La disputa por una mascota que enfrenta a dos integrantes de la Armada

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Una particular disputa por una mascota tiene a dos familias en tribunales de Punta Arenas. Las esposas del jefe del Estado Mayor de la Tercera Zona Naval y de un cabo primero de esta repartición reclaman ser dueñas de una perrita de raza Golden Retriever.

La versión de Soledad Vidal

El 17 de agosto a Soledad Vidal se le perdió su perra de nombre “Bonita”, a quien asegura haber traído desde Santiago en mayo de este año. La buscó durante días, publicó un aviso en Facebook, hasta que el martes 8 de septiembre, cerca de las 8:30 de la mañana, asegura haberla divisado en una casa. “Corrí hasta la casa y le grité ‘Bonita’ y ella se volvió loca, estaba el portón abierto y le dije a la persona que estaba ahí que era mi perrita, que la habían traído hace tres semanas y él me dijo sí. ‘Ya’, le dije, ‘me la llevo porque ella es mía’”, cuenta Soledad.

La persona que habló primero con ella –un encargado de seguridad militar- llamó a la dueña de casa. “Estás equivocada, ella se llama Lola”, le respondió Alejandra Rotter. Soledad le dice que le puede demostrar que es de su propiedad. “Detrás de sus orejitas tiene el pelo cortado (yo le dejo siempre marcas de corte de pelos a mi guaguas, tengo tres más), ya que ninguno tiene chip”, argumenta.

Ante la negación de Rotter y la exigencia de documentos que acrediten que era “Bonita”, Soledad se contacta con CODDA (Corporación de Defensa de los Animales) y va con Carabineros a la casa donde asegura estaba su mascota. También estampa una denuncia por tenencia ilegal de mascota. “Le pidieron que la trajeran y ella la trae amarrada y a los momentos la sueltan y yo bajo de mi vehículo y la llamo y ella corre a mi lado por dentro de la reja”, relata. No hubo acuerdo.

Lars Christiansen
Lars Christiansen

Ante la frustración pide hablar con el dueño de casa y le informan que es el Jefe de Estado Mayor de la Tercera Zona Naval de Punta Arenas, Capitán de Navío Lars Christiansen. Soledad Vidal es esposa del Cabo 1° de esa misma repartición, Gustavo Fonseca.

La mujer consigue hablar esa misma tarde con Christiansen. “No me interesa la perra. Por mi llévatela… pero el asunto es con mi señora, es cosa entre tú y ella”, asegura Soledad que le dijo entonces el uniformado. Ambas mujeres se reúnen nuevamente, pero la cita fracasa. “Yo voy a pelear por ella porque ella es mía. Se me había perdido hace dos meses y medio”, le dijo Alejandra.

El día miércoles 9 de septiembre, Soledad consigue nuevamente hablar con Christiansen. No logra buenos resultados. Por el contrario, asegura que el marino le habría dicho que el único perjudicado sería su esposo.

Vidal plantea que en los últimos días le ofreció a Alejandra Rotter -sin obtener una respuesta positiva- que lleven a la mascota en cuestión frente a un adiestrador imparcial, para que sea esta persona el que establezca a quién responde como amo la perrita.

Mascota en casa de
Mascota en casa de Christiansen

La versión de Alejandra Rotter

La disputa significó para Soledad Vidal un recurso de protección en su contra interpuesto por Alejandra Rotter en la Corte de Apelaciones de Punta Arenas. En el escrito la esposa de Christiansen asegura haber adquirido en Viña del Mar, el mes de octubre de 2104, a un ejemplar femenino de raza Golden Retriever. Ella sería “Lola”. Junto con ello agrega en su favor que en junio de 2015 fue esterilizada, dando el nombre del veterinario y de la clínica, y asegura que el día 18 de ese mes “Lola” desapareció de su casa. Alejandra suma que luego de avisar a través de la prensa y redes sociales sobre esta pérdida y de buscarla junto a su familia, finalmente el día 17 de agosto apareció en el sector 21 de mayo de la ciudad. “Verificándose en esa oportunidad que no portaba su collar, pero que sin embargo, tenía la cicatriz reciente producto de la operación y respondía al nombre con que la habíamos bautizado”, se lee en el recurso. Luego de eso entonces decide llevársela a su hogar.

La mujer declara también que a través de redes sociales Soledad habría convocado a una “funa” en el exterior de su casa, “motivada por esta presunta apropiación y no devolución de un animal ajeno”.

Las consecuencias para el Cabo 1°  

El 10 de septiembre pasado, el Cabo 1° Gustavo Fonseca Sepúlveda fue informado de la “Amonestación Grado B” que esta disputa le trajo como consecuencia. “Desatender situación familiar, en relación a actitud de su cónyuge en el trato hacia otro miembro de la Armada, sin hacer uso de los conductos regulares, efectuando acusaciones graves por redes sociales, produciendo incitación de otros a comentarios mal intencionados, generando desprestigio hacia el afectado, su familia y la institución”, reza la sanción disciplinaria.

Ante la amonestación, Gustavo Fonseca –quien lleva alrededor de 16 años en la institución- presentó un recurso de reposición respondiendo de acuerdo a los protocolos que la Armada tiene para estos casos. En ese sentido argumentó que la decisión de su esposa de ir a la casa donde estaba supuestamente su mascota no le fue avisada por ella ni tampoco él la asesoró en dicha acción. Tampoco, agrega el Cabo 1°, él participó de la denuncia que puso su esposa en Carabineros por tenencia ilegal de mascota. Por último, agrega que fue al volver a su domicilio que Soledad le informó de lo ocurrido, asegurando haberle dicho a esta que “lo que hizo estuvo muy mal, ya que dicha situación se tenía que haber canalizado por los conductos regulares correspondientes, pues involucraba a dos servidores de la institución”.

La mascota en cuestión con el hijo del Cabo Fonseca
La mascota en cuestión con el hijo del Cabo Fonseca

Fonseca finaliza el escrito planteando que nunca ha desatendido a su familia y que lamenta lo publicado en redes sociales –“que nunca fue realizado con ese propósito de ofender a la otra familia”- sino que el objetivo era “informar sobre el hallazgo y agradecer la ayuda prestada por ese medio para encontrar a la mascota”.

“Es una persecución terrible”

Humberto Palamara, abogado que está patrocinando al Cabo 1° Gustavo Fonseca, plantea que “los hechos son de su señora, no de él. No lo pueden sancionar en su trabajo por lo que haga su señora”. Algo en lo que está de acuerdo también Soledad, quien plantea: “Ella (Alejandra Rotter) y yo somos civiles. ¿Por qué entonces mi esposo fue sancionado?… Porque la otra persona tiene más grado”, asegura.

El abogado refrenda esta visión: “Es una persecución terrible. Se le está dando la razón a la otra parte por un tema de antigüedad”, sostiene. Palamara cuestiona además que se sancione al Cabo 1° por lo ocurrido una vez que su esposa publicó en Facebook la pérdida de su mascota y que significó una serie de comentarios en contra de la institución de la Armada, frente a los que Soledad no habría reaccionado como supuestamente correspondía. “Se le está obligando (a Soledad) a tener una participación en los hechos que no es exigible”, dice el abogado, respecto a la supuesta defensa de la institución que debería haber hecho la mujer. “Tenemos Fuerzas Armadas deliberantes donde se sanciona al que no tenga su ideología”, agrega. “El perro pasa a ser la punta del iceberg; lo que está abajo es mucho peor”, dispara.

Por Daniel Labbé Yáñez

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