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Universidad Andrés Bello y Corfo acusadas de traspaso de información confidencial

Una investigación sobre el Congrio Colorado realizada por estudiantes de Biología Marina de la Universidad Andrés Bello, terminó en manos de la casa de estudios, dejando fuera a los autores intelectuales. Uno de los alumnos denuncia que funcionarios de la Universidad -al postular un proyecto sobre esta especie marina en Conycit-, se involucraron en un traspaso de información confidencial en la cual participó también un ejecutivo de Corfo.

Un estudiante de la Universidad Andrés Bello (Unab), Piero Magnolfi, acusa a su casa de estudios de traspaso de información confidencial en el proyecto sobre Congrio Colorado, al solicitar financiamiento ante la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), acción indebida en que también estaría involucrada la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

Magnolfi sindicó también a la Unab de hacer uso ilícito del currículum de un profesional de esa universidad para captar el financiamiento público.

El tema es que no es el único proyecto que aparece cuestionado en el área de la acuicultura de esa Universidad. El proyecto Lenguado, que viene desarrollando hace algunos años, fue investigado por Contraloría debido a problemas en la rendición de gastos, escasa fiscalización del Fondef y por generar una transferencia tecnológica para el sector privado, que no está respaldada por informes de avance indispensables.

Magnolfi asegura que detrás de esto, estarían involucrados funcionarios de la Universidad, pero también de la Corfo, en manipulaciones y traspaso de información que perjudicaron al estudiante.

TRÁENOS TUS IDEAS

El alumno de la carrera de Biología Marina -Piero Magnolfi-, que decidió suspender sus estudios por este tema, acusa que la Unab conoció el proyecto que él presentó en la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), por un funcionario de esa corporación, antes de que esa casa de estudios se adjudicara un proyecto similar en Conicyt.

Piero Magnolfi, quien luego fundó una empresa para el cultivo del Congrio Colorado (Colorado Chile S.A.) participó en una investigación con la Unab y un grupo de compañeros de curso en 2004, para el cultivo de esta especie en su etapa larval, como parte de su práctica profesional en calidad de estudiante.

La iniciativa fue financiada por la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) de la Unab y por la empresa Sabinco S.A. Los resultados se exhibieron en el Congreso de Ciencias del Mar, realizado en Coquimbo en 2004, lo que motivó felicitaciones del decano de la Facultad de Ecología y Recursos Naturales de la época, Rolando Kelly, actual rector de la Universidad.

Luego de que se obtuvieran resultados positivos en esta iniciativa realizada en conjunto con los alumnos, se produjo un distanciamiento con los funcionarios de la Universidad, “nos desplazaron académicos de la Andrés Bello, especialmente gente del Centro de Investigación Marinas de Quintay (Cimarq) dejándonos fuera de las siguientes etapas de investigación”, explica Magnolfi.

LO TUYO ES MÍO

En 2005, y sin considerar la participación de los alumnos que trabajaron en esta iniciativa pionera con relación al Congrio Colorado, Cimarq decidió postular un proyecto sobre esta especie a Conicyt, sin resultados positivos, y el año siguiente, lo repusieron logrando adjudicarse 300 millones de pesos para desarrollar tecnología que permita su crianza.

El mismo 2006 -cuando la Unab se adjudicó el proyecto-, Colorado Chile, empresa formada por Piero Magnolfi junto a su padre, presentó un proyecto de investigación sobre la misma especie a Innova-Corfo. Este fue desestimado -entre otras cosas-, porque ese organismo señaló que faltaba un jefe de proyecto, aunque la empresa habría presentado a Andrés Díaz por medio de un e-mail.

Magnolfi señala que Corfo, a través del funcionario Gonzalo Taboada -quien estuvo a cargo de facilitar la tramitación del proyecto de la empresa durante su proceso de postulación-, no permitió incluir a Díaz, especialista en la materia, docente de la Unab y actual miembro del directorio de la empresa, como jefe de proyecto, motivo principal para que esta iniciativa fuera rechazada. El argumento fue que no se podía incorporar “a través de un e-mail, como legalmente está establecido dentro de los estatutos de Corfo”, aseguró.

Piero Magnolfi enfatiza que ese es un punto importante en las irregularidades que se dieron en el proceso para rechazar la iniciativa de su empresa, Colorado Chile. Reclama que directamente les negaron la postulación, argumentando que les hacía falta un jefe de proyecto pero no se les permitió corregir esa situación vía e-mail, como establece el reglamento de Corfo.

Consultado por El Ciudadano en Valparaíso sobre este punto, el director de Corfo V región, Rodrigo Cárcamo, aseguró que su entidad no cayó en irregularidades: “No hay ninguna contravención al reglamento de Corfo. En todo, aquí se actuó conforme a los procedimientos normales de la institución”, enfatizó, luego de que Contraloría ordenara que se realizara un sumario en la Corporación de Fomento tras detectar aspectos que merecían ser revisados.

Pero el formulario de postulación de Innova Chile, – específicamente en el punto 3.1.2.-, dice: “el Fondo podrá requerir cambios que permitan introducir mejoras al proyecto… en especial, metodología, plan de trabajo, presupuesto, organización, calendarios de pagos y actividades, y equipo de trabajo, identificación de objetivos y productos esperados”, lo que se opone a lo afirmado por el director de Corfo Valparaíso.

En este contexto, Colorado Chile solicitó una medida prejudicial de exhibición de documento a la Unab, para comprobar si había similitud con su iniciativa. Esta acción les permitió comprobar que Cimarq mantuvo a Andrés Díaz, con remuneraciones y tiempo completo en la propuesta. El abogado de la empresa, Fernando Santibáñez, declaró que en el proyecto aparece Díaz, “quien notificó formalmente a la universidad que no participaría. Hay partidas de recursos asignadas a este señor”, sostuvo.

Sin embargo, Juan Manuel Estrada, investigador a cargo del proyecto Congrio Colorado en el Cimarq de Quintay -refiriéndose a la participación de Andrés Díaz-, afirmó: “Cuando postulamos, trabajamos con la anuencia de él para el segundo proyecto Congrio (2006). De hecho yo hablé personalmente con él y me dijo que sí, que él iba en el proyecto”, desconociendo el acuerdo sostenido con el investigador antes de la presentación de la iniciativa en la Conicyt.

Lo cierto es que Andrés Díaz colaboró en la postulación de la iniciativa de Cimarq, previo acuerdo de no trabajar en su desarrollo, el académico lo comunicó en una carta formal. El profesional asegura que luego de la adjudicación de los recursos por parte de la Unab, “no he participado en ninguna instancia del proyecto, y aparecer en su nómina de investigadores sería un aspecto que ellos deberían explicar y ser exigido por las instancias de evaluación de gestión del proyecto”, enfatizó.

“SE LO PEDÍ A DIEGO”

Frente a los antecedentes de que la Unab había presentado un proyecto sobre Congrio Colorado en Conicyt y más de doce meses de tramitación en Corfo; el director de Colorado Chile -Spartaco Magnolfi-, manifestó su preocupación a Gonzalo Taboada, ejecutivo de la Corporación a cargo de gestionar la tentativa a favor de la empresa.

En un e-mail del 12 de junio de 2007, Taboada señala, en la última parte del correo: “No creo que haya relación entre el proyecto que uds. (sic) presentan y el de la Unab, si los hay avísame, yo ya se lo pedí a Diego”.

Esta referencia encendió las alarmas en la empresa, pues el jefe de proyectos de Cimarq-Unab se llama Diego Ramírez, y el mensaje de Taboada ponía en evidencia que estos dos funcionarios compartían información de carácter confidencial. Piero Magnolfi señala que “por el vínculo que hubo previamente a esta presentación con la Universidad Andrés Bello, sabemos que es Diego Ramírez”, concluyó.

Justamente, corroboramos que hubo un acercamiento entre Taboada y Ramírez previo a que Corfo entregara los resultados a Colorado Chile. El informe Nº 60 de Contraloría del 16 de octubre de 2008, describe una reunión en oficinas de Corfo realizada el 20 de abril de 2007 –sin temario previo-, en la cual participaron: Diego Ramírez de la Unab, Marcelo Ubilla, ejecutivo de Innova Chile y Francisco de la Fuente, del Programa de Innovación Tecnológica FIT V; integrándose al final de esta reunión Gonzalo Taboada.

Más aún, el abogado de Colorado Chile, Fernando Santibáñez, señala que la respuesta del funcionario de Corfo a cargo de monitorear el proyecto de la empresa, deja en evidencia el traspaso de información de Colorado Chile a terceros, “particularmente lo que señala el Sr. Taboada al pedirle a un Sr. Diego el proyecto para que sea comparado, el que entendemos se llama Diego Ramírez, Jefe de Proyectos de la Unbab”.

En defensa del funcionario de la corporación aludido, el vicepresidente Ejecutivo de Corfo, Carlos Álvarez, -en el mismo informe de 2008 de Contraloría-, explica que la alusión al nombre de Diego,

“correspondió a un error de escritura, ya que el señor Taboada quiso referirse a “Cristián”, es decir, a Cristián Lagos V., subdirector de Programas Marea Roja y Acuicultura de Fondef”.

Debido esta y otras situaciones detectadas en Corfo, la Contraloría ordenó un sumario, para aclarar si hubo irregularidades en la tramitación del proyecto de la empresa.

Rodrigo Cárcamo, director de Corfo V región, reafirmó a El Ciudadano que el equívoco del ejecutivo Gonzalo Taboada habría sido un lapsus lingüis, “es lo que dice el sumario, ese y otros antecedentes más, hacen que el fiscal de Corfo tome esa convicción”, declaró luego de la investigación interna.

Juan Manuel Estrada, investigador encargado del proyecto Congrio Colorado de Cimarq, al ser consultado por las implicancias de Diego Ramírez en el traspaso de información, afirmó: “Te puedo comentar que éste no es el proyecto que ellos eventualmente pudieron haber postulado… nosotros lo formulamos el 2005 y no fue aprobado y lo postulamos para el 2006. Entonces mal pudo haber un traspaso de información”.

Llama la atención que Estrada señale que no se trata de la misma iniciativa, ya que para asegurarlo es condición necesaria que conozca los dos proyectos, es decir, que haya leído el de Colorado Chile.

Es importante aclarar que cuando la empresa solicitó la medida prejudicial de exhibición de documento, la Unab no accedió al proyecto de Colorado Chile. Sólo podría haberlo conocido a través de la misma medida –lo que no ocurrió- ya que las iniciativas presentadas a financiamiento ante organismos públicos son confidenciales.

De este modo, la Unab sólo podría acceder al proyecto de la empresa si se lo facilitaran de manera irregular.

EL CIMARQ ES TUYO

La Unab, en su línea de desarrollo de investigación en el área de acuicultura, implementó el Cimarq. Este centro se convirtió en una atractiva herramienta para entusiasmar a los alumnos de la Facultad de Ecología y Recursos Naturales para la práctica y desarrollo de investigación.

La idea de la Unab es que los alumnos se integren al Centro desde sus primeros años de carrera. Juan Manuel Estrada, del Cimarq, dice que reciben alumnos en tesis, laboratorios y pasantías. Según el profesional, “la idea es que metan las manos al agua. Tratamos que los alumnos lo hagan lo antes posible”, dice convincente.

Una alumna muy ligada a la Universidad, asegura que es poca la relación con los funcionarios del Cimarq. En particular, con su director Diego Ramírez, “se le ve poco en Santiago”. Al parecer no sería muy apreciado por la comunidad estudiantil, “tiene una reputación horrible dentro de los estudiantes”, aclara.

Centro de Investigación Marinas de Quintay(Cimarq)

Pero Estrada afirma que existe cercanía con el estudiantado: “Nos reunimos permanentemente con los alumnos, ellos colaboran directamente en nuestros proyectos de investigación, apoyamos y dirigimos sus tesis; donde se combinan proyectos de investigación y las investigaciones de los propios alumnos ”, destaca.

Más aún, el decano de la facultad de Ecología y Recursos Naturales, Guido Mora, en un video institucional, entusiasta dice: “Nosotros estimulamos mucho la asistencia de nuestros alumnos de pregrado como de postgrado a congresos. Los ayudamos económicamente para que presenten sus experimentaciones, ya sea prácticas, tesis o directamente trabajos de investigación”. Práctica que se ofrece para garantizar una “excelente formación académica”.

Sin embargo, la estudiante asegura: “Nos sentimos decepcionados de Cimarq, ya que contamos con un excelente centro de investigación, pero no lo podemos aprovechar. Rara vez vamos a terreno (se excusan diciendo que no hay dinero para costear los buses). No sentimos que el Centro sea realmente nuestro, ya que parte de la instalación está cerrada a los alumnos y no se nos permite, por ejemplo, entrar a ver el avance del proyecto de investigación del Congrio Colorado”.

Es más, existe miedo en los alumnos por la apropiación intelectual por parte de la Universidad, “creemos que ocurrió en el caso del proyecto estrella de la Unab -el del Congrio Colorado-, ya que éste lo comenzó un alumno que hizo su práctica en el desarrollo larval de esta especie, para aplicar estos conocimientos al cultivo. Idea totalmente innovadora. A él lo marginaron del proyecto y ahora lo están desarrollando paralelamente en Cimarq, sin darle ningún crédito al verdadero dueño de la idea”.

PROYECTO LENGUADO

Cimarq desarrolló  el proyecto Lenguado durante varios años con fondos de Conicyt. En 2007, la Contraloría realizó una auditoría, detectando problemas en la rendición de gastos y omisión de informes de avance.

Desembolsos por $ 7 millones 168 mil correspondían a copias de facturas y fotocopias de boletas de honorarios; $ 444 mil se encontraban sin su documentación de respaldo de un universo de 169 millones 978 mil declarados por la Universidad Andrés Bello a Fondef. Además, el informe asegura que el Fondo realizó una única visita inspectiva de control financiero en 2003, al inicio del proyecto.

Esta situación, contraviene el artículo 3.1.2. de la resolución 759 de Contraloría de 2003; que señala que “la documentación presentada deberá ser original”; por tanto, vulnera lo señalado en el manual de rendición de gastos, el cual indica que “los documentos de respaldo de lo declarado en el sistema de seguimiento y control, deberá ser original, debe poseer el Código del Proyecto y deben ser inutilizados con un timbre que diga DECLARADA”.

Además, se encontró sólo un informe de avance de un proyecto que contemplaba desarrollarse en 32 etapas, según los datos aportados por Jaime Maturana, contraparte técnica de Concyt en el caso. Existe solo uno, el del 1 diciembre de 2004, “situación que no resiste mayor análisis dado los objetivos y obligación de presentar informes de avance al término de cada período cuatrimestral, según fecha de inicio de acuerdo a lo establecido en el convenio”, según Contraloría.

Sólo existieron dos visitas técnicas a terreno, de fecha 6 de octubre de 2004 y 18 de abril d 2005, durante las 32 etapas del proyecto. Esto “deja de manifiesto que el Servicio otorgó los recursos sin exigir los requisitos formalizados en el contrato, que señala que las condiciones de pago de los desembolsos, dependerá, entre otras situaciones, de la aprobación de los informes de avance, situación que en este caso no ocurrió”, señala el organismo de control.

Conicyt se defiende argumentando que según los procedimientos internos debe efectuarse al menos una visita al año. Para el caso de un proyecto de 29 meses correspondería al menos dos visitas, dependiendo de la evolución del mismo. En este caso, las 32 etapas mencionadas corresponderían a un proceso completo que “se puede verificar una vez al año sin problemas, por lo que el otorgamiento de recursos cumplió con los requisitos necesarios”, sostiene la institución.

Sin embargo, Contraloría señala que pese al reglamento interno de Conicyt, sobre rendición de informes de avance “se reitera la observación por cuanto se ha vulnerado la cláusula vigésimo séptima entre el convenio firmado por Conicyt y la beneficiaria (Unab), en orden a las instancias de control a ejecutar por ese Fondo, obligación que se encuentra por sobre los procedimientos internos adoptados por la Unidad”.

En el contexto de las presentación de antecedentes de Colorado Chile en Contraloría sobre el proyecto Congrio; ex funcionarios de Cimarq tomaron contacto con la empresa y luego se acercaron a dicho organismo de control, para advertir sobre las irregularidades que se habían producido en el Proyecto Lenguado de la Unab. Así se gestó la investigación de Contraloría sobre el caso que dio pie el informe final y que hoy es de dominio público.

Piero Magnolfi, luego de conocer el informe final de Contraloría, nos comenta” que el informe posee varios puntos cuestionables para que haya culminado en una trasferencia tecnológica disponible para el sector productivo: “Hay sólo uno de 12 ó 16 informes de avance que había que tener en todo el proceso de investigación, según la auditoría realizada por Contraloría, creo que a la hora de optar por esa Transferencia Técnológica habría que hacerlo con cautela”, advierte.

El Proyecto Lenguado de Cimarq culminó en 2007 con una Trasferencia Tecnológica que está disponible para empresas que deseen cultivar esta especie. A propósito de los cuestionamientos de Contraloría, Juan Manuel Estrada señaló que “es imposible que nos otorgaran financiamiento sin entregar los debidos informes. Hemos ejecutado tres proyectos Fondef y mal podrían habernos otorgado uno sin haber tenido correctos los otros. Si tienes un informe pendiente, no te van a aprobar un proyecto nuevo. Creo que hay un error”, enfatiza el investigador.

Sin duda que es extraño que un organismo entregue fondos sin que se presenten informes de avance. Un ex investigador de Cimarq, Mauricio Figueroa, quien aportó antecedentes sobre el caso a Contraloría, asegura que hubo escasa  fiscalización de parte de FONDEF respecto de los avances del proyecto lo cual está ligado al pago de las cada una de las etapas.

Más grave aún, Figueroa señala: “Llamó mi atención, la compra de juveniles de Lenguado a la Universidad del Norte para mostrar resultados, ya que nunca pudieron producir una generación sana de juveniles con los recursos del proyecto”, precisa el ex funcionario de Cimarq.

En base a las denuncias, es indispensable que las instituciones involucradas aclaren qué pasó con los proyectos de investigación que aparecen cuestionados; ya que en el proyecto Lenguado de la Unab habrían problemas en la rendición de gastos y omisión de informes de avance,  y en el del Congrio Colorado, se habría producido un  traspaso de información confidencial.

Si consideramos también que habría proyectos de la Unab que no se ejecutan respetando los convenios institucionales, es decir, presupuestos que no se utilizarían para investigación científica, – como sería en el caso del proyecto Lenguado-, es necesario saber entonces cuál es el destino y utilización de estos fondos públicos.

Francisco Luna Solar

El Ciudadano

www.elciudadano.cl

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