Derechos Humanos

Las contradicciones de Macri sobre la política de Derechos Humanos en Argentina

Hasta hace pocos meses, el actual presidente de Argentina se mostraba crítico con todo lo relativo a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia en el país. Llegó a declarar que había que terminar "con el curro de los Derechos Humanos" e, históricamente, tuvo posturas opositoras. Sin embargo, con la visita de Obama, Macri cambió rotundamente. Conoce todos los detalles a continuación.

La llegada de Obama a la Argentina el 23 y 24 de marzo, coincidiendo con el 40 aniversario de la última dictadura cívico militar que dejó la cifra de 30.000 desaparecidos, detenidos ilegales y torturados en la Argentina, más la búsqueda de 500 bebés apropiados, cuyas identidades fueron robadas, puso el debate sobre los Derechos Humanos nuevamente sobre el tapete en la Argentina.

Durante toda la estadía del mandatario estadounidense, Macri se quiso mostrar como un hombre interesado e interiorizado en todo lo relativo a las políticas relativas a la Memoria, Verdad y Justicia en el país. Sin embargo, su pasado lo condena.

Por ejemplo, en plena campaña presidencial, el líder de Cambiemos había lanzado una ofensiva frase al respecto. “Mi gobierno ha sido defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, acceso a la salud y la educación. Ahora los derechos humanos no son Sueños Compartidos y los “curros” que han inventado. Con nosotros, todos esos curros se acabaron”, declaró Macri al diario La Nación en diciembre del 2014.

Además, en 2006, y tal como consigna El Destape, Propuesta Republicana (PRO) junto a Argentinos por una República de Iguales (ARI) y la Unión Cívica Radical (UCR) -todos actuales integrantes del bloque Cambiemos- se opusieron o se abstuvieron en la votación de la ley 21.329 que estableció el 24 de marzo como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

En ese mismo sentido y durante el mismo año, Macri había señalado en conferencia de prensa: “¿Por qué siempre ponemos el eje en los militares? Acá hubo dos lados. El terrorismo y el terrorismo de estado”.

Esa última declaración muestra como el actual presidente avala la vieja y obsoleta “teoría de los dos demonios”, donde se intenta hablar de una guerra de igual a igual entre los movimientos subversivos y el Estado argentino, cuando lo cierto es que para la fecha del golpe de 1976 dichas organizaciones se encontraban mayoritariamente diezmadas y reducidas en su poder, fruto de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), encabezada por López Rega e Isabel Martínez de Perón entre 1974 y 1976.

Cabe recordar, además, que durante sus ocho años como Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Macri nunca visitó a la ex ESMA, el centro clandestino de detención más grande Latinoamérica, actualmente convertido en Espacio para la Memoria, donde conviven distintos organismos de Derechos Humanos y propuestas culturales.

Desde el sector de los organismos de derechos humanos, sostienen que tanto la visita de Macri a la ex Esma, como el recibirlos en una audiencia -luego de declarar que no podía por “falta de tiempo”- se debe a las inminentes visitas de Francois Hollande y Barack Obama, por lo que el mandatario se adelantó y no quiso quedar como un desconocido sobre el tema.

En esa misma dirección, no son gratuitas todas las críticas realizadas a Macri y su gobierno durante la masiva marcha de los organismos de Derechos Humanos el pasado 24 de marzo.

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