Más Carlos Prats y menos Pinochet

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General Carlos Prats

General Carlos Prats

Hace 41 años, en la ciudad de Buenos Aires, fue asesinado un hombre junto a su esposa. Un Comandante en Jefe del Ejército de Chile, muerto por la DINA, en el marco de la Operación Cóndor, la que fue ideada y orquestada por el entonces secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger.

No es que sea una fan declarada de las Fuerzas Armadas para hablar de uno de ellos, sino más bien sucede todo lo contrario.

Me atemoriza la posibilidad de enfrentarme a cualquiera que «siga órdenes» sin más miramientos que los de cumplir con sus superiores y me aterra la existencia de seres humanos sin discernimiento ni capacidad de acción sobre sus actos, porque he visto lo que son capaces de hacer. Sin embargo, hoy quiero conmemorar la muerte de uno de ellos porque me parece que hacía una diferencia y desde ese lugar es que lo asesinaron sus propios compañeros de armas.

Si bien, no me consta -porque no lo conocí- se dice de él, que creía que las armas que el pueblo le entrega al Ejército para defender la soberanía nacional no podían ser utilizadas para cambiar la voluntad popular expresada en las urnas. Y eso ya es bastante, considerando la memoria histórica que pesa sobre nuestros militares.

Un día como hoy asesinaron a Carlos Prats y a su mujer Sofía Cuthbert.

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Foto de prensa del atentado a Carlos Prats en Buenos Aires

Cierto es que cada 30 de septiembre, aparecen en los medios notas relacionadas a Prats y muchísimo se ha dicho ya sobre su cobarde asesinato. Por mencionar algunas de las publicaciones más notables dejo un artículo de Ciper donde dan a conocer un segmento del capítulo del libro “La secreta vida literaria de Augusto Pinochet” de Juan Cristóbal Peña, titulado Los resentimientos intelectuales de Pinochet contra el general Carlos Prats. También es justo mencionar el libro «Las Letras del Horror, Tomo I: La DINA», de Manuel Salazar, LOM ediciones, 2011 en el cap.5 que versa sobre las operaciones en el exterior que realizaba la Dirección de Inteligencia de la época y en él  hay una descripción detallada y muy buena sobre cómo ocurrió el asesinato. Finalmente en Wikipedia se puede encontrar la vida, obra y muerte del general Carlos Prats, por lo que no le encuentro mucho sentido volver a describir lo ya dicho.

*Artículo relacionadoEl asesinato del general Carlos Prats.

Visto desde el Chile de hoy

Sin embargo es bueno reflexionar en torno a la historia de vez en cuando, sobre todo y considerando el momento histórico-político por el que estamos pasando y hay ciertas «señales» en el ambiente que enrarecen la percepción del devenir de Chile.

Es cierto eso de que «un país sin memoria es un país condenado a repetir su historia», pero también es cierto que la experiencia de otros no es aplicable a la vida de otros seres humanos.

Somos víctimas y consecuencias de nuestro espacio-tiempo y, ciertamente, la irrupción de las redes sociales nos hacen sentir una suerte de «seguridad» de que lo que sucedió en Chile no volverá a repetirse jamás; pero tampoco podemos perder de vista el debilitamiento de nuestra democracia frente a los hechos de corrupción que embarga la confianza, de forma transversal, a todos los sectores de nuestra política.

Tampoco podemos perder de vista el hecho de que se está cuestionando constantemente, a través de las mismas redes sociales y de forma reiterada, la gobernabilidad de nuestra presidenta, Michelle Bachelet, bajo las mismas acusaciones (y otras peores) que recayeron sobre Salvador Allende en su momento, como es el tema de un potencial alcoholismo y una depresión severa que la tendría bajo el constante efecto de medicamentos.

Sin ir más lejos,  una columna escrita por el ex director adjunto del diario español El Mundo, John Müller (periodista chileno, oriundo de Osorno) analiza el actual mandato de Bachelet señalando que «… se habla de golpe blanco contra la presidenta y en los corrillos políticos que dimitirá después del 11 de marzo de 2016 para permitir que el Congreso elija a un sucesor por lo que resta de su mandato».

Y para que puedan corroborar lo que estoy diciendo, basta poner «Bachelet» en google para que aparezca lo siguiente:

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bachelet google

La derecha como tragedia y como farsa

Hegel dice que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen dos veces.

Pero se le olvidó agregar: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa.”

Carlos Marx

Frente a este escenario entonces, uno se pregunta si será posible que la historia vuelva a repetirse. Si los militares estarán hablando o imaginando que van a volver al poder por otros 17 años y si la derecha chilena no estará alimentando esa idea, sabiendo de antemano que Bachelet busca reformas mientras que la dictadura militar les otorgó jugosos dividendos económicos.

Por eso es que vuelvo a la figura de Carlos Prats y a la importancia en esa creencia de que las armas que el pueblo le entrega al Ejército para defender la soberanía nacional no podían ser utilizadas para cambiar la voluntad popular expresada en las urnas.

Cabe preguntarse hoy, cuántos de los jóvenes que ingresaron a la milicia tienen este espíritu. Qué les enseñan en sus respectivas escuelas. Si defienden también a la población que representa la bandera a la que le juran; considerando que decidieron entrar a una de las instituciones que ostenta una de las leyendas más negras y sobre la que pesan más asesinatos de personas inocentes. Considerando, insisto, que entraron voluntariamente a una institución en la que sus miembros son «profesionales, disciplinados, jerarquizados, obedientes y no deliberantes» tal como señala claramente la Ley N°17.398, del 9 de enero de 1971.

¿A quién le deben esa obediencia? -pienso-

Y nosotros, hasta qué punto somos capaces de»estirar» nuestras críticas hacia la política que representa nuestra democracia, sin caer en la mansedumbre ciega y poco crítica que nos trajo al lugar en el que estamos.

Hasta qué punto somos capaces de entender lo que estamos pidiendo, sin llevarnos otra vez al despeñadero de una dictadura.

Más Prats y menos Pinochet

En Prats uno se cuestiona el verdadero rol de los milicos y espero que esta nota conmemorativa a su memoria acerque a la juventud hacia ese ideal que lleva a la defensa de la soberanía nacional, y que lleva también hacia una búsqueda de la verdadera justicia social, tal como el mismo general Prats señaló en su última carta dirigida a Pinochet en donde decía lo siguiente:

«El futuro dirá quién estuvo equivocado. Si lo que Uds. hicieron trae el bienestar general del país y el pueblo realmente siente que se impone una verdadera justicia social, me alegraré de haberme equivocado yo, al buscar con tanto afán una salida política que evitara el golpe.»  Carta de Carlos Prats a Augusto Pinochet (15 de septiembre de 1973).

Lamentablemente ya sabemos que el golpe no trajo ni justicia, ni paz y que dejó detrás suyo más desigualdad y un regadero de sangre y de nombres que siguen penando ante la ausencia de los muertos y el respectivo dolor de sus familiares.

Por eso es que reitero en la idea de que me gustaría que existieran más figuras como la de Prats.

Me encantaría salir a la calle y ver un milico con admiración y no con el terror que me dejó la sola presencia del uniforme. Me gustaría saber que el presupuesto estatal que se llevan -y que costeamos todos los chilenos- sea devuelto en un entrenamiento puesto al servicio social y no en su contra. Me encantaría saber que trabajan codo a codo para construir un mejor país y que sus pensiones de lujo sean justificadas, y no que estamos financiando a un montón de zánganos preparados para matar por el mejor postor bajo el pretexto ridículo de un nacionalismo ignorante, como pasó en la guerra del pacífico, donde pelearon para que los ingleses nos explotaran tranquilos y se llevaran las ganancias, o como lo hicieron tras el golpe, para que la derecha privatizara todas las empresas que antes fueron estatales, cuyos productos y servicios eran para todos.

militares chilenos

Con Carlos Prats uno comprende que no siempre llevar un uniforme es sinónimo de crueldad ya que en su figura de a poco se renueva esa esperanza de que un día los militares de Chile vuelvan a ser útiles para toda la gente que estamos debajo de la bandera a la que juran lealtad.

En twitter: @AngelaBarraza