Crónica de un viaje a Palestina

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Crónica de un viaje a Palestina

Autor: Director

0. Nuevo Orden Mundial

Por largos siglos el mal ha estado trabajando sin descanso para adueñarse del planeta.  La creación de un imperio global, gobernado desde una cúspide poderosa, ha sido siempre su objetivo y los acontecimientos mundiales que se viven en la actualidad son la culminación de este proceso. Una nación gobernante del mundo.

La antigua obsesión occidental por la Tierra Santa, hecha evidente en Las Cruzadas y heredada de los cruzados a los masones, llevó a los países de Europa, encabezados por el primer Estado gobernante del mundo,  Gran Bretaña,  a dividir las tierras del Imperio Turco Otomano en varias naciones, en las tierras que van desde Marruecos hasta Irán, incluyendo también lo que es actualmente Turquía, donde entonces estaba la cabeza del Imperio. Poco antes de eso, entre los judíos que vivían en Europa comenzó a surgir un movimiento de corte secular que buscaba la creación de una nación judía, se le bautizó como Sionismo. Si bien el judaísmo es una religión y la base del fundamento para la creación de una nación judía radica en esta idea, el movimiento Sionista pretendía fortalecer al judío por medio de la asimilación de valores occidentales y seculares para volver al judaísmo una identidad distinta no religiosa, logrando promover ideales nacionalistas entre judíos de distintos países.

El Sionismo movió sus hilos dentro de la cumbre Británica y consiguió que se aprobara la creación de un Estado Judío en Palestina. Esto está registrado en la Declaración de Balfour en 1917. Poco más de un mes después, Edmund Allenby, vizconde y mariscal de campo británico, declararía al entrar a la ciudad antigua de Jerusalén: ¡Hoy terminaron las cruzadas! Aquí surgen muchas preguntas. ¿Fue esta frase una broma de mal gusto? ¿Fue una declaración verdadera? ¿Qué hace, Gran Bretaña, quien separó al estado de la iglesia, terminando un trabajo empezado por la iglesia católica cientos de años atrás?

Pero la inmigración judía a Palestina comenzó antes de 1917. Ya en 1840 el ministro de exteriores británico, Lord Palmerston daba órdenes a su embajador en Estambul para convencerlo de abrir Palestina a la inmigración judía.  En esa época no había más de tres mil judíos en Palestina. El barón Edmond Rothschild visitó Palestina e investigó para comenzar a hacer inversiones para establecer 30 asentamientos judíos. En 1885 nace el asentamiento Rishon LeZion (Primero a Sion) quienes izaban su bandera por primera vez: dos rayas horizontales de color azul claro y en medio una estrella de dos triángulos entrelazados. Seguramente inspirados en un sospechoso verso de la Torah:

«En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates»            – Génesis 15:18

Para establecer estos asentamientos se compraron tierras, desalojaron a sus campesinos habitantes y se instituyó el exilio palestino, comenzaron los campos de refugiados. Gran Bretaña y su ejército comenzaron a introducir miles de judíos europeos a Palestina año tras año. Sacaron provecho de la hospitalidad de los palestinos y del hecho de que no tuvieran un ejército. Aumentaron las expropiaciones, los campos de refugiados, la limpieza étnica, el asedio militar y el asedio de los colonos entre los cuales surgieron grupos judíos extremistas que comenzaron a armarse y recibir entrenamiento de parte del ejército británico. Por otro lado, los palestinos no tenían gran poder bélico y luego, cuando comenzaron a organizarse, sus armas comenzaron a ser confiscadas por los militares en los primeros checkpoints en Palestina y fueron severamente reprimidos.  Gran Bretaña ya había asegurado dictadores de su confianza en gran parte de las naciones que solían componer al Imperio Turco Otomano, y si bien Egipto, Siria y Jordania mostraron su apoyo militar, Gran Bretaña siempre supo mantener el control de la situación haciendo guerra y lobby. Por mientras en Estados Unidos y el resto del mundo se invitaba a los judíos a vivir a ‘Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra’.

En 1947, la recién creada ONU repartió las tierras dando el 46% para la creación de una nación árabe, quienes en esa época constituían dos tercios de la población total y dueños de más del 92% de la tierra, y designaron el 54% de la tierra para la creación de una nación judía.  En 1948, el 15 de mayo Gran Bretaña se retira con sus tropas de Palestina. El día anterior, el 14 de mayo, Israel declara su independencia. Surge la pregunta ¿cómo y de qué se independizaron si el Estado de Israel no existía antes de la llegada de los británicos? Más aún, no hubo un traspaso de mando oficial, Gran Bretaña, quién hasta esa fecha fue creador y protector de un Estado judío, se retiraba como un ladrón en la oscuridad, y surgía un Estado secular.

Estados Unidos, tras su participación en la Segunda Guerra Mundial, se había constituido como la gran potencia mundial, el segundo Estado gobernante del mundo. Fue el primer país en reconocer a Israel como Estado ante la ONU y pasó a tomar el rol que cumplió anteriormente Gran Bretaña, ser fiel protector y sustentador del Estado de Israel, desde entonces y hasta la fecha. El atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001, que fue una operación de bandera falsa, ha servido para justificar todas las invasiones estadounidenses en medio oriente de los últimos diez años. ¿Es acaso una coincidencia que las dos grandes potencias gobernantes del mundo hayan dedicado y sigan dedicando tanto esfuerzo por proteger y sustentar una nación invasora? Para llegar al día que tenga que hacerse el cambio de mando, el traspaso de poder y la creación de un tercer estado gobernante del mundo, se necesitará una tercera guerra en la que Israel demuestre su posición como potencia mundial, quizás estrenando un tipo de arma nunca antes vista y/o un ataque nuclear. El agitado 2011 en medio oriente muestra que las cosas se están precipitando. Primero necesita terminar la situación en Siria y luego de eso, Israel tendrá todo listo y dispuesto para invadir y atacar a Irán.

Palestina y los palestinos por más de cien años han sufrido la invasión, el exilio, la opresión, el exterminio, la muerte y el silencio de su voz debido a la satánica causa del Sionismo, el sufrimiento experimentado por los palestinos es el precio que han tenido que pagar para que el imperialismo, el Nuevo Orden Mundial, termine de construir la cuna del anticristo. Hoy se enfrentan a la guerra mediática que pretende borrar cualquier registro histórico de la existencia de una Palestina con historia y cultura propia,  y que los ha representado, junto con todas las naciones árabes y musulmanas, como atrasados, violentos, irracionales y terroristas.  Un invasor es un terrorista y un invadido tiene que luchar por defender sus tierras y sus vidas.  El crear campos de refugiados, es un crimen de guerra y que estos no puedan volver a sus casas también lo es. Por sobretodo es inaceptable que hasta hoy sigan existiendo campos de refugiados, muros de separación, leyes de segregación, limpieza étnica y se pretenda hacer creer al mundo que vivimos en la cúspide del desarrollo humano y que Israel es un país de paz que está en peligro. Todo esto en nombre de un viejísimo plan que está a punto de culminarse, uno que se ha tejido desde la oscuridad, desde la punta de la pirámide.

Este texto va dedicado a todos los valientes palestinos quienes en su vida cotidiana nos enseñan verdaderas lecciones de humanidad y de vida.  La humildad y la cordialidad hospitalaria de ellos, brilla en contraste a la desconfianza de parte de los israelíes desde el primer momento que entras al aeropuerto.  Actualmente esa desconfianza comienza en los aeropuertos de Europa, dónde se cancelan vuelos a gente que se manifiesta a favor de Palestina, al tiempo que un judío de cualquier lugar del mundo puede hacer el servicio militar en Israel.

Mientras Israel te recibe con interrogatorios  y metralletas, Palestina te recibe con sonrisas y café caliente.

También va dedicado a quienes lleven la causa palestina en su corazón y exponen la mentira del Estado de Israel.

A todos los palestinos, la Verdad les entregará la Victoria.

1. El Aeropuerto en Tel Aviv – Jerusalén.

Fue un largo viaje para nosotros  desde Chile a Tierra Santa. Dos vuelos, más de 20 horas en total.  En el aeropuerto Ben Gurion estábamos listos para mentirle al Estado de Israel (como dijo nuestro taxista el último día: “en este país si mientes estas bien, pero si dices la verdad, te vas a la cárcel”). No fueron más de cincuenta metros los que caminé por la plataforma del aeropuerto y ya podía ver a la soldado caminando de lado para ponerse en mi camino. ‘Pasaportes por favor’, dijo y comenzó el primer interrogatorio: “¿Qué relación tienen ustedes? ¿Por qué vienen a Israel? ¿Dónde se van a quedar? ¿Qué lugares van a visitar? ¿Tienen algún contacto aquí?”.  Luego llegamos a inmigración, un desagradable joven atendía la caseta e hizo preguntas similares, llamó por teléfono y habló en hebreo, me miró con desconfianza. Prácticamente nos tiró los pasaportes en la cara. Menos de cinco metros detrás, una mujer muy joven detuvo nuestro camino de nuevo, tercer interrogatorio, las mismas preguntas y nuevas: “¿Tienen reservas? ¿Entonces qué harán si no encuentran habitación? ¿Cómo pronuncias tu apellido?”. Finalmente juntamos nuestro equipaje y viajamos a Jerusalén donde nos quedamos por dos días.

En la ciudad antigua de Jerusalén la tensión está muy presente, pero no es hablada. El elefante está en la habitación. La gente parece estar muy tensa, las calles estrechas llenas de gente, llenas de colores y olores, pasan judíos, pasan musulmanes, pasan cristianos, pasan militares, pasan turistas y de cuando en cuando una moto o un auto. El ruido y los gritos parecen ser comunes, uno no entiende lo que hablan y pareciera que estuvieran peleando, cabe preguntarse si es la dureza de los idiomas árabe y hebreo lo que suena así para nosotros o es la historia de estas tierras y sus personas la que se expresa en el tono de voz en la gente en Jerusalén.

Nos quedamos en un hostal para viajeros independientes, el hostal Abraham. Por un lado se siente la buena onda y apertura juvenil, pero existe siempre una tensión por debajo al relacionarse con los israelíes que atienden. Es como si sintieras que bajo la cara amable hubiera montones de prejuicios aprisionados queriendo salir. Quizás fue solo mi impresión, pero al menos la ‘buena onda’ se siente incompleta. Mujeres negras atendían el servicio a la habitación y los servicios de aseo ¿israelíes o palestinas? No lo sé. Me llamó la atención el hecho de que me agradecieran cuando les dije que no era necesario que pasaran a limpiar la habitación cuando ofrecieron sus servicios en la mañana, parecían aliviadas.

2. Experiencia personal en checkpoint (puesto de control militar israelí). Llegada a la ciudad de Nablus, campos de refugiados de Askar y Balata.

Tomamos un taxi de vuelta al aeropuerto en Tel Aviv para conocer a los otros del viaje. Desde ahí iríamos a Nablus, donde visitamos el campo de refugiados de Askar.

Tomamos el taxi junto al Huerto de los Olivos. Ese día era la marcha mundial a Jerusalén por lo que la cantidad de policías en la calle, en especial en torno a la ciudad antigua, era mayor. Estaban ubicados en puntos estratégicos. El taxista era palestino y tenía familia en Chile, compartió sus experiencias y opiniones conmigo. Hablamos muy abiertamente y me dio la pagina web de un centro de información creado por los residentes de Silwan y Wadi Hilwa (silwanic.net). Hay un puesto de control justo antes del aeropuerto, un soldado con su metralleta colgada a su derecha me entrevistó mientras estaba en el auto, con la puerta abierta. Se llevó nuestros pasaportes (el mío y el del taxista, no el de mi compañera) y fue a la base. Estaba nervioso y tenía que mentirle. Me pidió que le mostrara mi boleto de avión y se dio cuenta de mi nerviosismo por mis temblores. Cuando me preguntó acerca de ello, le dije que esto era incomodo. Después de  hacerme bajar del taxi y quejarse de que le dije que tenía una maleta pero que tenía dos, me dejó partir.

Nos juntamos con el grupo y partimos a Nablus. El checkpoint en Nablus estaba vació, pero yo todavía estaba asustado al pasar por éste en el bus. Llegamos de noche al campo de refugiados Askar y nos recibieron en el Hewar Center (http://www.hewar-pal.org), con una hospitalidad especial que más tarde entenderíamos que es propia de la cultura palestina. Café con cardamomo, te con menta, son, además de las sonrisas, base fundamental de esta hospitalidad.

Nablus es una ciudad desarrollada, pero citada por 3 checkpoints (puntos de control militar existentes en toda Cisjordania y en Franja de Gaza) donde soldados israelíes deciden quien pasa y quien no, y rodeada por asentamientos israelíes ilegales. Nablus lucha por recuperar su posición económica de antaño. Dos campos de refugiados con más de 60 años de antigüedad. Palestinos que fueron retirados de sus hogares han vivido por décadas guardando aun las llaves y los papeles de derecho a propiedad de sus tierras confiscadas, esperando y heredando a su descendencia la esperanza del tan anhelado retorno.

Nos quedamos en el hostal Beit al-shams (http://www.nablusguesthouse.ps/), un lugar sumamente acogedor y tranquilo, daba la sensación de haber tenido un momento de gloria en antaño, ahora se veía como repuntando, remozándose y aspirando a más, mientras estuvimos ahí vimos llegar y partir varios visitantes de distintos países. En la mañana visitamos el campamento de refugiados de Askar. Data, como muchos campos de refugiados, desde el comienzo de al-nakba  (la catástrofe, así es como llaman los palestinos a la creación del estado de Israel) y sus años posteriores. Recibiendo gente deportada de otras ciudades, personas quienes aún guardan las llaves y los papeles de propiedad de sus antiguos hogares. Por ello es que la llave representa la eterna esperanza del ‘derecho al retorno’ de los palestinos. Ahí, con la ayuda y coordinación del Hewar Center  y la UNRWA los niños tienen un lugar para estar en su tiempo libre, fuera de la escuela y en vacaciones, para participar de actividades formativas donde aprenden y reciben talleres de distintas actividades como futbol, ‘dabka’ que es el baile típico palestino, artes marciales, teatro, etc.

Nos llevaron a caminar por el campamento. Lo primero que uno encuentra son los niños en las calles, jugando entre sí,  mirándolo a uno, extranjero, con curiosidad y acercándose a nosotros diciendo con un marcado acento: ‘What’s your name?’  Ríen cuando oyen nombres que nunca habían escuchado y piden fotos, se abrazan cariñosos y caminan revoloteando alrededor, llamando a más niños. Se asoman por las ventanas, los techos. Adultos casi ni se ven, solo algunos en los almacenes y las señoras en sus casas.  En Askar el 40% de la población son niños de cero a catorce años. En todos los campos de refugiados de Palestina se dan porcentajes similarmente altos en la población infantil, como es el caso de Hebrón dónde llegan a ser el  45% según datos de la UNRWA.

Pasamos por el colegio ‘Askar Basic Boys School nº1’, nos cuentan que durante la segunda intifada (2000-2005), este fue usado como cárcel por los militares israelíes.

Sobre las montañas que rodean la ciudad, como en todas las ciudades palestinas, están los asentamientos israelíes. Los israelíes invasores, financiados y armados por el gobierno israelí construyen sus lujosos hogares con todas las comodidades que carecen los palestinos. Vale la pena insistir un poco en el hecho de que son civiles sin entrenamiento, llenos de odio, y que reciben armas de parte del estado de Israel, mientras un palestino armado puede ser considerado terrorista. Además siempre están acompañados por bases militares con torres que intervienen las comunicaciones de los palestinos, incluyendo el internet.

De vuelta en el Hewar, sus voluntarios nos esperaban con una abundante y rica comida. Mucho arroz, pollo con almendras, yogurt y una rica variedad de verduras estimularon de sobremanera nuestros paladares y nos dejaron satisfechos por varias horas.

Luego un grupo de niñas de entre 6 y 10 años hicieron para nosotros una presentación del baile típico palestino la ‘dabka’.  Yo estaba a tope, oculte mis lágrimas y lloré por dentro. ¿Cómo puede ser que estas niñas tan lindas y amorosas estuvieran sufriendo por una guerra que nunca conocieron? ¿Por qué yo, extranjero, tengo más derechos que ellas en su propia tierra?

Luego de su presentación se nos acercaron para intercambiar, se adueñaron de las cámaras de fotos y ellas se volvieron espectadoras de estos extraños occidentales, con extrañas ropas, nombres, idioma, costumbres, que las venían a visitar. Dos se me acercan y me piden dinero para comprar helado. Yo pensé que era para ellas, cuando volvieron nos trajeron un helado para mí y uno para mi compañera.

Nunca voy a olvidar sus sonrisas, su fuerza de vida, su alegría y su entusiasmo ante todas las cosas que surgieron durante el intercambio. No voy a olvidar como, después de pocos minutos de compartir con gente desconocida podían decir abiertamente, ‘I love you’.

3. Hebrón.

Es la única ciudad en la que los colonos no están solamente alrededor, sino también dentro de la ciudad. Construyen, ilegalmente, sus casas sobre las casas palestinas más pequeñas. Arrojan piedras sobre la gente palestina y también su basura. Haciendo imposible el uso de algunas partes de la ciudad. En otras partes, como las calles del mercado, tienen que acostumbrarse a vivir con rejas que contienen la basura y las piedras, desde que pusieron las rejas, los colonos comenzaron a tirarles agua sucia.  El campo de refugiados de Hebrón comenzó con solo 150 personas, actualmente son más de 6.000. Cuenta con más de 500 colonos y 1500 soldados israelíes.

El conflicto de Hebrón radica en que después de Jerusalén, Hebrón, es la segunda ciudad más santa para los judíos. También existe un fuerte rencor por el evento conocido como  La Masacre de Hebrón en 1929. En esta ciudad Abraham construyo el primer altar al Dios Único y aquí compró las tierras para construir la tumba de su mujer. De hecho la tumba de Abraham y su familia se encuentran en la Mezquita de Abraham, o Tumba de los Patriarcas para los judíos.  ¿Cómo es que se conllevan la vida religiosa y la conducta de bestias (a falta de una mejor palabra)? Una pregunta que solo los colonos pueden responder. Ningún pacto de Dios es incondicional, por ende un pueblo elegido debe tener una conducta acorde y, sinceramente, ni siquiera una bestia tiene una conducta tan despreciable como la que tienen los colonos israelíes. No hay bases religiosas que justifiquen nada de lo que se ha hecho en Tierra Santa en nombre del Estado de Israel, supuestamente creado para establecer una nación judía, por ende un estado teocrático, pero que finalmente creó un Estado con formato secular europeo, como cualquier otro.

El camino desde Nablus a Hebrón, que está a 30 kilómetros al sur de Jerusalén, fue largo, más de lo que debiera ser,  ya que los ciudadanos palestinos tienen prohibido el acceso a las carreteras israelíes, y deben ir por vías alternativas que son mucho más largas, Israel juega con el tiempo. Un cerro nos ofreció un lindo mirador mostrándonos en la distancia el brillo dorado del Domo de la Roca, mezquita Qubbat Assajra, en Jerusalén.  La sensación de cercanía por tenerla a la vista, contrasta con la sensación de distancia ya que palestinos de otras ciudades, como nuestro chofer y nuestro guía, tienen prohibido el acceso a Jerusalén. No pueden ir a rezar al templo más santo de su propia tierra.

Nos recibieron en el Comité de Rehabilitación de la ciudad (http://www.hebronrc.org/index.php) Después de recorrer parte de la ciudad y el campo de refugiados donde vimos las calles bloqueadas, la basura sobre las rejas, los grafitis de odio en las paredes, las casas de los colonos, visitamos la Mezquita de Abraham. Su acceso está bajo control militar israelí. De hecho, la mitad de la Mezquita pertenece a los judíos y es usada como sinagoga. En 1994 un judío extremista, israelí-estadounidense, entró a la sinagoga y mató a 29 musulmanes que rezaban en su interior. El incidente terminó con un total de 35 muertos. Este es el mapa de wikipedia de la mezquita: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Machpela_eng.jpg

Al entrar por el puesto de control militar, los detectores de metales sonaban cada vez que uno de nosotros pasaba, pero no éramos revisados por ser turistas. Nuestro guía, tuvo que mostrar un permiso especial y quitarse su cinturón para poder pasar por el detector de metales.

4. Belén, campos de refugiados Dheisheh y Beit Sahour. La galería del muro.

Después de visitar Hebrón llegamos en la noche al centro Phoenix en Belén (aquí)  donde nos quedamos por dos noches. Durante la primera noche hubo una operación militar en el campo de refugiados Dheisheh, gracias a Dios nadie fue arrestado ya que son tan inteligentes como para huir de los soldados israelíes sin ser encontrados. Nuestro guía comentó que en casos así, los soldados israelíes dejan una invitación en la puerta de las casas para que las personas vayan a la estación para ser investigados.

Visitamos el campo de refugiados Dheisheh. Los niños nuevamente se acercan con curiosidad a mirar y saludar. Los murales de este campo de refugiados muestran la crudeza de la guerra y el dolor en sus habitantes tanto por la violencia como por el anhelo de retornar a sus ciudades originarias. Un torniquete de un antiguo control militar queda como recuerdo de la segunda intifada, en su interior cuelgan llaves, símbolo del derecho al retorno.

Las casas de este campo de refugiados fueron en un comienzo financiadas por la ONU. Eran cuatro paredes de concreto de 3m x 3m con pequeñas ventanas metálicas. Con el tiempo, quienes podían, construían sobre esta base, poniendo las escaleras por el exterior debido a la falta de espacio. Es normal que los soldados israelíes destruyan sus casas, por esto, nos contaba nuestro guía, que cada vez que sus casas son destruidas las vuelven a construir más fuertes y mas lindas. Un ejemplo de esto era una bella casa que había sido destruida tres veces.

En el campo de refugiados de Beit Sahour visitamos el Centro de Rehabilitación Al-Basma (click) donde trabajan con adultos con discapacidades mentales y físicas, entrenándolos en labores de acuerdo a sus capacidades. Con el trabajo que ellos hacen, costean y ahorran parte de sus necesidades. Crían sus peces y sus verduras para alimento, reutilizando el agua de los peces para regar las plantas. Ahorran la calefacción creando sus propios bloques que usan a modo de leña a partir donaciones de aserrín sobrante de los carpinteros, mezclado con papel  y prensado.

La segunda noche tuvimos dos entrevistas, primero con el ‘Ministro de Asuntos de Prisioneros’ (www.freedom.ps) Este ministerio fue establecido en 1998 por Yasser Arafat, se ocupa de los prisioneros y ex detenidos y sus familias, dándoles apoyo humanitario, social, legal y político. Su misión es liberar a todos los prisioneros palestinos de las cárceles israelíes, dándole prioridad a sus causas y apoyo en servicios que les son negados en las cárceles israelíes: cuidado médico, cantinas, salarios mensuales, tuición universitaria, seguro de salud, asistencia legal y el pago de una porción de la fianza. Los servicios para los ex detenidos son: entrenamiento vocacional, educación universitaria (hasta el 50%), prestamos, seguro de salud, guía psicológica y sociológica, pago por desempleo.

El ministerio también monitorea todas las violaciones israelíes de los derechos de los prisioneros en concordancia con los acuerdos y convenciones internacionales. El ministerio también se preocupa de dar reportes noticiosos y publicaciones acerca de los prisioneros y coordinar con organizaciones internacionales y de derechos humanos. También trabajan con la sociedad local para organizar campañas de solidaridad y diferentes actividades que puedan ayudar a los prisioneros.

Luego hablamos con un hombre quien durante su vida ha sido arrestado en distintas ocasiones habiendo pasado más de ocho años en la cárcel. Nos contaron la verdad acerca de la condición de las cárceles israelíes. Los detenidos prácticamente no tienen derechos, están incomunicados de sus familiares, quienes rara vez pueden verlos, y sus problemas de salud no son atendidos.

Hay tres tipos distintos de arrestos: -Arrestos sin razón: hechos al azar durante operaciones militares nocturnas en campos de refugiados. –Arrestos por causas reales: gente que ha estado involucrada en hechos de violencia. –Arrestos Administrativos: basados en la sospecha, la detención dura tanto como la “investigación”, que puede ser desde un par de meses hasta años, después de eso recién se dicta la sentencia. En muchos casos, una vez terminada la investigación y sin haber encontrado causas, al momento de ser liberado el detenido, es devuelto a la arresto administrativo y la “investigación” continúa.  Esta investigación se basa en interrogatorios y torturas para hacer que el arrestado dé nombres de las personas con quienes se vincula en caso de estar relacionado con organizaciones que el Estado de Israel pueda considerar peligrosas. Más del 90% de las familias palestinas han tenido al menos a uno de sus integrantes arrestados. Nos cuentan, con un torcido sentido del humor, que una condena de diez años es una condena pequeña y que si te dan diez años debes poner la cama cerca de la puerta.

Los arrestos son hechos en operaciones policiales o militares nocturnas, en las que los soldados, entran, metralleta en mano, a las casas de palestinos, con altavoces, bombas lacrimógenas e incluso perros. Dan vuelta todo en sus casas, derriban muros, humillan a los habitantes, le pegan a la familia ante el padre, le pegan al padre ante la familia. Al detenido, le vendan sus ojos, lo suben al vehículo y dan vueltas y vueltas antes de llegar al centro de detención, Israel juega con el tiempo. Mientras el detenido espera ser trasladado, aún con la venda en los ojos, es golpeado en el piso continuamente por los soldados que le están rodeando. Lo dejan dormir un rato y lo despiertan para alterar su percepción del tiempo.

Parlamentarios y líderes de organizaciones son recluidos en pequeñas celdas individuales de 3x2m. Lo mismo para los prisioneros que tienen influencia sobre otros al interior de las cárceles. Su único contacto con seres humanos puede ser, por años, reducido a la mano que les arroja comida bajo la puerta. Estas celdas no tienen baños.

Los prisioneros en huelga de hambre, luego de un periodo de semanas en que los guardias de las cárceles ignoran esta huelga, son alimentados a la fuerza por los soldados israelíes por medio de sondas. Algunos mueren por el hecho de que las sondas se desvían hacia el sistema respiratorio en vez que al digestivo.

No entraré en detalles acerca de las torturas para interrogatorios durante el periodo de detención administrativa, pueden imaginar la crueldad de los soldados y la policía israelí, quienes trabajan incluso con psiquiatras especializados en tortura. Pero debo mencionar el tipo de arresto que nunca es mencionado y que es el más triste de todos, el cementerio de números. Si a un prisionero le es dada una sentencia, y si este muere durante el proceso, el cuerpo no es devuelto a la familia hasta que complete la condena  guardado en un refrigerador. Todo esto para desmoralizar en particular a las familias musulmanas, quienes por tradición deben enterrar el cuerpo lo antes posible.

El proceso de juicio es como una obra de teatro, dijo el ex prisionero. Al detenido se le vendan los ojos y es sentado en una silla incomoda, solo su abogado puede hablar, un receso y puede hablar con su abogado,  no importa lo que diga, todo depende del juez israelí.

Al día siguiente nos llevaron a visitar el muro de apartheid una parte de este al menos. El muro está siendo construido desde la segunda intifada. Son ya 800 kilómetros rodeando el Banco Oeste (Cisjordania) violando la división hecha por el tratado inicial de la ONU. Entre 5 y 12 metros de altura, con puestos de control militar, torres de vigilancia, cámaras de seguridad y armas manejadas vía computador que son sensibles al movimiento y disparan automáticamente.

Este muro impide la libre circulación de los palestinos quienes, en muchos casos, deben pasar por puestos de control militar para ir a sus colegios, trabajos, visitar otras ciudades, etc. El control de estas bases militares depende del capricho del soldado a cargo, quien puede decidir dejar o no pasar a alguien. En ciertos casos, nos contaban, suelen hacer diferenciaciones religiosas, dejando pasar a cristianos y no a musulmanes, para generar así un conflicto entre ellos, palestinos todos. El antiguo ‘Divide y Conquista’. Pero los palestinos tienen claro que tienen que mantener la unidad.

El muro acompaña carreteras exclusivas para israelíes, para quienes toma poco tiempo moverse entre una ciudad y otra, a diferencia de los palestinos que tienen que rodear esos caminos por vías más largas y pasar por los puntos de control, si es que los dejan pasar generando segregación y apartheid.

En  Beit Sahour conocimos el Al-Awda Youth Activities Center ([email protected]), ubicado en un edificio antiguo, rehabilitado en 1998 por el Ministerio de Turismo y Antiguedades, el directorado de antigüedades en conjunto con el programa de desarrollo de las Naciones Unidas y financiado por el gobierno de Japón.

5.  Ramallah, Bil’in, campo de refugiados Al-Yalazon.

En Ramallah nos entrevistamos con una mujer miembro del parlamento. Comentó entre otras cosas que las reuniones del parlamento son escasas debido al asunto de la ‘seguridad israelí’. La Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania está a cargo de Al-Fatah y no pueden tener reuniones con el gobierno de Hamas quien está a cargo de Franja de Gaza. De hecho no existe un tránsito real entre Gaza y Cisjordania lo que impide una verdadera unidad de Palestina. Aun si quisieran tener reuniones por internet, estas son detectadas rápidamente por Israel y detenidas por operaciones militares que terminan con arrestos.

Luego visitamos la cercana aldea de Bil’in. Ellos se han juntado desde 2005, cada viernes después de rezar,  para protestar contra la opresión israelí en los puntos de control militar. Con esto han logrado desviar el camino del muro. Mientras estuvimos ahí, viendo el muro y la cerca de alambres de púas, los restos de bombas lacrimógenas en el suelo y los carteles que advierten que quien ‘dañe o cruce la valla pone en riesgo su vida’, soldados israelíes nos oyeron y se asomaron desde el otro lado del muro.

De vuelta en Ramallah visitamos la tumba de Yasser Arafat. El mausoleo mide 11×11 metros, conmemorando su fecha de muerte.  Israel no permitió que su  entierro fuese en Jerusalén, una inscripción fuera de la tumba muestra la distancia a Jerusalén, poco más de 14 kilómetros, que de hecho parecen mucho más.

Luego visitamos el campo de refugiados de Al-Yalazon, estuvimos en un centro llamado Palestinian Child Club (Club de Niños Palestinos).

El centro tiene como objetivo concentrarse en las capacidades de los niños y tratar de mejorarlas dándoles una oportunidad de ser más creativos. Darles el equipamiento necesario, implementos, espacio y salas para practicar éstas actividades.  Motivar el espíritu de equipo en los niños, fortaleciendo sus habilidades intelectuales y de liderazgo y mejorar su espíritu cooperativo.  Introducir las artes folclóricas a los niños y entrenarles para familiarizarse y practiquen las habilidades artísticas en sus vidas.  Darles consulta de apoyo sicológico para los niños por consultantes especializados. Integrar a los niños discapacitados con la comunidad local.

Es el único lugar que se hace cargo de supervisar las diversas necesidades de los niños, en particular entre los 6 y 12 años. Establecieron el club para llevar a cabo varias actividades útiles, darles guía, ayuda en la crianza de los niños y tratar de dirigirlos basándose en las reglas de la Ley Internacional de los derechos del niño en todos los distintos campos.

Almorzamos con distintos voluntarios que estaban en el club infantil, nos contaban sus historias. Una profesora de chelo estaba de voluntaria desde hace meses, por ser polaca no tuvo mayor problema en el aeropuerto, cuando le preguntaron en inmigración el motivo de su viaje, ella dijo la verdadera razón de su viaje y la pudo ingresar sin problemas. Pero cuando quiso llevar a los niños a un concurso de orquestas infantiles en Jerusalén, en el checkpoint se les negó el acceso y tuvieron que devolverse.  La otra voluntaria venía de estados unidos, ella y su hermana tenían pasaporte palestino, ella ingresó a Palestina desde Jordania, pero su hermana, que llegó al aeropuerto en Tel Aviv, le fue denegado el acceso, por su pasaporte palestino.

Pasamos la noche en la casa de una familia en un campo de refugiados. Un departamento en el tercer piso de un edificio aún en construcción. Estaba a penas amoblado, pero contaban con colchones y frazadas suficientes para todos. Tenían poca agua.

6. Yenín.

Aquí el clima es caluroso. Las calles son coloridas y están llenas de vida. Visitamos un centro para jóvenes llamado Omniah Youth Center ([email protected]; [email protected]), Omniah en árabe significa ‘Un Deseo’

El centro fue fundado en 2006 por jóvenes que ya habían estado trabajando con distintas organizaciones, tienen múltiples actividades con las que apuntan a beneficiar y ayudar a tantos como sea posible de los grupos sociales que necesitan ayuda. Trabajan con jóvenes, mujeres, niños, familias pobres y huérfanos., lo que los hace distintos a otros institutos en Yenín cuyas actividades son limitadas. Tienen cientos de voluntarios locales de todas las clases y posiciones en quienes dependen, a diferencia de otros que dependen de voluntarios extranjeros, entonces cuando estos voluntarios extranjeros se van, tienen que cerrar. Los obstáculos financieros son su preocupación principal en este periodo y esperan ser capaces de superarlo pronto.

Luego visitamos el Centro de Actividades femeninas donde tienen kindergarden y empoderan a las mujeres con distintos talleres de capacitación para que empiecen sus propios negocios, especialmente viudas y esposas de hombres discapacitados por la guerra. Producen jabón de aceite de oliva, productos de belleza, cremas para la piel, bolsos y productos hechos a mano. Lo lamentable es que no tienen un mercado para todos esos productos.

Durante la segunda intifada el campo de refugiados fue bombardeado desde el aire y atacado por tanques durante la segunda intifada. En los edificios aun hay marcas de balas de este periodo. Una estatua en forma de caballo y hecha de partes de autos destruidos conmemora los eventos.

De vuelta en Nablus pasamos el anochecer en un mirador en un cerro que nos daba una vista panorámica de toda la ciudad. Se dio un ambiente agradable mientras tomábamos té y fumábamos del narguile viendo cómo salía la luna detrás de unos árboles, hubo interacción incluso con familias palestinas que también visitaban el lugar.

7. Jericó.

Aquí el clima es desértico, el aire es pesado, salado, y en este entorno se dan los dátiles más dulces del mundo. En el camino se ven variados campos de cultivo de palmeras datileras, estas tierras han tenido esta función por décadas. Como se puede suponer, alguna vez pertenecieron a agricultores palestinos.

Visitamos otro centro de actividades para mujeres con su nuevo edificio en cuya construcción participaron las mujeres del centro trabajando codo a codo junto a los hombres. Tienen Kindergarden, clases de cocina, biblioteca y un salón de belleza. Anhelan tener un centro de internet pues las mujeres no visitan los centros públicos de internet, y necesitan más implementos para su cocina y sus talleres. Tienen una escasez de agua importante.

Volvimos a Nablus de noche. Compramos productos del Hewar Center, libros y otros. Luego nos dedicamos en la noche más que nada a respaldar los archivos que, junto con los libros, tendrían que ser mandados por correo para no tener problemas en el aeropuerto.

8. Escape de Israel.

Fuimos advertidos de los riesgos en el aeropuerto. Podrían habernos pedido las contraseñas del computador y de las plataformas sociales de internet, podrían habernos quitado la memoria del computador. Un inspector podría haber revisado nuestros equipajes, las fotos, etc. Podríamos enfrentar la prohibición de entrar a Israel por diez años, pues mentimos al entrar y fuimos a apoyar a Palestina. Para prevenir eso hicimos archivos ocultos en los computadores y tarjetas de memoria para guardar las fotos, algunas fueron respaldadas en DVD, enviadas por correo en una caja con otros materiales que compramos como libros, kufiyyas, tarjetas de contactos de los centros que visitamos.

Camino al aeropuerto recité los primeros diez versos de Surah al-Kahf (Capitulo 18 del Corán) para protección contra el anticristo. No tuvimos problemas en el punto de control en el que fui interrogado la semana anterior. Llegamos al aeropuerto y enfrentamos otro cuestionario por parte de la mujer a cargo “¿Cuál es la relación entre ustedes? ¿Hace cuanto han estado juntos? ¿Viven juntos? ¿Qué lugares visitamos? ¿Cómo se pronuncian tus apellidos?”. Mientras nuestras maletas estaban en las maquinas de rayos X, los ciudadanos israelíes que partían no tenían que ser interrogados ni revisados por los rayos X. Hablamos con una pareja de ancianos argentinos quienes vivían en Israel, cuando le dijimos que éramos de Chile, el primer comentario de la mujer fue relacionado a la guerra entre Chile y Argentina. Mientras, uno de los viajeros españoles fue revisado en busca de material explosivo y tuvo que abrir sus maletas para esa búsqueda, en dos ocasiones distintas, solo porque pasó unos días en Marruecos un par de semanas antes.

La inspección en el aeropuerto no fue tan exhaustiva como esperábamos que fuera. En el avión la sensación final era de no querer volver y una sensación de alivio de habernos librado de los peligros que plantea el Estado de Israel. Venían emociones  mezcladas y mientras comentábamos, una anciana israelí nos escuchaba y nos miraba duramente. No me sentí mal de sostenerle la mirada y luego quitársela.

Aquí extrañamos a la gente palestina que conocimos, al igual que al grupo español. Sentimos una profunda responsabilidad de contarle al mundo acerca de lo que sucede. Y desaseamos volver a Palestina algún día, si Dios quiere.

9. Qué enseñan los Palestinos.

Arrinconados en sus propias tierras, ancianos, adultos,  jóvenes y niños, todos enfrentan un mismo sufrimiento y un mal común que ha durado años. Carecen de libre movilidad, no pueden ver el mar, no los dejan rezar en el templo más santo de su tierra, tienen que enfrentarse a diario a controles militares, tienen que vivir la humillación y violencia de parte de los colonos israelíes, sufren arrestos humillantes en la mitad de la noche, sin razón y el juicio por el que pasan no es juicio, sufren desalojos y expropiaciones, no tienen agua suficiente, no tienen suficiente salud, no tienen suficiente dinero, no pueden ejercer sus carreras después de terminarlas (en caso que las terminen),  no tienen un reconocimiento oficial como nación y el mundo no oye sus reclamos porque los medios de comunicación internacionales responden a la agenda Sionista.

Sin embargo, al no tener todo esto tienen mucho más que nosotros y al solo conocerlos dan una lección de vida. En parte son como enciclopedias humanas, conocen su historia al revés y al derecho, en cada rincón de Palestina sabrán contarte una historia de ése lugar.  Su hospitalidad derrite todos los hielos, su alegría sorprende especialmente ya que para nosotros, con comodidades de sobra y acostumbrados a ser manipulados por el miedo, todo es tan atroz que viviendo como ellos no tendríamos la entereza para enfrentar la situación sonriendo como ellos lo hacen.

Como dice Rafeef Ziadah en su poema, los palestinos enseñan vida.  Enseñan valentía y determinación. Son 64 años desde la nakba y son más de 100 años desde el comienzo de la invasión judía, hoy todos los palestinos han nacido y han sido criados en la resistencia.  Es la guerra mediática del Nuevo Orden Mundial la que los ha asociado con el terrorismo y la testarudez violenta, guerra que ha durado los mismos años que la invasión judía –invasión terrorista, caracterizada por violencia testaruda-, guerra que ha hecho creer al mundo que quien se inmola en un atentado suicida es visto como héroe. ¿Qué madre querría que su hijo muera? ¡Toda madre palestina quiere a sus hijos vivos, es el sionismo quien los ha matado todos estos años!

La guerra mediática ha hecho creer al mundo que Israel está en peligro, que los judíos están en más peligro que nunca al estar concentrados en un territorio pequeño e Israel ha aprovechado esto para lanzar todas sus ‘guerras preventivas’ contra quien le plazca. Justificando estar rodeados por supuestos terroristas, Israel ha atacado más de lo que ha sido atacado, Israel ha matado más delo que ha muerto, Israel ha destruido mientras sigue construyendo. Los hombres de religión del judaísmo tienen una importancia crucial, son quienes debieran juzgar con la mirada de su religión el actuar del Estado de Israel, y ante esa mirada Israel no es nada bueno, y a partir de ese juicio aconsejar a su gente que las acciones y los modos de actuar durante toda la historia de Israel son condenables y van en contra del judaísmo, esto sin contar el hecho de que la Torah prohíbe el retorno de los judíos a Tierra Santa por medios humanos. Sin embargo, qué podemos esperar de los líderes actuales de una religión que 2000 años atrás sus líderes fueron incapaces de reconocer al mesías y que, peor aún, todos estos siglos han hecho alarde de haberlo matado. Aquí está la prueba de su ceguera espiritual. Salvo la excepción de unos pocos movimientos en su interior, el judaísmo ha sido penetrado hasta lo más profundo por el sionismo, llegando a ser igualados el uno con el otro siendo que desde su origen, el sionismo es un movimiento declaradamente secular, al igual que el Estado de Israel que no es regido por la ley judía, sino la ley secular como cualquier otro Estado.  Será muy tarde cuando se den cuenta de que estaban siguiendo al anticristo.

Ante este panorama devastador los palestinos se levantan valientes y gritan con fuerza por su derecho al retorno y su reconocimiento como nación, alzando las llaves y la bandera palestina. Antes de que Israel los aplaste, los borre de la historia y el mundo los olvide. Hoy sus niños no les temen a los soldados israelíes, no le temen a los tanques, no le temen a las operaciones militares, etc. Los palestinos tienen un concepto de honor que acá en occidente no conocemos, tienen una fortaleza que no conocemos, tienen una valentía que no conocemos. Hemos renunciado a ese honor, a esa fortaleza y a esa valentía por unas pocas comodidades innecesarias y distractoras. Acá cada grupo particular reclama solo cuando las decisiones de los mandatarios les afectan directamente, mientras allá en Palestina, a pesar de que no exista un consenso sobre ‘que hacer con Israel’, todos juntos luchan por el bien común.

Mientras ellos nos dan una lección de vida y de humanidad, nosotros tenemos que darles nuestra voz para que el mundo sepa que quien ha sido el terrorista, el criminal, el mentiroso, el asesino y destructor es el Estado Invasor de Israel.

Es hora de que el mundo deje de pensar en los judíos como las grandes víctimas del siglo XX y que conozca al Estado de Israel como el mayor terrorista de la historia. Nuestro silencio es nuestra complicidad.

Por Rafael Allendes

Fotos: Angela Santelices

 


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