La izquierda recupera terreno en América Latina tras elección de López Obrador en México

Andrés Manuel López Obrador, conocido por sus siglas AMLO, consiguió lo que parecía impensable en México con una larga y sólida tradición de gobiernos conservadores, que la izquierda o centro-izquierda llegara al poder en el país con la segunda economía más importante de América Latina.

«Peje», como popularmente se le conoce a este político tabasqueño, fue electo presidente de México para un período de seis años el pasado domingo 1 de julio con más de 53% de los votos, han revelado los primeros resultados emitidos por el Instituto Nacional Electoral (INE), máxima instancia comicial del país que está más al Norte de ese continente.

En este proceso electoral, en el que tenían derecho a sufragar 89 millones de mexicanos, también fueron escogidos para un período de tres años 500 diputados, 1.597 presidencias municipales, 1.237 concejales, 1.665 sindicaturas, 12.023 regidurías, 19 regidores étnicos y 16 alcaldías en la Ciudad de México.

Se trató de las elecciones con una de las campañas más violentas de la historia mexicana, que dejó como lamentable saldo 130 políticos muertos, de los cuales 48 eran candidatos y precandidatos en este proceso comicial.

Triunfo histórico de Andrés Manuel López Obrador en México. Foto: Web

López Obrador no sólo logró romper con el bipartidismo en México, que durante los últimos 18 años gobernó con el PAN de Vicente Fox y Felipe Calderón, y el PRI de Enrique Peña Nieto a la cabeza, así como una larga tradición de gobiernos conservadores.

Andrés Manuel López Obrador, el presidente número 65 de la historia republicana de México, logró lo que parecía imposible luego de otros dos intentos anteriores, que la izquierda o centro-izquierda llegara al poder en México en su historia moderna y que esta misma visión política-ideológica recuperara terreno perdido en ese continente, que va del Río Bravo a la Patagonia.

De Chávez a López Obrador, 20 años después

La izquierda latinoamericana contemporánea construyó una importante supremacía política en la primera década del 2000 con Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana en Venezuela, Ignacio «Lula» Da Silva en Brasil, Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y otros gobiernos de izquierda del hemisferio, además de la histórica Revolución Cubana.

No obstante, en la segunda mitad del presente siglo, los gobiernos neoliberales que vivieron un importante ascenso entre la década de los años ochenta y noventa, reconquistaron terreno por vía electoral, golpe parlamentario y golpe militar.

Tal fue el caso de Mel Zelaya en Honduras en 2009 derrocado por militares, el golpe parlamentario contra Fernando Lugo en Paraguay en el 2012, la elección de Mauricio Macri en Argentina en el 2015, el impeachment (en este caso catalogado también como golpe parlamentario) contra Dilma Rousseff en Brasil en el 2016, así como la victoria reciente, del 17 de junio, de Iván Duque en Colombia, pupilo de Álvaro Uribe.

«Aun más si añadimos que en ocasiones ni siquiera (ha hecho) falta que la derecha llegue al poder mediante la vía electoral o el golpe, si no que los propios sucesores de los grandes líderes se convierten en caballos de troya, como es el caso de Ecuador» (con Lenin Moreno), aseveró el politólogo vasco Katu Arkonada, integrante de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

El gobierno de Moreno, electo en el 2017, promovido por el ex-presidente Rafael Correa, destituyó al vicepresidente Jorge Glas, y maniobra en el ámbito político-judicial para impedir una futura reelección de Correa, así como en otros países, caso Brasil y Argentina, se maniobra para impedir a través de la judialización de la política las futuras reelecciones de Lula Da Silva y Cristina Fernández.

Foto Web

La elección de López Obrador podría significar una inflexión, en el proceso de recuperación de la supremacía política por parte de la izquierda en América Latina. La Revolución Bolivariana en Venezuela mantiene su hegemonía desde hace 20 años, primero con Hugo Chávez, luego con Nicolás Maduro, resistiendo todo tipo de ataque, al igual que la Revolución Cubana desde hace 60 años.

También lo hacen en Nicaragua Daniel Ortega, Evo Morales en Bolivia y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador y otras naciones latinoamericanas y caribeñas. Lo de Brasil, con Lula Da Silva aún en prisión, no luce fácil para la izquierda de cara al proceso electoral presidencial del país más grande de América Latina, evento que se realizará en octubre del presente año.

Por lo pronto la lucha contra la corrupción y la violencia es uno de los principales retos del nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Esas ofertas han sido sus principales compromisos de campaña. Es obvio que el reto no es fácil en un país afectado severamente por ambos males endémicos.

Señala el politólogo Katu Arkonada que «un gobierno de López Obrador, aun desde la moderación, que combata frontalmente la corrupción, afronte de verdad el problema del narco, redistribuya la riqueza mejorando las condiciones materiales de los sectores populares, y recupere la soberanía en política exterior, sería una importantísimo avance para todo América Latina y el Caribe».

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