El despertar global de la movilización social

Lo que comenzó como protestas localizadas se ha convertido en un movimiento interconectado que cruza fronteras y presenta demandas universales: vivienda digna, educación pública, salarios justos y rendición de cuenta por parte de las autoridades

El despertar global de la movilización social

El despertar global de la movilización social, activa y con sentido, cobra fuerza en diferentes partes del mundo, ya que las injusticias del sistema, los recortes sociales y políticas impulsadas por los gobernantes hacen crecer la indignación en la sociedad.

Lo que comenzó como protestas localizadas se ha convertido en un movimiento interconectado que cruza fronteras. Aunque la Generación Z lidera las movilizaciones, las demandas son universales: vivienda digna, educación pública, salarios justos y rendición de cuentas a las máximas autoridades de los respectivos países.

En Chile, Argentina, Brasil, Estados Unidos, España, Francia, Bélgica, Alemania y más países la protesta social se intensifica cada día en búsqueda de reivindiciones.

En Chile, la lucha es por la educación pública. El detonante son las políticas aplicadas por el gobierno del presidente de ultraderecha José Antonio Kast, cuyo proyecto de presupuesto 2027 contempla recortes en educación pública, salud y niñez.

Miles de personas han salido a las calles entonando consignas como: «Y va a caer, y va a caer, la educación de Pinochet!»”, “Chúpalo Kast” y “Renuncia Kast”. Sin embargo, decena han resultado detenidas por los efectivos de Carabineros, que han empleado gases lacrimógenos y cañones de agua para reprimir las movilizaciones, convocadas por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), con adhesión de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y más organizaciones sociales.

De hecho los estudiantes y trabajadores sellaron una “alianza histórica” bajo el lema “Ni un peso menos para la educación”.

En Francia, la chispa encendió Europa. El inicio se registró a mediados de septiembre en el instituto Saint-Exupéry de Créteil, afueras de París. Entre las causas que gatillaron la crisis figuran: falta de profesores, aulas superpobladas, edificios deteriorados y recortes en el presupuesto educativo de 2027.

Este escenario provocó que millones de manifestantes salieran a protestar por todo el país y que un tercio de los institutos franceses se sumaran a estas movilizaciones.

Con los lemas: “Más horas en clase que para dormir” y “Financiad el estudio, no la represión”, el movimiento comenzó en barrios de bajos ingresos y se extendió a todo el resto de Francia.

A las movilizaciones estudiantiles se han sumado trabajadores públicos y de la industria automotriz que se oponen a las políticas pro guerra del presidente Emmanuel Macron.

En Argentina, el despertar tuvo como escenario la denominada “Marcha de la Bronca” que se realizó el pasado sábado 19 de septiembre , desde el Congreso hacia Plaza de Mayo, con réplicas en 60 ciudades del país austral. La masiva movilización contra las políticas del ultraderechista Javier Milei, convocó a más de 350 organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos, que se unieron bajo las siguientes demandas: aumento de salarios y jubilaciones, prohibición de despidos, anulación de la reforma laboral y convocatoria a un paro nacional.

La consigna fue alta y clara: “Organizar la bronca para derrotar a Milei”.

En España, la crisis es de vivienda y el detonante fue el desalojo de María del Carmen Abascal, una mujer de 87 años en Madrid, tras un aumento de alquiler del 230% por parte de un fondo de inversión.

Este hecho gatilló que 100.000 personas llenarán las calles de Madrid el 26 de septiembre y que se registraran protestas en 50 ciudades de la nación europea. Desde entonces, los ciudadanos se han movilizado para protestar en contra del incremento de 80% que han registrado los alquileres en una década, aunado a salarios estancados y especulación inmobiliaria.

Las protestas que incluyeron consignas como: “Podéis especular con relojes, joyas y criptos. Pero no con nuestras malditas casas”, desencadenaron que el presidente Pedro Sánchez convocara elecciones anticipadas para el 29 de noviembre tras el rechazo parlamentario a sus medidas de emergencia habitacional.

En paralelo, los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, junto a CIG, LAB y ELA, convocaron huelga general para el 11 de noviembre de 2026 por más temas de malestar social.

En Bélgica resuena el lema “¡Elegimos la educación, no los Juegos del Hambre!”. En Estados Unidos, la consigna denuncia que “El ICE siembra el caos y el terror, el pueblo se hastía de Trump”. En India, el Partido Cucaracha desafía al poder y la Generación Z lidera protestas masivas contra la manipulación del censo electoral, exigiendo la renuncia del jefe de la Comisión Electoral., mientras que Inglaterra también se suma al clima de protesta global.

Asimismo, realizan movilizaciones en defensa de Palestina y para exigir el fin al genocidio que viene provocando Israel en Gaza. De hecho, para sábado 10 de octubre de 2026 hay llamado a una manifestación global.

El despertar social ya no es un fenómeno aislado: es una ola interconectada que exige dignidad, justicia y cuentas claras a los gobiernos.

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