El Polígono, el campo nuclear de la URSS que dejó gravísimas consecuencias en Kazajistán

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Foto: BBC
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Foto: BBC

Las dos bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos sobre Japón, en 1945, quedaron grabadas en la memoria colectiva de la humanidad. Lo que ocurre con este hecho asesino es que muchas veces se pasa por alto y se olvida a las otras naciones que experimentaron con este tipo de fuerza. Esa es la investigación que realizó un reportaje audiovisual de la BBC, que cuenta la historia de El Polígono, una localidad ubicada en Kazajistán que fue usada por la Unión Soviética (URSS) como campo de ensayo nuclear.

El programa atómico de la URSS, según la BBC, se concretó en 1949, cuando Iosif Stalin cumplía ocho años en el poder, y cuatro después de las explosiones en Hiroshima y Nagasaki.

Las intenciones de los soviéticos, cuentan, era equiparar la carrera nuclear con el su histórico contrincante. Así eligieron este sector al sur de la actual Rusia, en Asia Central.

El Polígono fue el único lugar en el mundo en el que las personas convivieron día a día con las pruebas nucleares, expuestos de manera crónica, por más de 40 años, a la radiación. Los rastros aún se ven. El reportaje de BBC incluye imágenes de las torres de observación y los lagos de agua radioactiva que quedaron abandonados, cuando la historia de la URSS ya llegaba a su colapso.

Primero comenzaron las pruebas a cielo abierto. Karipbek Kuyukox, activista antinuclear de Kazajistán y pintor –que sostiene el pincel con la boca, pues nació sin brazos producto de estas políticas–, recordó ante en entrevista con la cadena de noticias inglesas la historias que le contaba su mamá.

“Subían a las colinas para verlas desde lo alto. Muchas veces me dijo que era un hermoso espectáculo. Empezaba con una luz brillante y luego una especie de hongo crecía hasta el cielo. Ella decía que caía la noche en medio del día, se volvía oscuro y literalmente la tierra se levantaba hacia el cielo”, contó.

Según BBC, las 456 bombas atómicas explotadas afectaron a más de 650 mil personas. Las consecuencias podrían continuar hasta la cuarta generación.

Puedes revisar el reportaje en el siguiente link.