Pakistán planifica ahorcar a 400 personas en reacción a la masacre escolar

La política “antiterrorista” lanzada por el gobierno paquistaní provoca críticas y aumenta la amenaza de actos de venganza por parte de los talibanes. El ejército regular está atacando fuertemente las regiones que funcionan como nodos para las redes talibanes en el norte del país, y con el restablecimiento de la pena de muerte, las autoridades ahorcarán a cientos de reclusos condenados por actos terroristas.

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El gobierno de Pakistán ejecutó a dos militantes del grupo talibán el viernes pasado, sin embargo, los ahorcamientos toman forma como un acto de venganza más que justicia. Según el canal ruso RT, los militantes ahorcados no estaban involucrados en la matanza del colegio de la ciudad de Peshawar. La ONG Amnistía Internacional declara que las autoridades tratan de esconder sus fallas por proteger a los civiles que residen en territorios vulnerables, mediante la ejecución de reclusos provenientes de  grupos armados irregulares previamente condenados por actos de terrorismo.

“Esta es una reacción cínica del gobierno. Se enmascara un fracaso, [el estado] ha fallado el enfrentar la cuestión fundamental: la falta de protección efectiva de los civiles en el noroeste de Pakistán,” declaró David Griffiths, director regional de Amnistía Internacional.

Las ejecuciones son las primeras desde el año 2012, y las autoridades planean más condenas a la horca y ataques aéreos contra militantes. Pakistán levantó la moratoria sobre la pena de muerte en respuesta a la masacre de más de 140 personas, la mayoría de ellas eran niñas y niños de una escuela militar.

“Vamos a vengar la muerte de cada guerrero sagrado, causando dolor en los hogares», dijo en un comunicado enviado por correo electrónico a los periodistas en Pakistán, según el diario McClatchy. Afirman oficiales del gobierno paquistaní, que las ejecuciones “elevarán la moral de la nación”. Sin embargo, los ahorcamientos son parte de un círculo vicioso, las medidas tomadas por parte del gobierno se perciben como parte de una política de “ojo por ojo” en el conflicto con los grupos talibanes, los cuales advierten que las ejecuciones tendrán represalias.

“Es muy decepcionante que el gobierno se ha rendido por el miedo y la ira mediante la ejecución de dos personas el día de hoy. El ataque a la escuela de Peshawar fue horrible, pero más asesinatos – está vez por parte del gobierno – nunca será la respuesta para luchar contra el terrorismo y la delincuencia,” señaló Griffiths.

Según Zeenews India, seis hombres condenados han sido ahorcados y el estado paquistaní tiene agendadas dos más para el día de mañana. El periódico reporta que las familias de los dos reclusos instaron al tribunal a suspender su sentencia de muerte.

Los talibanes condenaron la decisión de reintroducir la pena de muerte y señalaron que matarán  aún más niños si el estado lleva a cabo más ejecuciones. Más de 3,000 militantes condenados por actos terroristas están encarcelados y serán ejecutados durante el próximo año, 400 de ellos serán ahorcados en las semanas que vienen, reportó el periódico McClatchy.

La Amnistía Internacional declara que muchos de los procesos judiciales contra “terroristas” en Pakistán no cumplen con las normativas internacionales de juicios justos, y varios resultan en penas de muerte. La organización internacional subrayó las fallas del sistema, haciendo referencia a un caso de un recluso que tenía 15 años cuando cometió actos de terrorismo por los cuales está condenado a pena de muerte. A fines de la semana pasada, el Ministerio Interior paquistaní recibió más de 500 peticiones de indulto en casos relacionados a fallos de terrorismo.

“El gobierno debe detener de inmediato cualquier plan para llevar a cabo más ejecuciones y reintegrar una moratoria sobre la pena de muerte”, comentó Griffiths.

Anteriormente, se ha utilizado la liberación de militantes talibanes como una medida para facilitar negociaciones de paz. Afganistán, el país vecino, ha hecho llamados para que Pakistán se involucre más en el proceso de pacificación de los grupos armados que generan actos violentos en ambos estados. Al mismo tiempo, los países tienden a echarle la culpa al otro por no tomar medidas suficientes contra las fuerzas irregulares.

Sandra Segall
El Ciudadano