Familia fue golpeada y secuestrada por Carabineros en Pudahuel: Los vecinos protestan

Jóvenes y adultos de Pudahuel Sur marcharon, este sábado 3 de septiembre, en protesta por una golpiza que Carabineros propinó a un padre, sus dos hijos y un amigo de éstos, la madrugada del viernes 26 de agosto pasado en el cruce de la calle Laguna Sur con el pasaje Legislación


Jóvenes y adultos de Pudahuel Sur marcharon, este sábado 3 de septiembre, en protesta por una golpiza que Carabineros propinó a un padre, sus dos hijos y un amigo de éstos, la madrugada del viernes 26 de agosto pasado en el cruce de la calle Laguna Sur con el pasaje Legislación.

Los hermanos Abel y Jesús Díaz resultaron con contusiones de diversa consideración, al igual que su padre, Fermecías Díaz, pero Miguel Arriagada, amigo que los acompañaba esa noche, sufrió una fractura de pelvis que lo mantiene postrado desde ese día.

La avanzada, que comenzó a las cinco de la tarde en la intersección de las calles Teniente Cruz con Laguna Sur y culminó sin incidentes en la esquina de Abeto con Tierra del Fuego, incluyó dos paradas: La primera, en el consultorio Gustavo Molina, cuyos funcionarios rehusaron mandar una ambulancia a los jóvenes heridos la noche en que ocurrieron los hechos, según denuncian los familiares, y la segunda, en la 55ª Comisaría Sub Oficial Cristián Vera Contreras, de Pudahuel, delegación a la que fueron llevados los adolescentes antes de ser “soltados” en la esquina de Pajaritos con Las Torres. En ambos lugares, Jaqueline Bravo, madre de Abel y Jesús, presentó cartas para denunciar la falta de atención médica y el maltrato a su familia, respectivamente.

Según Fermecías Díaz -el padre-, él y los menores no fueron detenidos, sino abordados por siete efectivos policiales que se bajaron de un furgón y entre insultos lo golpearon hasta el cansancio, para luego seguir con los jóvenes. “Me robaron el celular y me dejaron botado ahí, después salieron persiguiendo a los chiquillos, quienes al ver que me pegaban, corrieron por el pasaje”. Los menores fueron apresados unos metros más allá y reciben la misma paliza, uno de ellos, incluso, “fue subido a rastras al furgón porque se había desmayado”, aseguró Camilo Luna, testigo de la persecución cuya ventana da al pasaje donde los tres niños fueron reducidos.

Luego de que algunos vecinos del sector le prestaran ayuda, Díaz concurrió a la 1 de la mañana del día 26 a la 55ª Comisaría de la comuna a pedir explicaciones, pero la respuesta fue que no había ningún detenido esa noche y que si quería esperar tenía que hacerlo en la calle. “Ahí estuve hasta las tres de la mañana, vi entrar varios furgones, pero cuando volvía a preguntar me respondían lo mismo. Me los negaron cuatro o cinco veces, pero los tenían adentro”, explicó el hombre, quien participó de la marcha del sábado junto a su esposa e hijos.

ROBO, MALTRATO Y SECUESTRO
El testimonio de los agredidos indica que estuvieron cerca de dos horas en el patio interior del recinto policial, tiempo en el que fueron nuevamente golpeados y obligados a entregar sus calcetines, zapatillas y celulares –que no fueron devueltos-, lo que desmiente la versión dada al padre, durante ese mismo rato. “Veinte para las tres entró un superior, lo sabemos porque los demás se cuadraron, quien mandó que nos fueran a tirar al aeropuerto, pero como los ‘pacos’ tenían hambre, pasaron por el Mc Donald`s de Las Torres y aprovecharon de soltarnos ahí no más”, declaró Jesús, quien además contó que los hicieron correr en distintas direcciones pero que a Miguel, quien no podía moverse por la fractura de pelvis, lo dejaron tendido en el suelo.

Desde una central de radio taxis cercana a la esquina donde los dejó la patrulla de carabineros, Abel y Jesús pidieron una ambulancia al consultorio Gustavo Molina, pero la funcionaria que atendió el teléfono no quiso enviar el móvil, justificando que “no hay ambulancia para esos huevones porque andaban puro hueviando”. Finalmente, los tres jóvenes fueron trasladados a constatar lesiones en un auto de la misma central de taxis.

Al tratar de obtener una explicación de la negligencia del centro asistencial, la recepcionista enfatizó que los empleados del consultorio siguen órdenes y que el único que podría responder es el Director del recinto, Gustavo Rodríguez, quien no se encontraba en el lugar cuando la marcha llegó hasta ahí y se encontraba en una reunión hasta el cierre de esta nota (el lunes 5 de septiembre).

El asistente social del Consultorio, Miguel Ángel Inalef, aclaró que el procedimiento al que aluden las familias correspondía al ‘Sapu’ (Servicio de Atención Primaria de Emergencia), y no a su dependencia. «Nuestra relación con la comunidad es muy buena en geenral y nos sorprende que se haga una denuncia de este tipo», declaró el funcionario.

Por su parte, el director del ‘Sapu’. doctor Carlos Barroto, dijo que «es impresentable que un funcionario de la salud responda de esa manera a una solicitud«. Y agregó que de resultar cierto «una persona que conteste así, idependiente de si apoya o no una manifestación u otra, no debería trabajar en salud», al tiempo que declaró que se iniciaría una investigación al para saber quién pueda resultar responsable. El médico, aseguró que esa noche había cinco funcionarios de turno y que espera que las familias se acerquen a hablar directamente con él para tomar nota de los antecedentes y hacer las gestiones que corresponda.

El día viernes 26, ya a las 9 de la mañana, Fermecías Díaz vuelve a la comisaría para poner una denuncia por robo, agresión física y secuestro de los niños por aproximadamente tres horas. La causa está en la Fiscalía Local de Pudahuel.
El comandante Ricardo Contreras de la Prefectura Teniente Cruz de Pudahuel, quien el día sábado reemplazaba al mayor Cristián Pino, jefe de la 55ª Comisaría, quien se encuentra lesionado, declaró que la “supuesta detención de los tres jóvenes se hizo en el marco de un despliegue preventivo de Carabineros porque, más temprano ese día, una turba de 150 personas actuó contra las instalaciones del metro Laguna Sur”. Pero desestimó la acusación de secuestro, argumentando que toda detención se efectúa siempre dentro de los marcos de la Ley y para garantizar el orden en el sector, que calificó de especialmente problemático.

El Comandante puntualizó que, si bien la denuncia ya fue ingresada y se está evaluando hacer una investigación interna por la acusación de la familia Díaz Bravo, es primera vez que enfrentan una manifestación de los vecinos en su contra. De hecho, “no digamos que es toda la comunidad, los que marcharon hoy, son los mismos familiares y amigos de los supuestos afectados”, sugirió el oficial.

Este nuevo acto de violencia policial ocurrió la misma noche que el asesinato de Manuel Gutiérrez en manos del ex sub oficial Miguel Millacura, en la comuna de Macul, caso que inicialmente fue marcado por la tajante negativa de la Institución a investigar las responsabilidades de sus efectivos, culpabilidad que fue finalmente probada por la Policía de Investigaciones y terminó con la baja del funcionario policial.

La madre de Miguel Arriagada no quiso emitir declaraciones, por temor a represalias, pero se sumará a las acciones legales que tomarán los Díaz Bravo, ayudados por la abogada de Derechos Humanos y militante comunista, Julia Urquieta, con quien se reunirán el lunes 5 de septiembre en el ex congreso nacional.

Por Paula Figari Rojas
El Ciudadano


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