Veterano Mark Sleboda: “El presidente Trump ha tenido muy poco control personal sobre su propia política exterior y militar”

El analista de seguridad asegura que EE.UU. no busca entrar en conflicto con ninguna otra nación en Siria, pero protegerá a las fuerzas de la coalición si es necesario
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El Comando Central de Estados Unidos anunció recientemente una serie de medidas destinadas a proporcionar seguridad a las fuerzas de la coalición en el noreste de Siria. Mark Sleboda, veterano del Ejército de EE.UU. y analista de seguridad, explica en una entrevista quiénes son los principales destinatarios de esa señal del Pentágono.

“Estados Unidos desplegó el radar Sentinel, aumentó la frecuencia de las patrullas de cazas estadounidenses, desplegó los vehículos de combate Bradley para reforzar las fuerzas de EE.UU. en la zona de seguridad del este de Siria”, informó el Departamento de Defensa del país norteamericano y destacó que “EE.UU. no busca entrar en conflicto con ninguna otra nación en Siria, pero protegerá a las fuerzas de la coalición si es necesario”.

El 21 de septiembre, el representante especial de Estados Unidos, James Jeffrey, visitó el noreste de Siria y celebró reuniones separadas con los dirigentes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por los kurdos, prometiendo proporcionarles apoyo y protección.

Tanto el refuerzo militar como la visita de Jeffrey se producen tras los esporádicos ataques a las tropas estadounidenses y las FDS en el noreste de la república árabe. 

En agosto, los líderes de las tribus árabes de la provincia de Deir Ezzor dieron un ultimátum a la coalición encabezada por Estados Unidos y exigieron que estos abandonaran la región. 

La escalada de tensiones llevó a que un vehículo blindado estadounidense chocara con una máquina de guerra rusa en el noreste de Siria a finales de agosto, el incidente dejó varios soldados estadounidenses heridos. 

“Un pequeño despliegue adicional de tropas de EE.UU. después de la colisión de los vehículos de EE.UU. y Rusia es, ante todo, la política interna de EE.UU. La Administración Trump está haciendo un esfuerzo político simbólico en una apretada carrera de reelección”, comenta el militar estadounidense Mark Sleboda.

Según el veterano del Ejército de EE.UU., presentar a un Trump “blando con Rusia” incluso como “títere del Kremlin, indispuesto a defender a las tropas de EE.UU. de Putin, es, absurdamente, una de las principales tácticas de la campaña electoral de los demócratas”.

Y solo en segundo lugar, es un mensaje dirigido al Gobierno ruso, al sirio y a las fuerzas aliadas apoyadas por Irán en el este de Siria, “para que no desafíen la ocupación militar ilegal restante de EE.UU.” en las partes de Siria al este del río Éufrates, señala el analista. 

Sin embargo, esta advertencia, según Sleboda, también puede dirigirse “al Gobierno de Erdogan en Turquía que sigue amenazando a los kurdos”.

En tercer lugar, sería una señal a las tribus árabes que “representan una amenaza de seguridad real para las fuerzas de ocupación estadounidenses”.

“El refuerzo es simplemente demasiado pequeño para tener un gran efecto de intimidación o disuasión sobre las tribus árabes locales que representan la población mayoritaria de la zona. EE.UU. obviamente todavía espera ser capaz de cooptar, comprar las elites tribales, y jugar a divide y vencerás para amortiguar los disturbios”, explica Sleboda.

El analista está seguro de que “menos de un centenar de soldados adicionales de EE.UU. con un puñado de vehículos blindados desplegados en un área enorme no va a cambiar la dinámica militar sobre el terreno”. 

“Es un gesto simbólico, un mensaje y una advertencia, y bastante insignificante”, opina.

Mientras tanto, el presidente Donal Trump ha declarado repetidamente que quiere retirar las tropas de EE.UU. de Siria, pero los estadounidenses siguen manteniendo su presencia en el país árabe, y el Pentágono está incluso enviando allí fuerzas adicionales.

Esta contradicción entre la retórica de Trump y la realidad, según Sleboda, “se debe enteramente a la presión política del Pentágono, los servicios de seguridad, el lado opuesto en el Congreso y los neoconservadores de la propia Administración Trump que consideran la retirada como una debilidad geopolítica y se niegan a hacerlo”.

“El presidente Trump ha tenido muy poco control personal sobre su propia política exterior y militar, a pesar de que es uno los principales poderes presidenciales en virtud de la constitución de Estados Unidos. El Deep State [Estado Profundo], o la permanente burocracia de seguridad nacional no elegida de EE.UU., tiene claramente el poder real en ese sentido”, concluyó el analista estadounidense.

Cortesía de Sputnik

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