Conmoción e indignación ha generado en Colombia el asesinato a tiros de María Ovidia Palechor, mujer yanakuna, y su esposo, James Flor, dos destacados líderes sociales del Cauca. De acuerdo a las informaciones preliminares, el matrimonio fue atacado en su residencia por un grupo armado, supuestamente perteneciente a una facción disidente de las FARC.
«Ambos integraban la Mesa de Víctimas. Palechor fue consejera de Derechos Humanos y del Programa Mujer del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), desde donde ejerció una vocería de gran impacto en su comunidad. Junto con su esposo promovía la iniciativa Cajibío, territorio de paz», informó el diario El Tiempo.
Un reporte de Radio Caracol destacó que Palechor «era una reconocida lideresa de la comunidad de La Pedregosa y había denunciado públicamente las afectaciones que sufrió esa población después del ataque de las disidencias de alias ‘Iván Mordisco’ contra una chiva (autobús) el pasado 25 de abril, hecho en el que murieron varias personas».
«Palechor había participado activamente en las exigencias de la comunidad de La Pedregosa tras el ataque del 25 de abril. Entre las peticiones estaban el esclarecimiento de los hechos, una investigación para determinar y judicializar a los responsables, reparación integral para las víctimas y medidas urgentes de protección para evitar nuevos hechos de violencia», detalló Radio Caracol.
Una vez confirmada la noticia, la Defensora del Pueblo, Iris Marín declaró: «Nos duele que este sea el destino de quienes reivindican derechos frente a los grupos armados que son indolentes y crueles con la población inerme».
«5 líderes asesinados en 8 días. Urge acciones para proteger a lideres sociales, especialmente en el departamento de Cauca», alertó Marín.
También reaccionó Aida Quilcué, lideresa indígena y congresista, quien advirtió que «este no es un hecho aislado, está ligado al interés del exterminio físico y cultural de los pueblos y comunidades. Exigimos investigación exhaustiva de los hechos».
Desde Naciones Unidas, en tanto, la Oficina de DDHH de Colombia condenó el homicidio de ambos defensores de derechos humanos, destacando que «tenían representación y liderazgo en temas de víctimas».
«María Ovidia era integrante del Pueblo Indígena Yanakuna y dedicó toda su vida a la defensa de los derechos humanos», destacaron en la ONU, mientras que de James, resaltaron que «dedicó toda su vida a procesos comunitarios», siendo un líder histórico de La Pedregosa y candidato a la alcaldía de Cajibío.
«Garantizar la paz es una responsabilidad del Estado colombiano»
La exvicepresidenta del país, Francia Márquez, recordó que «el gobierno nacional debe hacer los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad y la integridad física de los líderes y lideresas y sus familias», ya que «garantizar la paz es una responsabilidad del Estado colombiano».
«Simplemente el gobierno no puede evadir, debe seguir haciendo todos los esfuerzos posibles para garantizar la seguridad y la paz a todo el pueblo colombiano», enfatizó Márquez.
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