HRW señala que la UE permite los abusos en la frontera greco-turca

La organización pro derechos humanos aseguró en un informe que la Unión Europea no toma medidas contundentes para evitar el maltrato que sufren los migrantes por parte de los cuerpos represivos del Estado

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) acusó a la Unión Europea de hacer la vista gorda ante los abusos que migrantes y solicitantes de asilo llegados desde Turquía sufren en la frontera de Grecia.

«Las fuerzas de seguridad griegas y los hombres armados no identificados en la frontera terrestre entre Grecia y Turquía han detenido, atacado, agredido sexualmente, robado y despojado a solicitantes de asilo y migrantes, obligándoles luego a regresar a Turquía», señala HRW en una declaración emitida este 17 de marzo.

Altos cargos de la UE, añade la nota, elogiaron las medidas de control fronterizo tomadas por Grecia y le brindaron apoyo a través de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).

Para Nadia Hardman, investigadora y defensora de los derechos de los refugiados en Human Rights Watch, «la Unión Europea se esconde detrás de un escudo de abusos de la fuerza de seguridad griega en lugar de ayudar a Grecia a proteger a los solicitantes de asilo y reubicarlos de manera segura en toda la UE».

«Grecia debe revertir de inmediato su decisión del 1 de marzo de suspender por un mes el acceso al asilo para las personas que ingresan irregularmente al país y deportarlas, cuando sea posible, a sus países de origen o tránsito. El Parlamento griego debería investigar, y Frontex debería monitorear, cualquier abuso de la fuerza de seguridad griega y la deportación sumaria de solicitantes de asilo y migrantes. Los estados miembros de la UE deberían reubicar urgentemente a los solicitantes de asilo de Grecia a otros países de la UE y procesar de manera justa sus solicitudes de asilo», instó HRW en su declaración.

Ante la reciente escalada de hostilidades en Siria y un éxodo sin precedentes desde 2011, Turquía declaró que no puede acoger nuevos flujos de desplazados en su territorio y abrió las fronteras con Bulgaria y Grecia, tras lo cual miles de migrantes se precipitaron a cruzar hacia la Unión Europea.

Grecia endureció al máximo los controles fronterizos, suspendió por un mes la admisión de solicitudes de asilo, ordenó las devoluciones en caliente de los migrantes indocumentados y concentró a centenares de policías y varias unidades militares en la frontera, donde se registraron unos 20.000 intentos de cruce ilegal solo en los primeros tres días de marzo.

Fundada en 1978 y con sede en Nueva York, la ONG Human Rights Watch vigila la observancia de los derechos humanos en más de 70 países.

Cortesía de Sputnik

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