Detienen en Sao Paulo a presunto líder del mayor grupo criminal de Brasil

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RIO03. RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 10/05/2018.- Miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas custodian las inmediaciones del sitio donde fue asesinada el pasado 14 de marzo la concejala brasileña Marielle Franco hoy, jueves 10 de mayo de 2018, en Río de Janeiro (Brasil). Un testigo que trabajó para un grupo paramilitar declaró esta semana ante la Policía brasileña que un edil y un miliciano planearon el asesinato de Franco. La Policía no ha identificado ni detenido, por el momento, a ningún sospechoso, e investiga la posible participación de milicias en este crimen que conmocionó Brasil y fue condenado por diversos organismos internacionales. EFE/ Antonio Lacerda

La Policía detuvo en el aeropuerto internacional de Sao Paulo a Adriano Hilário dos Santos, sospechoso de ser uno de los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC), el mayor grupo criminal de Brasil, informaron hoy fuentes oficiales.

Dos Santos fue detenido la tarde del jueves después de que la Policía recibiera una denuncia anónima que indicaba que un hombre, identificado como Frank dos Santos Calvacante, desembarcaría en el aeropuerto con una carga de droga, según un comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública de Sao Paulo (SSP), reseñó la agencia EFE.

Tras ser identificado gracias a una fotografía, el hombre fue detenido y trasladado a una comisaría, donde se comprobó que usaba una identidad falsa y que era prófugo de la justicia.

No obstante, las autoridades no encontraron droga en el interior de la maleta, pero Dos Santos permaneció detenido por ser prófugo e identificado como uno de los posibles líderes del PCC.

Dos Santos fue detenido por asaltar una joyería y huyó de la cárcel mientras se encontraba en el régimen semiabierto.

El PCC surgió en los años 90 en una cárcel de Sao Paulo para defender, en un principio, a la población reclusa del país, llegando incluso a controlar varias prisiones en el estado paulista y en otras entidades federativas del norte.

Sin embargo, con los años extendió su actividad al tráfico de drogas y armas, especialmente en las regiones fronterizas con Bolivia y Paraguay, y también al rentable robo de cargas y contrabando de combustible.