“Trataron de tapar siempre los sucesos”: dirigente acusa que advertencias sobre crisis del centro juvenil de Coronel fueron ignoradas durante años

"Las autoridades, en este caso fueron un poquito mezquinas para tratar de dar solución verdadera a esos temas y la mayoría de las soluciones a veces eran solamente maquillajes que se hacían", indicó en conversación con El Ciudadano, Roberto Belmar, presidente de la Asociación Regional de Trabajadores del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil (ARTRASE)

“Trataron de tapar siempre los sucesos”: dirigente acusa que advertencias sobre crisis del centro juvenil de Coronel fueron ignoradas durante años

“Trataron de tapar siempre los sucesos”, afirmó el presidente de la Asociación Regional de Trabajadores del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil (ARTRASE), Roberto Belmar , al referirse a las irregularidades que se habrían registrado durante años en el Centro de Internación Provisoria y Régimen Cerrado de Coronel.

En conversación con El Ciudadano, el dirigente indicó que las advertencias sobre la crisis del recinto juvenil fueron ignoradas por las autoridades y que la información quedaba entrampada en los niveles intermedios. Según su testimonio, nunca hubo capacidad de tomar decisiones definitivas y, en cambio, se optó por tapar los sucesos que ocurrían al interior.

La remoción anticipada de cinco integrantes del equipo directivo es, para Belmar, la consecuencia visible de un proceso largo que se arrastra por años y que ahora derivó en una reordenación profunda del establecimiento.

Destacó que el Centro de Internación Provisoria y Régimen Cerrado de Coronel es uno de los recintos más complejos del sistema juvenil y que la crisis que saltó recientemente a los titulares de los medios no constituye un episodio aislado, sino de situación prolongada que se ha manifestado en episodios graves de violencia, falta de infraestructura adecuada, tráfico interno y deficiencias en los procedimientos.

«Las autoridades, en este caso fueron un poquito mezquinas para tratar de dar solución verdadera a esos temas y la mayoría de las soluciones a veces eran solamente maquillajes que se hacían», indicó el presidente de la Asociación Regional de Trabajadores del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil (ARTRASE), Roberto Belmar.

«Las jefaturas que ha tenido el centro no han logrado dar soluciones»

El dirigente sostuvo que estas señales fueron advertidas en reuniones, bases de trabajo y distintas instancias, pero que las respuestas de las autoridades fueron insuficientes o llegaron tarde. Para Belmar, el problema viene de años y no comenzó con la actual administración, aunque ahora haya estallado con remociones y auditorías.

La medida que puso en marcha el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil afectó a quienes ejercían la Dirección del Centro, la Jefatura Técnica, la Jefatura Administrativa, la Coordinación de la Unidad de Salud y la Coordinación de Oferta. Belmar explica que la decisión se adoptó tras supervisiones técnicas, una auditoría y el trabajo de una comisión interinstitucional, instancias que detectaron deficiencias críticas en un establecimiento que alberga a adolescentes privados de libertad.

Entre las conclusiones a las que llegó este proceso y que han sido reveladas por medios como Bio Bío Chile, figuran diversas situaciones que no siguieron los procedimientos establecidos, hechos no fueron denunciados oportunamente y falta de activación de los mecanismos de reportabilidad requeridos.

Según los antecedentes también se constataron fallas en la gestión de bienes y medicamentos, con ausencia de registros de stock y de administración de insumos, incluidos fármacos para salud mental.

“Las continuas gestiones de las jefaturas que ha tenido el centro no han logrado dar soluciones a ese espacio. Se han mantenido reuniones para poder buscar estrategias que permitan solucionar los problemas, pero lamentablemente, entendemos que las autoridades, en este caso fueron un poquito mezquinas para tratar de dar solución verdadera a esos temas y la mayoría de las soluciones a veces eran solamente maquillajes que se hacían, pero el problema de fondo persistía, que era la constante violencia, la falta de infraestructura adecuada, las formas de procedimiento que se hacían, el tráfico que había internamente, y que son temas que tienen que ser vistos por las jefaturas del centro para determinar las directrices que puedan dar pie para el trabajo hacia abajo», planteó Belmar a El Ciudadano.

Respecto de las remociones, señaló que a los trabajadores pudo haberlos tomado por sorpresa la forma y recordó que «quien ejerce jefatura sabe que asume una responsabilidad grande«.

Lamentó la pérdida de la fuente laboral, pero afirmó que “en este caso, por ejemplo, sí hubo harto tiempo para hacerle ver a la jefatura las cosas que no estaban funcionando bien, que se pudiera rectificar el camino”.

Centro de Internación Provisoria y Régimen Cerrado de Coronel.

«Trataron de tapar siempre los sucesos que acaecían en el centro»

Según su relato, los directivos priorizaron escuchar a sus asesores, fueron en otra dirección y esa dirección no dio resultado y terminó ahondando la crisis. Por eso, concluyó que, “efectivamente , la autoridad nacional y la autoridad ministerial pidió el cargo de estas personas”.

Al ser consultado sobre los antecedentes que manejaba el Ministerio de Justicia antes de que la crisis llegara al punto extremo, el presidente de ARTRASE sostuvo que la información “siempre quedaba entrampada a nivel intermedio”.

«Llegaba a la dirección regional del Servicio o a la dirección nacional, y quedaba entrampada ahí (…) nunca hubo una capacidad de tomar decisiones definitivas con respecto al problema que estaba sucediendo con Coronel, y lo hemos dicho reiteradamente, trataron de tapar siempre los sucesos que acaecían en el centro«. afirmó.

El dirigente valoró que la nueva jefatura regional haya sido “más clara, más precisa” para determinar que muchas cosas no son culpa de los trabajadores de base, sino que se cruzan por los lineamientos que entrega la jefatura o que esta no es capaz de resolver.

Señaló que a la decisión de poner en marcha una profunda reordenación en el Centro de Internación Provisoria y Régimen Cerrado de Coronel, no se llegó «por una cuestión ambigua, sino que se llegó evaluando qué procedimientos se hicieron mal, qué cosas están saliendo mal, las auditorías, el nivel de violencia, cómo se enfrentó este tema estratégicamente, y vieron que en este caso nunca hubo resultado«.

En opinión de Belmar, la medida se adoptó cuando el tema se acrecentó a nivel nacional y afectó la credibilidad de una cartera tan importante como Justicia. Por eso el secretario de Estado tomó “decisiones para salvaguardar también la institucionalidad y también salvaguardar a los demás trabajadores”.

Las cinco remociones afectaron, según trascendió por la prensa a quienes ejercían la dirección del centro, la jefatura técnica, la jefatura administrativa, la coordinación de la unidad de salud y la coordinación de oferta.

Frente a si responden a responsabilidades efectivamente acreditadas, el dirigente indicó que “siempre es del cuerpo directivo completo”, no solo de la directora. Es decir, no se trata de individualizar una culpa exclusiva, sino de reconocer que el mando directivo conduce el proceso y que, por lo tanto, debe asumir las consecuencias cuando los procedimientos fallan o cuando las advertencias no se traducen en acciones concretas.

Consultado sobre si esas jefaturas están pagando por una crisis estructural del Servicio, Belmar rechazó calificarla así.

“No podríamos determinar que fuera estructural”, porque entonces todos los centros estarían con problemas», dijo, al tiempo que recordó que hay centros en Santiago que albergan mucha más población que Coronel y no han delimitado ese tipo de problemas, o han tenido mejores estrategias y apoyo.

«Por lo menos, a nivel nacional, si bien en algunos centros sí hay un deterioro por parte de
la disciplina de los jóvenes e incidentes constantes, en este caso no podríamos hablar que era una cuestión estructural porque tendrían que ser en todos los centros del país», aclaró.

Sin embargo, reconoció que existen responsabilidades en el cuerpo directivo y mencionó que en la coordinación de salud y de oferta hay situaciones planteadas por auditorías, como “un tema recurrente de cómo había los procedimientos para los medicamentos”.

También cruestionó que cuando los trabajadores de abajo se equivocan “inmediatamente se les pasa la cuenta”, mientras que a las jefaturas “por lo general, nunca se les pasa la cuenta”.

En el caso del centro de Coronel señaló que se está «bailando al revés » , ya que a no se culpó a los trabajadores de abajo, sino a las jefaturas porque «efectivamente son las que conducen el proceso«.

Sobre las advertencias previas, Belmar ratificó a El Ciudadano que en reuniones y bases siempre se hicieron presentes los hechos correspondientes y que «varias organizaciones y los mismos trabajadores, en distintas instancias, advirtieron a las autoridades de los graves problemas.

Entre las advertencias concretas mencionó “el tema del presunto tráfico en el interior del recinto, el tema del exceso de armamento que fabrican los jóvenes en el interior”. Esos fenómenos, advirtió, no han disminuido, sino que van creciendo, lo que demuestra que las medidas adoptadas no lograron contener la crisis.

Falta de respuesta y movilizaciones

La respuesta de las autoridades, según su relato, fue insuficiente y recordó que cuando las denuncias fueron expuestas ante los órganos correspondientes, se dijo que “no hay solución a este tema”, lo que generalmente decantó en movilizaciones.

“¿Qué es lo que pasa, por ejemplo, cuando uno en todas estas acciones, por ejemplo, las expone ante los órganos que son los correspondientes que tienen que revisar esto, y no hay solución a este tema?. Por lo general, esto decanta en una movilización, y lo correcto no es llegar a una movilización para hacer un trabajo que le corresponda a una organización de Estado, es decir, los sindicatos o las organizaciones de trabajo no están para hacerle la pega”, planteó.

El presidente de ARTRASE explicó que la modalidad que se estaba implementando no estaba resultando y exponía a los funcionarios a seguir sufriendo “episodios de violencia, de secuestros” y otras situaciones que debían ser mejoradas con mejores procedimientos.

Agregó que aunque se hicieron las cargas correspondientes y el centro “se atendió”, no se escuchó un planteamiento ni se tomaron medidas para mejorar. Además, recalcó que la crisis viene por lo menos desde antes de la pandemia de Covid-19, y que el centro ha sido intervenido dos o tres veces.

“Este tema venía gestándose muchos años. Entonces nos quedamos cortos cuando decimos que esto es un suceso solamente”, enfatizó.

El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil ordenó un proceso de reordenación en el Centro de Internación Provisoria y Régimen Cerrado de Coronel.

Cambio de directiva no solucionará todo el problema

Frente a la pregunta de si la crisis se resuelve con despidos, Belmar fue claro: “con esta situación del cambio de equipo directivo no se va a solucionar todo el problema”.

A su juicio, es preciso es establecer con las nuevas personas que están llegando, una serie de herramientas para operar gradualmente las deficiencias del centro.

Entre las irregularidades que deben ser atendidas figuran el ingreso de droga, los episodios de violencia producto del consumo, y la mejora en los procedimientos y las relaciones con las organizaciones e instituciones que trabajan al interior. Sin esas herramientas, advirtió el cambio de funcionarios no bastará para revertir la crisis.

Plan estratégico a corto, mediano y largo plazo

También cuestionó que no es posible que no se cuente con “un plan estratégico para enfrentar ciertas situaciones” o que no haya claridad ni una mirada unificadora con respecto a los temas que tienen que dar solución en corto, mediano y largo plazo.

“¿Por qué digo en corto plazo? En corto plazo hablo de los procedimientos; en mediano plazo hablo del tema del presupuesto; y en largo plazo hablo del tema de la infraestructura”, explicó.

Roberto Belmar recordó que el centro fue creado bajo una modalidad de protección y en el año 2007 cambió sus funciones para ser un recinto de reclusión juvenil.

“Entonces son distintas las cosas, entre protección y reclusión son dos cosas muy distintas y es el mismo centro”, planteó, señalando que transformación no habría venido acompañada de los cambios estructurales necesarios, lo que explicaría parte de las deficiencias actuales.

Por eso, declaró a el Ciudadano, que espera que la remoción sirva para tomar conciencia y trabajar en conjunto para salir de la crisis.

Finalmente, Belmar aclaró que no se trata de que el centro de Coronel sea el más violento de Chile, ya que hay otros que experimentan situaciones similares y planteó que lo que se busca es un apoyo más de Gendarmería para situaciones de contención.

Precisó, que al interior trabajan funcionarios civiles y que Gendarmería ve el perímetro y apoya en algunas labores internas. “No queremos que Gendarmería esté adentro”, dijo, sino que exista “un apoyo más permanente ante diferentes situaciones que puedan establecerse como críticas o conflictivas”.

Para el dirigente, esa precisión es clave para no estigmatizar al recinto ni simplificar un problema que, según su testimonio, viene de años y exige soluciones de fondo, no maquillajes.

Obtén tu Pasaporte y apoya a El Ciudadano

Elimina la publicidad, accede a contenido exclusivo y sé parte de la comunidad.

Elige tu plan

Turista

$1.990 /mes

 


Sin anuncios · Publica tus artículos

Ciudadano — TOP

$4.990 /mes

 


Sin anuncios · Publicar artículos · PDFs · Newsletter exclusivo · Favoritos

Diplomático

$10.990 /mes

 


Sin anuncios · Publicar artículos · PDFs · Newsletter exclusivo · Favoritos · Voz editorial

Cancela en cualquier momento  ·  Sin permanencia


Reels

Ver Más »
Busca en El Ciudadano