Hace dos millones de años, los Australopitecos se movían entre árboles y manipulaban objetos

Los expertos analizaron y compararon las especies Australopithecus sediba, Australopithecus africanus, Australopithecus afarensis , Homo neanderthalensis y Homo sapiens con fecha entre 12 mil y tres millones de años
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Historia

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Las características anatómicas y las habilidades de las manos son fascinantes. La razón biológica, en todos los sentidos, nos asiste por partida doble, pero poco sabemos cómo nuestros ancestros descubrieron su utilidad.

Científicamente nuestra anatomía humana explica que la mano está unida al antebrazo por una unión llamada muñeca (cuyos huesos forman el carpo) y consiste en una palma central (cuyos huesos forman el metacarpo) de la que surgen cinco dedos (también denominados falanges).

Se sabe que a partir de la semana 8 de gestación los pies y las manos comienzan a formarse en los humanos; primero como pequeños remos y luego, hacia la semanas 11-14, ya aparecen las uñas, así como las líneas en las palmas.

Parece simple, pero esto se ha estudiado por años; ya que la anatomía es muy compleja y una parte muy importante de los humanos, pues con estas se manipula físicamente el exterior.

Por increíble que parezca, un estudio reciente logró registrar el uso de doble mano en el Australopithecus sediba, uno de nuestros parientes de las cavernas.

Científicos lograron analizar y comparar las estructuras óseas internas de las articulaciones fósiles de los nudillos y los pulgares de las manos de varias especies fósiles de Sudáfrica, África oriental y Europa.

Linaje humano

La investigación fue realizada por antropólogos de la Universidad de Kent, quienes han identificado el comportamiento del uso de manos en parientes humanos fósiles que es consistente con los humanos modernos.

Como se sabe, los primeros antepasados ​​humanos usaron sus manos para moverse en los árboles, como lo hacen los primates vivos hoy en día, mientras que las manos humanas modernas han evolucionado para realizar principalmente agarres de precisión.

Ahora, el Dr. Christopher Dunmore, el Dr. Matthew Skinner y el Profesor Tracy Kivell, de la Escuela de Antropología y Conservación de Kent, ha revelado que la mano de un antiguo pariente humano se usó tanto para la manipulación humana como para la escalada.

Estos científicos lograron analizar y comparar las estructuras óseas internas de las articulaciones fósiles de los nudillos y los pulgares de las manos de varias especies fósiles de Sudáfrica, África oriental y Europa. Estos incluyeron: Australopithecus sediba , Australopithecus africanus , Australopithecus afarensis , Homo neanderthalensis y Homo sapiens con fecha entre 12 mil y tres millones de años.

En sus hallazgos, vieron que los nudillos en la base de los dedos de Australopithecus sediba tenían una estructura trabecular interna consistente con el agarre de las ramas, pero la de sus articulaciones del pulgar es consistente con la manipulación humana.

Esta combinación única es diferente a la encontrada en las otras especies de Australopithecus estudiadas y proporciona evidencia directa de que en realidad se usaron características similares a los simios de esta especie, probablemente durante la escalada. Además, respalda la idea de que la transición a caminar sobre dos piernas fue gradual en este miembro sobreviviente tardío del género Australopithecus.

Los expertos estudiaron las especies Australopithecus sediba , Australopithecus africanus , Australopithecus afarensis , Homo neanderthalensis y Homo sapiens con fecha entre 12 mil y tres millones de años.

Creación de herramientas

Según destacan los investigadores, estos hallazgos pueden respaldar más investigaciones sobre la estructura interna de las manos en relación con el uso y la producción de herramientas de piedra.

Ver este patrón particular de uso de manos en  Australopithecus sediba,  que era muy diferente de otros australopiths, revela más diversidad en las formas en que nuestros antepasados ​​se movieron e interactuaron con sus entornos.

De hecho, “el uso de las manos con precisión es uno de los motores fundamentales de la evolución humana», explica el antropólogo español Antonio Rosas en declaraciones a EFE.

El experto confirma que “los humanos venimos de un pasado arborícola donde nuestros ancestros usaban las manos para sujetarse en las ramas”.

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