Reconocido médico forense desmiente a Mañalich: ‘El cadáver de un fallecido por Covid-19 constituye una fuente potencial de contagio’

Luis Ravanal advierte que "incluso, estudios recientes han demostrado que este virus aun puede prevalecer en superficies inertes como el metal, el plástico o el vidrio por varios días".

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Una polémica fama mundial ha logrado por estos días el ministro de Salud chileno, Jaime Mañalich, luego de que informara públicamente que el Gobierno está contabilizando a los muertos por Covid-19 como «recuperados».

En el marco de un punto de prensa, el pasado 7 de abril Mañalich informó que hasta entonces habían «898 pacientes que ya han dejado de ser contagiantes, que no son una fuente de contagio para otros y los incluimos como recuperados». Dicho esto, agregó que «estas son las personas que han cumplido 14 días de diagnostico o que desgraciadamente han fallecido», apurándose en destacar que esta definición de «recuperados» el Gobierno la ha utilizado «por consejo de expertos internacionales».

Una decisión técnica que ha generado cuestionamientos y reacciones desde el mundo de la ciencia, como la del reconocido master en medicina forense chileno Luis Ravanal Zepeda, quien refuta lo afirmado por el secretario de Estado.

Luis Ravanal

Ravanal -distinguido en agosto de 2019 como “Gobernador” de la World Association of Medical Law (WAML)- sostiene en un video hecho llegar a El Ciudadano que «es importante clarificar que la infección por coronavirus no solamente puede ser transmitida de persona a persona, sino que estudios recientes practicados en China y en algunos países europeos han demostrado que este virus está presente a nivel de fluidos corporales y también en algunos órganos internos».

Dicho esto, el médico forense advierte entonces que «el cadáver de una persona fallecida a consecuencia de esta infección , constituye una fuente potencial de contagio».

En esa misma línea, Ravanal plantea que es «necesario actualizar los protocolos de prevención, tanto del personal sanitario que atiende al paciente vivo, como de todas las personas que pueden entrar en contacto en la etapa post mortem, y esto incluye al personal de salas de autopsias».

Es a partir de ello que -continúa el médico forense- «resulta infundado y claramente errado lo que se ha señalado en días recientes, cuando se afirma y se encasilla arbitrariamente al fallecido como paciente ‘recuperado'».

Ravanal argumenta que, en primer lugar, «no constituye recuperación el fallecimiento», y en segundo término, «desde el punto de vista de la prevención, el cadáver de una persona que ha fallecido a consecuencia de esta grave infección constituye una fuente potencial de contagio». En ese sentido, el especialista advierte que «incluso, estudios recientes han demostrado que este virus aun puede prevalecer en superficies inertes como el metal, el plástico o el vidrio, etcétera, por varios días».

Te invitamos a ver acá lo expresado por Luis Ravanal.

EL MANEJO SEGURO DE FALLECIDOS POR COVID-19

Sobre lo que expone Ravanal, es posible citar el informe del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Unión Europea, que lleva como nombre Consideraciones relacionadas con el manejo seguro de cuerpos de personas fallecidas con COVID-19 sospechoso o confirmado.

En el documento se consigna que «la estabilidad ambiental de SARS-CoV-2 es de hasta 3 horas después de la aerosolización, hasta 4 horas en cobre, hasta 24 horas en cartón y hasta 2-3 días en plástico y acero inoxidable. Estos hallazgos están en línea con los resultados obtenidos para la estabilidad ambiental del SARS-CoV-1″.

Si bien en el informe se señala que «el riesgo potencial de transmisión relacionado con el manejo de cuerpos de personas fallecidas con PRESUNTA o confirmada COVID-19 se considera bajo», se apunta que este «puede estar relacionado» con el «contacto directo con restos humanos o fluidos corporales en los que el virus está presente» o con el «contacto directo con fomitas contaminadas», refiriéndose esto último a sustancias que son capaces de transferir patógenos de un individuo a otro.

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Foto: AFP.

Apuntado lo anterior, se advierte que «dado que el SARS-CoV-2 viable puede persistir en las superficies durante días, existe la posibilidad de que el virus también persista en los cuerpos fallecidos». Por lo tanto, se agrega lo siguiente: «El contacto innecesario con los cuerpos debe ser minimizado por aquellos que no llevan equipo de protección personal (EPP). Las personas que estén en contacto directo con casos fallecidos de COVID-19 (tanto sospechosos como confirmados) deben estar protegidas de la exposición a fluidos corporales infectados, objetos contaminados u otras superficies ambientales contaminadas mediante el uso de Epi adecuado. Los requisitos mínimos incluyen guantes y un vestido resistente al agua de manga larga».

Y en esa misma línea, se postula que «durante el manejo estándar, el riesgo asociado con la transmisión de gotas o aerosoles de las vías respiratorias del difunto se considera bajo. Por el contrario, los procedimientos o procedimientos generadores de aerosoles que pueden provocar salpicaduras durante los exámenes post mortem conllevan un mayor riesgo y requieren EPI apropiados (por ejemplo, respiradores de protección ocular y de filtro facial [FFP], categorías 2 o 3 [FFP2, FFP3])».

Cabe recordar que esta semana en el Journal of Forensic and Legal Medicine se informó que un grupo de científicos tailandeses descubrió el primer caso en el mundo de coronavirus propagado desde un cadáver. Específicamente, el caso está vinculado con un practicante forense en Bangkok, capital del país asiático, que falleció tras contraer la enfermedad.

LA TRAYECTORIA DE RAVANAL

Luis Ravanal es médico cirujano (Universidad de Chile, 1990) y se desempeña como médico forense desde 1994. Desde entonces y hasta 2004 laboró en el Servicio Médico Legal (SML), colaborando en distintas áreas, como Tanatología, Toxicología, Histología y Clínica forense, Sexología, Valoración de lesiones, Valoración del daño corporal y Discapacidad.

Es miembro fundador de la Sociedad de Medicina Legal y Criminalística de Chile; Master en Ciencias Forenses (Universidad de Valencia, España) y perito legista de la Defensoría Penal Pública de Chile.

Se ha desempeñado como docente y/o investigador en distintas universidades chilenas, como la U. de Chile, U. Católica, U. Arcis, U. de Los Andes, U. de la República, U. Andrés Bello, U. Central y U. Austral de Chile. Ha impartido cursos de perfeccionamiento en distintas regiones del país para la Defensoría Penal Pública. También ha participado como asistente y/o expositor, en numerosos congresos internacionales de su especialidad, en Uruguay, Escocia, Reino Unido, Holanda y España, entre muchos otros.

En 2019 expuso en encuentros y congresos de medicina forense en Bakú (Azerbaijan) y Riad (Arabia Saudita).

El doctor Ravanal ha participado como perito en distintos casos de connotación nacional e internacional, como las investigaciones por las muertes del poeta Pablo Neruda; del ministro de Interior y Defensa en el gobierno de Allende, José Tohá, y de Rodrigo Anfruns Papi, niño de 6 años secuestrado y asesinado en junio de 1979.

En septiembre de 2013 publicó el libro Allende: “Yo no me rendiré”: La investigación histórica y forense que descarta el suicidio (Ceibo Ediciones), en coautoría con el sociólogo y corresponsal en Chile de la revista Proceso de México, Francisco Marín.

En la actualidad, además de su labor como perito forense acreditado en la Corte de Apelaciones de Santiago, se desempeña como Secretario General de la Academia de Valoración de Daño Corporal del Mercosur.