrid de 1953, firmados en plena Guerra Fría. Estados Unidos empezó a dirigir la Transición española en los años setenta, en concreto cuando España fue empujada a entrar en la OTAN.

La situación se agravó todavía más a partir de 2022, con la operación militar especial. No he descubierto nada nuevo: antes de la Transición, e incluso desde antes, los militares, la inteligencia militar y la inteligencia española en general siempre han colaborado con los angloamericanos.

Lo que sí es nuevo, no en lo cuantitativo pero sí en lo cualitativo, es la colaboración, tanto formal como informal, entre los servicios de inteligencia españoles y ucranianos. La prensa española habla muy poco de ello, imagino que por miedo.

A eso se suman sus conexiones con grupos criminales. No se trata solo de la inteligencia ucraniana como tal: sus redes operan en España a través del tráfico de personas, del tráfico de armas y de los llamados «refugiados». Muchos no son refugiados, sino agentes.

Creo que, en ese sentido, hemos empezado a abrir un poco los ojos sobre España. Lucho por ella primero como ruso, porque soy ruso de adopción, pero ruso al fin y al cabo; y también como español, como patriota español, porque sigue siendo mi país.

– Usted afirma que los servicios ucranianos colaboran con la inteligencia española. ¿Podemos profundizar en la infiltración de la inteligencia ucraniana? ¿Hablamos de grupos políticos y grupos extremistas?

– Están haciendo lobby desde dentro. Por ejemplo, con muchos policías, militares e incluso miembros del Centro Nacional de Inteligencia, a través de una asociación.

Uno de los casos es el de un exoficial del Centro Nacional de Inteligencia casado con una mujer ucraniana, también experta en inteligencia. Este individuo era prácticamente el hombre de la inteligencia ucraniana en España, justo lo contrario de lo que debería ser: alguien que defiende a su país, no intereses extranjeros.

Pero sobre todo hablamos de España y Ucrania. Tenemos, por ejemplo, el caso de muchos miembros del SBU y militares ucranianos en España. Tenemos esa información, y también información de primera mano gracias a nuestros informantes de alto rango en la Policía española y en la Guardia Civil.

Toda la clase política está colaborando, trabajando directamente a nivel operativo de inteligencia con miembros o agentes clandestinos ucranianos en España.

Yo considero esto alta traición. Yo investigué a todas las organizaciones terroristas neonazis de carácter aceleracionista en España. Y ahora las autoridades españolas colaboran con un país completamente mafioso y terrorista. ¿Por qué?

Y no solo eso: permiten que actúen en la península, dentro del Estado español, como Pedro por su casa. La justicia española no va a hacer nada al respecto, tampoco por los patriotas españoles. Estamos aquí para seguir luchando por España desde Moscú.

– ¿Hay pruebas de violencia o terrorismo contra la comunidad rusa en España por parte de estos grupos?

– Ha habido algunos casos de insultos y amenazas contra la comunidad rusa, aunque no puedo decir que sean muchos. En el Levante español he visto muchas más banderas ucranianas y mucha presión, y por desgracia los afectados son rusos, en algunos casos. En España, ante Europol, se han contado muchas historias sobre mí. Pero yo era un español con valores.

-¿Qué resultado ha tenido todo este trabajo?

–En primer lugar, que todo el mundo puede ver las fotografías y los datos personales de los afectados. En segundo lugar, que cualquiera puede llegar a esas personas por todas las vías, de forma discreta. Los traidores españoles quedan expuestos, de la mañana a la noche, a la extorsión y a la captación.

Ahora mismo la seguridad dentro de España está en un nivel, digamos, espectacular, porque vamos a seguir aumentando la presión todo lo que podamos, y un poquito más.

-¿Qué tiene que decir en su defensa?

-El Estado español habló públicamente de mí en septiembre, cuando se pidió desde Europa mi captura en relación con esto. Desde aquí haré todo lo posible. Y me gustaría responder a quienes me apoyan: están haciendo todo lo posible, y lo están haciendo muy bien.

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