Utah restaura los pelotones de fusilamiento para ejecutar la pena capital

El estado norteamericano de Utah opta por restaurar los pelotones de fusilamiento para ejecutar las penas de muerte ante la posible falta de suministro de fármacos letales. Esta decisión suscita una lógica controversia entre los que defienden que la ley debería actuar para eliminar la pena capital y no para legalizar antiguos métodos de ejecución.

Pelotones de fusilamiento Utah

El estado norteamericano de Utah anunció la restauración de los pelotones de fusilamiento como método legal de ejecución de la pena de muerte. El gobernador republicano de Utah, Gary Herbert, firmó un proyecto de ley que aprueba este método de ejecución cuando los fármacos letales usados habitualmente no estén disponibles.

Esta decisión ha provocado enorme indignación internacional que califica de «vergonzosa» la legalización del fusilamiento como método para ejecutar presos cuando, defienden, la ley debería intervernir para eliminar la pena capital.

El gobernador republicano Gary Herbert especificó que los pelotones de fusilamiento sólo se utilizarán cuando no esté disponible la inyección letal. El problema de la asuencia de estos fármacos legales surge tras la negativa de algunos fabricantes europeos de exportar aquellos componentes que se utilizan para la elaboración de los medicamentos.

El gobernador Herbert defiende que «cuando un jurado toma la decisión y un juez firma la orden de ejecución, es obligación del Poder Ejecutivo hacer cumplir esa decisión legal«.

El patrocinador del proyecto de ley, Paul Ray, argumentó que un equipo entrenado de tiradores proporciona «una muerte más rápida y más decente» que las inyecciones letales, según publica el diario inglés Independent.

Ralph Dellapiana, director del grupo ‘Ciudadanos de Utah por Alternativas a la Pena de Muerte’, calificó de vergonzoso el nuevo proyecto de ley anunciado por el gobernador republicano. «Es una vergüenza para Utah (…) Deberíamos estar tomando el liderato moral en esto. Usted no puede ser pro-vida tanto como pro-muerte«, recriminó Dellapiana al gobernador Herbert.